La bolsa de EEUU pierde hasta 3 billones de dólares por el desplome de las acciones de las tecnológicas
El Nasdaq entra en corrección tras un octubre negro: Intel se hunde un 28,6%, Alphabet un 12% y Apple avisa de que ganará menos por el encarecimiento de los chips. Los inversores exigen ahora resultados reales a la IA.
La bolsa estadounidense vive semanas de fuerte inestabilidad. Las compañías tecnológicas y las empresas ligadas a la inteligencia artificial han sufrido pérdidas masivas en octubre y comienzos de noviembre, arrastrando al conjunto del mercado de valores. El Nasdaq 100, el índice que agrupa a las mayores tecnológicas, ha perdido más de dos billones de dólares en el precio de sus acciones solo en octubre, y algunas estimaciones sitúan la pérdida desde su máximo del 6 de octubre en cerca de tres billones, según Reuters. El índice ha entrado en lo que los analistas llaman “corrección”: ha caído más de un 10% desde su punto más alto.
El viernes 30 de octubre fue una de las jornadas más críticas: el Nasdaq bajó un 2,9% y el S&P 500 un 1,8%, después de que Intel se hundiera un 28,6% (su peor día desde los años ochenta) y Amazon inquietara a los inversores por su consumo de dinero, según Morningstar. Alphabet perdió más de un 12% el jueves, su peor jornada registrada, por el miedo a que la inteligencia artificial esté dañando su negocio tradicional de búsquedas. El lunes 2 de noviembre, un intento de recuperación se desvaneció y el Nasdaq cerró otro 1,1% abajo, su tercera caída consecutiva, según Investopedia y MarketWatch.
El problema de fondo es que las grandes tecnológicas han invertido cientos de miles de millones en centros de datos y modelos de inteligencia artificial, y buena parte de ese dinero lo han pedido prestado. Con los tipos de interés altos, devolver esa deuda es más caro, y los inversores empiezan a dudar de que esas inversiones vayan a generar beneficios suficientes y rápidos. En consecuencia, varios proyectos de centros de datos han tenido dificultades para encontrar financiación, y algunas empresas han visto subir el coste de asegurar su deuda, según Reuters. Oracle cayó un 8% después de anunciar que emitirá 20.000 millones de dólares en acciones y bonos para pagar su despliegue de inteligencia artificial, según CNBC. Nvidia y Broadcom, dos de los grandes fabricantes de chips, cayeron un 5% y un 7,3% el viernes. Apple advirtió de que los chips de memoria serán más caros y que eso reducirá sus ganancias en la campaña de Navidad; sus acciones llegaron a caer entre un 2% y un 4%. Dan Coatsworth, de la firma AJ Bell, resumió la situación como un “cóctel de preocupaciones” por la energía y el exceso de gasto en inteligencia artificial, según AFP.
La incertidumbre tecnológica llega en medio de la guerra latente de Estados Unidos e Israel contra Irán, lo que mantiene volátil el precio del petróleo, y aunque las caídas del crudo han dado algo de tregua a las bolsas, nadie sabe cuándo se “normalizará” la energía, según Reuters. Los inversores también miraban de reojo las elecciones legislativas de este 3 de noviembre, porque un avance demócrata supondría algunos cambios en política fiscal y alteraciones en la regulación de la IA. El S&P 500 cerró por debajo de su media de los últimos cien días por primera vez desde abril, y el Russell 2000, que agrupa a las empresas más pequeñas y sensibles a los tipos, ha caído cerca de un 8% desde su máximo de agosto, según Reuters. Muchos inversores están moviendo su dinero fuera de la tecnología hacia valores más seguros, lo que sostiene algo los índices generales pero no frena la volatilidad. Chris Larkin, de la plataforma E-Trade, afirmó que la tendencia alcista de largo plazo “puede haber recibido golpes”, pero “sigue intacta”; el problema, según él, es la falta de impulso a corto plazo por el petróleo, el gasto en inteligencia artificial, la inflación y la situación internacional, según CNBC.
Las tecnológicas financian sus centros de datos con deuda, y cuando el coste de esa deuda sube y los beneficios no llegan, el ajuste no recae sobre los ejecutivos que diseñaron la estrategia, sino sobre las plantillas, en forma de despidos, congelación salarial, externalización, y sobre los fondos de pensiones y los pequeños inversores que tienen sus ahorros en esos índices. Los analistas plantean dos escenarios: una estabilización si el petróleo se modera y las próximas cuentas demuestran que la inteligencia artificial genera beneficios creíbles, o una nueva sacudida si los resultados siguen decepcionando, la deuda sigue encareciéndose o las elecciones traen un cambio regulatorio o fiscal adverso.