Síguenos en:

“Sabían dónde quedaba todo”: el relato del militar cubano que sobrevivió al ataque de EEUU en Caracas

El primer suboficial Yohandris Varona Torres rompe el silencio tras el asalto del 3 de enero en el que asesinaron a 32 de sus compañeros: “Nos batimos duro, hasta que casi todos fuimos cayendo, muertos o heridos”.

Añádenos en Google

Cuba rindió homenaje a los 32 combatientes caídos durante la agresión militar estadounidense contra Venezuela. Foto: Jorge Luis Baños/IPS Cuba
Cuba rindió homenaje a los 32 combatientes caídos durante la agresión militar estadounidense contra Venezuela. Foto: Jorge Luis Baños/IPS Cuba

El primer suboficial Yohandris Varona Torres, integrante del esquema de Seguridad Personal de Nicolás Maduro, ha relatado los pormenores de la agresión militar ejecutada el pasado 3 de enero por comandos de Estados Unidos en Caracas (Venezuela) para secuestrar al presidente venezolano, en una acción que causó la muerte de 32 efectivos cubanos.

Según la información difundida por el medio Resumen Latinoamericano, Varona Torres ofreció su testimonio durante un acto de homenaje celebrado en el Salón de Protocolo Nicolás Guillén de Camagüey. El militar cubano, que contaba con 23 años de experiencia en el Departamento de Seguridad Personal y llevaba dos meses y seis días desplegado en la capital venezolana, explicó cómo cerca de las dos de la mañana avistó el primer helicóptero estadounidense mientras cubría su turno de guardia.

El combatiente detalló la disparidad de medios bélicos y la información precisa empleada por las fuerzas atacantes sobre las instalaciones de la guardia.“Tenían mucho más poder de fuego que nosotros, que solo contábamos con armamento ligero. Otro facto a su favor es que “parecían saber dónde quedaba todo”. Así “le tiraron a las postas y a los dormitorios donde estábamos los cubanos y lograron matar, entre los primeros, a los jefes”, denunció Varona Torres. El suboficial explicó que se salvó la vida al desplazarse de su puesto escasos segundos antes de que la caseta donde se encontraba fuera destruida por los disparos directos de los helicópteros.

Nunca había tenido semejante experiencia de combate, pero la instrucción militar de las Fuerzas Armadas Revolucionarias cubanas le sirvió: “Tengo mi preparación y sé cómo combatir, pero eran superiores a nosotros. En ese momento mi único pensamiento fue batallar. Había que tirar y empecé a hacerlo”. “Había que tirar y tirar. Defender y matar”, precisa. “Todo estaba oscuro. Si un helicóptero viene para arriba de ti, lo único que te queda es tirarle y defenderte. Así fue. Hasta el último momento estuvimos disparando”.

“Seguimos tirando hasta que casi todos fuimos cayendo, muertos o heridos”

A pesar de la superioridad de medios del ejército estadounidense, el contingente cubano mantuvo la resistencia armada hasta agotar todas sus municiones. “Nos batimos ahí contra los aviones que estaban ametrallándonos. A pesar de que nuestro armamento era más pequeño no dejamos de pelear, nos enfrentamos”, declaró el suboficial, añadiendo además: “A pesar de su ventaja de fuego, estoy seguro de que les hicimos bajas. Más de las que ellos reconocen. Nos batimos duro. Seguimos tirando hasta que casi todos fuimos cayendo, muertos o heridos”.

Tras el cese de los combates, los supervivientes se encargaron personalmente de recoger y resguardar los restos de los compañeros caídos. “Los cargamos y llevamos hacia un edificio, que había sufrido daños pero nos permitía guarecerlos”, relató Varona Torres, señalando que preservaron todos los cuerpos en un dormitorio hasta su traslado. El Gobierno cubano hizo pública el pasado 6 de enero la lista de los 32 integrantes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias y del Ministerio del Interior fallecidos durante la agresión militar estadounidense en Venezuela, un listado con edades comprendidas entre los 26 y los 67 años que incluye a dos coroneles, un teniente coronel y cuatro mayores ascendidos de grado a título póstumo. Varona recuerda cómo se encargo personalmente de recoger los cadáveres de los compañeros, y la falta de apoyo, incluso después del ataque. Finalmente, expresa su alivio porque por lo menos pudieron enterralos en Cuba con todos los honores:

“Nuestros compañeros son una gloria para toda Cuba. Ellos eran mis hermanos. Estaban conmigo trabajando. Los vi caer a todos y a todos los cargué. Allí no hubo apoyo de nadie para eso, pero ningún cuerpo quedó en el campo. Los preservamos en un dormitorio de nosotros. No puedo explicar el dolor. Pero al menos nadie se quedó en Venezuela. Aquí están, en nuestra Patria”.