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Apagón eléctrico de cuatro horas en La Palma

Endesa restablece el suministro a las 10:26 tras dejar sin luz a 50.508 clientes; el gran apagón ibérico de abril de 2025 sin esclarecerse del todo.

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Foto: Bastian Pudill / Unsplash
Foto: Bastian Pudill / Unsplash

La isla de La Palma ha recuperado este lunes el suministro eléctrico a las 10:26, después de varias horas de cero energético que afectaron a 50.508 suministros, según explicó una portavoz de Endesa en declaraciones regocidas por El País. El apagón se produjo a las 6:38, tras una noche de fuertes tormentas con aparato eléctrico en las islas occidentales. La isla estaba desde las 02:00 en situación de alerta máxima por lluvias, con acumulaciones de hasta 62 litros por metro cuadrado en una hora y 138 litros en 12 horas. La Palma, con 83.875 habitantes en 2023 y 708 kilómetros cuadrados, es la segunda isla más alta del archipiélago y la quinta en extensión y población.

A las 4:10 se interrumpió la línea de alta tensión Los Guinchos-Valle, de 66 kilovoltios, la única línea de transporte eléctrico de la isla, cuya gestión corresponde a Red Eléctrica. Su caída, aparentemente por el aparato eléctrico, dejó sin suministro a unos 17.600 clientes, y varios retenes trabajaron en su reparación hasta que recuperó la actividad normal a las 9:37. A las 6:38 cayeron todos los grupos de la central térmica de Los Guinchos y toda la isla se quedó a oscuras. Fuentes de Red Eléctrica descartan que la primera incidencia causara la segunda. El Gobierno de Canarias activó a las 7:30 la situación de alerta prevista en el Plan Territorial de Emergencias (PLATECA), y los grupos se fueron acoplando poco a poco hasta que se ha recuperado completamente. El presidente canario, Fernando Clavijo, ha confirmado que “no se han registrado daños personales, pero sí incidencias por acumulaciones de agua”, y ha pedido extremar las precauciones y evitar desplazamientos innecesarios. Endesa afirma en una nota que sus equipos técnicos “trabajaron siguiendo en todo momento las instrucciones del operador del sistema” y “lamenta las molestias y dificultades que esta interrupción haya podido ocasionar”.

El gran apagón, aún por esclarecer: “Acusa a todos a ninguno”

El apagón de La Palma ocurre mientras el gran apagón eléctrico del 28 de abril de 2025 sigue sin esclarecerse del todo y sin un reparto de responsabilidades cerrado. Aquel día, a las 12:33, un histórico cero energético dejó sin suministro a decenas de millones de personas en el Estado español y Portugal y afectó brevemente a Iparralde. Fue el incidente más grave del sistema eléctrico europeo en más de dos décadas y el primero de su tipo por “sobretensión en cascada”. Sin embargo, las autoridades competentes aún no han ofrecido una explicación a la altura. Las investigaciones oficiales españolas y europeas descartaron un ciberataque y coincidieron en un “origen multifactorial”: “inestabilidad previa de tensiones”, “insuficiente capacidad de control dinámico de tensión” (potencia reactiva), “desconexiones de generación en zonas como Granada, Badajoz y Sevilla”, con “participación de plantas fotovoltaicas”, “respuesta insuficiente de generadores convencionales programados para controlar tensión”, “decisiones operativas y márgenes de seguridad que no contuvieron la escalada”, y “pérdida de sincronismo con el resto de Europa”.

Esa explicación técnica, sin embargo, ha sido considerada insuficiente por numerosos expertos y actores del sector, citados por el Periódico de la Energía. Los colegios de ingenieros industriales de León y Valladolid, por ejemplo, reconocieron que con la información oficial facilitada por el Gobierno y Red Eléctrica de España (REE) era “imposible explicar las razones exactas” del cero energético. El propio panel europeo admitió que el marco legal vigente en el momento del apagón “no contemplaba penalizaciones por incumplimiento en el soporte de potencia reactiva”, lo que a juicio de los expertos convierte la norma en obsoleta y deja sin consecuencias prácticas los fallos detectados.

Los técnicos creen que la explicación oficial se refugia en una aparente complejidad técnica que, si bien describe la mecánica del colapso, no responde a la pregunta central: quién debía haber garantizado la estabilidad del sistema y por qué no lo hizo. En este sentido, critican el informe del panel de expertos ENTSO-E ha sido criticado por “acusar a todos y a ninguno”, no atribuir responsabilidades concretas y repartirlas de forma proporcional entre operador, generadores, regulador y Gobierno, pero sin señalar a nadie. Para los expertos críticos, esa indefinición permite escudarse en tecnicismos, presentando el fallo como una “tormenta perfecta” de factores interactuantes, diluyendo la responsabilidad de quienes tomaron las decisiones operativas y regulatorias. Las advertencias previas sobre la vulnerabilidad del sistema, documentadas en informes internos y evaluaciones de riesgo, no fueron atendidas, según coincidieron en señalar las comparecencias de expertos en el Senado.

El informe del comité del Gobierno presentado en junio de 2025 por Sara Aagesen señaló estas insuficiencias en la programación de REE y en la respuesta de las centrales generadoras. REE y las grandes eléctricas, Iberdrola, Endesa y Naturgy entre ellas, se señalan mutuamente. El panel de expertos de ENTSO-E, formado por unos 49 especialistas, confirmó en marzo de 2026 la combinación de factores interactuantes y declaró expresamente que su función no es atribuir responsabilidades: “No somos policías ni un organismo judicial”.

Así, más de año y medio después del gran apagón, la cadena exacta de responsabilidades sigue sin depurarse. La CNMC ha elaborado expedientes sancionadores contra REE y varias generadoras por indicios de infracciones de la normativa sectorial, pero no han concluido con sanciones definitivas. Tampoco ha habido dimisiones. Las preguntas residuales, como la identidad y el comportamiento exacto de determinadas instalaciones, por qué algunas desconexiones se produjeron de forma aparentemente indebida o los márgenes precisos de programación del día anterior, siguen sin cerrarse de forma pública y unívoca. El carácter sistémico del fallo dificulta señalar un único detonante, y los intereses cruzados de operador, eléctricas y Administración retrasan el esclarecimiento. La Palma, con una sola línea de transporte y dependiente de la central térmica de Los Guinchos, muestra la misma fragilidad estructural: cuando falla la línea, el sistema entero queda pendiente de un puñado de grupos generadores.