La UE abandona el veto legal internacional vinculante de perforar en el Ártico
Bruselas deja atrás el mandato multilateral de 2021 apostando por la vigilancia satelital, la compra de rompehielos y controlar la “flota en la sombra rusa”.
La Unión Europea ha abandonado su iniciativa para lograr una prohibición general de la extracción de petróleo y gas en el Ártico, según informa el Financial Times. El bloque de los 27 países impulsó en 2021 un veto internacional por “motivos ambientales”, según Bruselas, pero la nueva estrategia que se ha anunciado esta semana renuncia a exigir un acuerdo multilateral que obligue legalmente a otros Estados a detener la exploración de hidrocarburos. El cambio de rumbo responde al aumento de las tensiones internacionales en la región, donde Rusia, China y Estados Unidos compiten por el control de la estratégica zona, y pone en cuestión la credibilidad de los planes de la UE que prometían “limitar el calentamiento global”.
El nuevo texto sitúa la “seguridad” como prioridad: Bruselas utilizará sus sistemas de satélites Copernicus y Galileo para mejorar el intercambio de datos, vigilar los daños en los cables submarinos y aumentar la vigilancia sobre la “flota en la sombra” de petroleros rusos. Además, la Comisión estudia comprar conjuntamente varios rompehielos para facilitar la navegación en la zona. El giro indica un escenario donde la crisis ecológica y la cooperación internacional van quedando subordinados a las necesidades de rearme, a la competencia contra Moscú y Pekín y a la gestión de la crisis energética inducida por la guerra de EEUU e Israel contra la República Islámica de Irán.
La estrategia ha dividido a la Comisión Europea, donde algunos funcionarios dicen mantener la apuesta por la electrificación y la “transición”, mientras otros abogan por buscar suministros alternativos de combustibles fósiles ante la segunda crisis de precios de la energía en cinco años provocada por la guerra estadounidense y sionista contra los pueblos de Asia Occidental. Noruega, un proveedor importante de gas para la UE desde 2022, ha presionado con fuerza para que Bruselas abandone su oposición a la perforación, argumentando que su producción en el mar de Barents “es diferente porque está libre de hielo y es de fácil acceso”. El presidente estadounidense, Donald Trump, también ha manifestado su intención de perforar en Groenlandia tras el “acuerdo de seguridad” alcanzado con Copenhague.
Un análisis de la organización WWF publicado en septiembre señala que la falta de infraestructura, el volumen de recursos disponibles y los elevados riesgos de seguridad hacen imposible que el gas del Ártico llegue al mercado europeo antes de 2040, la misma fecha en la que la UE se ha comprometido a “reducir sus emisiones un 90% respecto a los niveles de 1990”.