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Un manifestante de Sol denuncia violencia policial y presiones para ser informante tras su detención

‘Diario Red’ publica una grabación donde un supuesto miembro de la “rama de inteligencia” de la Policía Nacional exige colaboración sobre la presencia de “grupos antisistema” en la acampada por la vivienda.

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Imagen de archivo de un agente de la UIP. Foto: Dani Gago/ @DaniGagoPhoto (X).
Imagen de archivo de un agente de la UIP. Foto: Dani Gago/ @DaniGagoPhoto (X).

Iván, un manifestante antifascista de la acampada por el derecho a la vivienda en la Puerta del Sol, denunció haber sufrido violencia policial y presiones para convertirse en chivato tras su detención el pasado 12 de octubre. Según la exclusiva publicada por Diario Red, el joven fue arrestado después de exigir a varios agentes de la Policía Nacional que mostraran su número de identificación profesional durante los altercados ocurridos ese día, cuando grupos fascistas increparon a los acampados con banderas franquistas y consignas como “rojo muerto, abono para mi huerto”. Iván afirma que, en lugar de ser trasladado directamente a comisaría, los agentes lo introdujeron en un hotel situado en la misma plaza, donde le agredieron físicamente y le rompieron el teléfono móvil. Más de una semana después, aún presenta hematomas y heridas en distintas partes del cuerpo.

Tras ser trasladado a la comisaría de Moratalaz y quedar en libertad, Iván relata que salió sin que le devolvieran su DNI. Dos días después, el 14 de octubre, recibió una llamada de un hombre que se identificó como “Pablo” . En la grabación, a la que ha tenido acceso Diario Red, el interlocutor se presenta como parte de la “rama de inteligencia” policial y propone al manifestante un encuentro para facilitarle información sobre la acampada a cambio de recuperar su documentación. “Pues es un poco el control. Es decir, sobre todo si detectas, si hay grupos antisistema o lo que sea dentro”, responde “Pablo” al ser preguntado por el tipo de información que necesita. “Sin esa colaboración, que yo es lo que te pido, no la tenemos en este caso, pues seguirán pasando estas cosas, ¿sabes?”, añade como amenaza.

El supuesto agente añade explicaciones sobre la situación de la acampada: “El Gobierno está preocupado, porque ahora mismo sí es cierto que hoy se está dando una imagen como de represión brutal, porque está todo descontrolado”, afirma Pablo, que también admite: “Vemos que se nos está disparando todo, que están pasando estos abusos”. La llamada culmina con una frase que Iván identifica como una amenaza velada: “Yo de verdad que… que espero que no… te pase o que no vuelva a pasar otra cosa así”. El joven rechazó la propuesta sin ambigüedades: “No quiero colaborar con algo de este tipo”.

Es uno de los tantos ejemplos de intentos de infiltración policial en movimientos sociales que se han registrado en el Estado español en los últimos años. Mientras la acampada de Sol denuncia el negocio del rentismo y la falta de vivienda pública, el Estado responde con violencia, detenciones arbitrarias y presiones irregulares para obtener información de los manifestantes.

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