El sector automovilístico de Alemania afronta una profunda crisis de confianza en los mercados financieros después de que las acciones de Porsche Automobil Holding SE y Volkswagen AG registraran este lunes sus niveles de cotización más bajos en 16 años. En la Bolsa de Fráncfort, los títulos de Porsche SE cayeron un 9,7% para situarse en los 27,08 euros, marcando su cotización mínima desde junio de 2010, mientras que las acciones de Volkswagen AG descendieron un 9,5% hasta los 73,50 euros, un precio que no se observaba desde agosto de 2010. Este desplome bursátil prolonga una racha de pérdidas vinculada directamente a la incertidumbre sobre la viabilidad del modelo de negocio del grupo, donde Porsche actúa como el accionista de control mayoritario al poseer algo más del 31% de las acciones ordinarias de Volkswagen y cerca del 53% de sus derechos de voto institucionales.

La depreciación coincide con las informaciones reveladas por la agencia Reuters, que citando a fuentes cercanas a la empresa señaló que Volkswagen estudia una “reestructuración” de escala histórica bajo la dirección de su director ejecutivo, Oliver Blume. Los planes contemplan despedir a hasta 100.000 trabajadores y el cierre de cuatro factorías en suelo alemán, específicamente las plantas de Hannover, Zwickau, Emden y la factoría de Audi en Neckarsulm. Este ‘ajuste’ pondría en riesgo inminente más de 45.000 empleos adicionales que se sumarían a los 50.000 despidos previamente anunciados por la corporación. De confirmarse la ejecución de esta propuesta, la medida representaría la reducción de personal más drástica en la historia moderna de la industria automotriz mundial. Los inversores han fijado su atención en la reunión del consejo de supervisión de la compañía convocada para el próximo 9 de julio, una fecha que se considera un “punto de inflexión crítico” para el valor de la empresa y donde Blume deberá sortear la firme oposición del sindicato IG Metall.

El trasfondo de este severo plan de austeridad radica en la pérdida de competitividad de las marcas alemanas en el mercado internacional, con especial gravedad en China. La filial de vehículos deportivos Porsche AG, cotizada de forma independiente desde 2022, experimentó un desplome de su margen operativo hasta casi el 1% durante el año 2025, acompañado de una contracción del 26% en sus ventas en el país asiático ante el empuje de rivales locales como Xiaomi, que comercializan vehículos utilitarios deportivos dotados de tecnología avanzada a precios bajos. Respecto a este escenario, el gestor de fondos del accionista DWS, Hendrik Schmidt, afirmó en declaraciones difundidas por Reuters el pasado 23 de junio que “los acontecimientos en China, en particular, dejan claro que el modelo de negocio de Porsche ya no es viable en su forma actual”. Para contrarrestar esta presión financiera, el diario The Wall Street Journal informó el pasado viernes que Volkswagen vendió una participación del 51% en su división de motores pesados Everllence al fondo Bain Capital por un importe de 8.400 millones de dólares, acelerando de este modo su programa global de desinversión de activos.

La vertiente política del conflicto también se ha intensificado en los últimos días en la región de Baja Sajonia. El primer ministro de este estado federado, Olaf Lies, cuyo gobierno regional ostenta una participación del 20% en los derechos de voto de Volkswagen, argumentó el 28 de junio que una alternativa para paliar la crisis sería reubicar la producción destinada a Asia en las instalaciones domésticas. Lies declaró a los medios que “si produjéramos aquí los vehículos que actualmente fabricamos en China, podríamos estabilizar la utilización de la capacidad de nuestras plantas”. 

Esta debilidad estructural afecta a todo el ecosistema de lujo germano, dado que las acciones de BMW tocaron el lunes su mínimo anual de 52 semanas al caer a 57,79 euros, acumulando un descenso del 23% en el último año, mientras que Mercedes-Benz cotizó en niveles mínimos a 42,92 euros tras perder un 14% interanual. Ante este panorama, los mercados aguardan también al próximo 7 de octubre, fecha en la que Porsche AG celebrará su día de mercados de capitales y donde se prevé que el director ejecutivo Oliver Leiters detalle medidas definitivas para “reflotar” las operaciones en el mercado chino.