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EEUU ahorra 4,3 billones y China compraría gas ruso un 56% más barato

El gas cuesta 12 veces más en Europa y Asia que en EEUU, una brecha histórica que beneficia a Washington, mientras analistas señalan que Pekín empieza a importar el gas ruso con grandes descuentos.

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Foto: Asian Development Bank via Flickr, CC BY-NC-ND 2.0.
Foto: Asian Development Bank via Flickr, CC BY-NC-ND 2.0.

La guerra de agresión de los Estados Unidos de América y el Estado de Israel contra la República Islámica de Irán ha provocado una de las mayores crisis energéticas de la historia. Pero eso es tan solo una parte de la realidad, porque se centra exclusivamente en la cuestión del petróleo y obvia la parte el gas natural. En estos momentos, los consumidores de EEUU y Canadá están esquivando el golpe económico de la guerra gracias al cambio del shale y a una geología particular, apunta el columnista de Bloomberg Opinion Javier Blas. Los precios del gas natural licuado (GNL) en Europa y Asia superan ya los 30 dólares por millón de BTU, mientras que en EEUU rondan los 3 dólares. La semana pasada, el gas estadounidense tocó un mínimo de dos años de 2,5 dólares, y el canadiense se situó en torno a 1,5 dólares. La brecha entre ambas regiones, que ahora multiplica por 12 el precio norteamericano, nunca había sido tan grande: ni en el shock de 2022 tras la invasión rusa de Ucrania, ni en 2011-2012 después de Fukushima. En 2022, el Kremlin usó el gas como arma contra Europa. Teherán no tiene esa herramienta. Al contrario: EE.UU. vende volúmenes récord de GNL y gana clientes a costa de los países de Oriente Medio golpeados por la guerra, sobre todo Qatar. La guerra es estadounidense, pero el precio del gas lo pagan Europa y Asia.

La mayor brecha de la historia en precios del gas entre EEUU y Europa

El presidente Donald Trump lo dijo sin rodeos en un mitin a finales de octubre: “El negocio del petróleo y el gas de Estados Unidos está ganando cientos de miles de millones de dólares. No me importa un bledo, lo voy a decir: estamos haciendo una fortuna increíble”. Blas señala lo que Trump no dijo: “Y me importa un bledo”, podría haber añadido, porque Europa y Asia están pagando el coste total de la crisis energética causada por la aventura bélica de EEUU e Israel en Irán. La abundancia de gas natural ha ahorrado a la economía estadounidense hasta 4,3 billones de dólares en comparación con los precios que pagaron los consumidores europeos y japoneses, según un estudio de Lucas W. Davis, del Energy Institute de la Universidad de California en Berkeley, publicado en mayo. “El acceso al gas natural estadounidense a bajo precio ha sido particularmente valioso durante las grandes perturbaciones de la oferta”, escribe Davis. El cálculo no incluye el beneficio que disfrutan los consumidores canadienses ni cuenta 2026. Con los precios actuales, y suponiendo que se mantengan hasta final de año, Blas calcula que los consumidores estadounidenses disfrutarán de un ahorro adicional de al menos 400.000 millones de dólares este año. El gas es el combustible de calefacción preferido en EEUU: aproximadamente el 47% de los hogares lo usan, mientras que el 42% usa electricidad y solo el 4% usa gasóleo de calefacción. Como las plantas de gas a menudo fijan los precios de la electricidad, el gas barato también significa, en igualdad de condiciones, costes eléctricos más bajos. “Para la familia estadounidense media, no habrá un invierno inusualmente miserable”, escribe Blas.

China obtendría grandes descuentos de gas ruso

Al otro lado del mundo, China la oportunidad para abaratar los costes del gas de Rusia. Según documentos de la Duma rusa citados por The Moscow Times, China habría pagado un promedio anual de 248 dólares por cada mil metros cúbicos de gas bombeado por el gasoducto Power of Siberia. Esos mismos documentos muestran que otros clientes extranjeros de Rusia pagaron hasta 562 dólares por mil metros cúbicos, lo que significa que Pekín recibe hasta alrededor de un 56% de descuento. Los analistas proocidentales describen este aparente descuento como “el coste del apoyo político continuo de Pekín al esfuerzo bélico del Kremlin en Ucrania”. Dado el régimen de sanciones occidentales y los planes en marcha de la Unión Europea por desconectarse del gas ruso, las compras chinas suponen una fuente importante de fondos para mantener la guerra, aunque Rusia espera reducir los descuentos en los próximos años.

Para poner en contexto la relativamente débil posición negociadora de Rusia ante China, una estimación del Russia Eurasia Center de Carnegie muestra que China pagaría hasta 60 dólares más por mil metros cúbicos a Turkmenistán que el precio de compra ruso. Las conversaciones para crear un gasoducto “Power of Siberia 2” se encuentran estancadas por una disputa de precios, según medios vinculados a Pekín. “Es mucho más difícil para los negociadores rusos hoy”, escribió Sergei Vakulenko, investigador sénior de Carnegie. “Por un lado, la creciente confrontación entre Estados Unidos y China, y la inestabilidad en Oriente Medio, deberían empujar a China a reducir las importaciones de GNL en favor del gas por gasoducto, lo que probablemente favorecería a Moscú. Por otro lado, la ruptura con Europa ha dejado a Gazprom con enormes reservas de gas en la península de Yamal, en Siberia, listas para ser explotadas pero sin clientes, lo que fortalece significativamente la posición de China”.