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El petróleo, la deuda francesa y la burbuja de la IA provocan bajadas en las bolsas

El Brent supera los 111 dólares tras el anuncio iraní de siete petroleros dañados en Ormuz, la deuda francesa alcanza máximos desde 2002 y las dudas sobre la IA acentúan la caída bursátil.

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Foto: Ben Wicks / Unsplash
Foto: Ben Wicks / Unsplash

El precio del petróleo Brent superó este jueves los 111 dólares por barril tras el anuncio de la televisión estatal iraní, que citó a la Armada de los Guardianes de la Revolución, de que siete petroleros habían ardido o quedado dañados en el estrecho de Ormuz: cuatro habrían sido alcanzados durante transferencias de crudo en el norte del Golfo Pérsico y tres habrían impactado contra minas navales al oeste del estrecho, según Associated Press. La agencia señala que Teherán no identificó los buques, banderas, operadores ni víctimas, y que el centro británico UKMTO solo había confirmado dos incidentes contra petroleros esa semana. Sin embargo, el mero anuncio bastó para que las bolsas notaran el efecto. El presidente estadounidense, Donald Trump, rechazó las afirmaciones iraníes, según The Washington Times.

El Brent pasó de unos 109 dólares al cierre del miércoles a superar los 111 en la apertura asiática y europea, con cotizaciones de hasta 112,27 dólares según ABC News. El WTI se situó cerca de 99,80 dólares tras un avance de hasta el 2,8%, según Reuters y ABC. Mientras tanto, el mismo jueves se conoció la orden de evacuación de “personal no esencial” de EEUU en Arabia Saudí por las advertencias del movimiento Ansar Allah de Yemen.

Datos de Kpler recogidos por The Wall Street Journal indican que los flujos totales del Golfo (incluidas rutas alternativas y transferencias en el Golfo de Omán) habrían alcanzaron más de 24 millones de barriles diarios en la semana del 18 de octubre, presuntamente por encima de la media previa a la guerra, situada en 23,3 millones. Sin embargo, el tráfico a través del propio estrecho siguió siendo menor: aproximadamente 14 millones de barriles diarios, equivalentes al 82% de los volúmenes previos a la guerra. Las tuberías saudíes y emiratíes han permitido desviar una parte creciente del crudo: en septiembre, cerca del 40% del petróleo no iraní que salía del Golfo evitó Ormuz, frente al 17% anterior a la contienda. Aramco describió la situación como una “crisis sin precedentes para los mercados del petróleo y el gas natural” y pronosticó un aumento de la demanda mundial de casi tres millones de barriles diarios incluso si la guerra terminara de inmediato, para reponer reservas.

Al encarecimiento del crudo se le sumó a la crisis de deuda europea, donde el rendimiento de la deuda francesa a diez años superó el 5% por primera vez desde 2002 y llegó a situarse en el 5,064% en la sesión. La prima de riesgo frente al bund alemán se disparó por encima de los 160 puntos básicos, la mayor brecha desde noviembre de 2011, según el mismo medio. Ya mayoría de analistas descartan un impago inmediato, aunque prevén “un lastre económico prolongado” y un efecto contagio hacia los bonos de Italia y Bélgica. Los analistas de Swissquote Bank señalan que la subida del crudo “alimenta los temores de los inversores a un aumento de la inflación”, lo que provocaría una nueva subida de los tipos de interés en la eurozona y presionaría aún más la deuda pública.

En resumen, las bolsas europeas cerraron en rojo. El Ibex 35 cayó un 2,12% hasta los 18.913,5 puntos, lastrado por el sector financiero: Bankinter lideró las caídas con un -7,56% tras publicar resultados con ingresos inferiores a lo esperado, seguido de CaixaBank (-5,72%), Solaria (-5,26%), ACS (-4,40%), ArcelorMittal (-4,09%) y Banco Santander (-4,06%), según El Mundo. El FTSE 100 británico cayó un 0,26%, el Cac 40 francés un 1,39%, el Dax alemán un 1,07%, el FTSE MIB italiano un 2,54% y el Euro Stoxx50 un 1,94%.

A la caída bursátil se sumaron las crecientes dudas sobre el sector de la inteligencia artificial: Meta anunció un nuevo aumento de sus gastos de inversión y que tendría que captar “cientos de miles de millones de dólares a lo largo de varios años”, tras publicar un flujo de caja trimestral negativo, el primero desde 2013 en el que no genera suficiente caja operativa para cubrir sus inversiones, según Banca March. Tesla presentó un beneficio a la baja y recortó su previsión de inversión. Reuters resumió la jornada como de “risk-off”, es decir, un momento en el que los inversores buscan refugio en deuda pública, dólar, yen y oro.