La vivienda empuja a 770.000 trabajadores más a salarios de miseria: casi tres millones en total
El gasto en vivienda eleva la tasa de trabajadores por debajo del umbral de pobreza del 11,48% al 15,49%. Los rentistas dejan a una de cada tres personas que alquila a precio de mercado bajo ese umbral tras quedarse con su renta, frente al 10,22% con hipoteca y el 7,95% con casa pagada.
El coste de la vivienda empuja a 770.000 trabajadores más a salarios de miseria en el Estado español y eleva el total a cerca de tres millones, según el informe Cuando trabajar no es suficiente: el impacto del coste de la vivienda en la pobreza laboral, elaborado por la ONG Oxfam Intermón en base a datos de la Encuesta de Condiciones de Vida del INE de 2025. El estudio compara la situación de los trabajadores antes y después de pagar alquiler, hipoteca e IBI. Antes de descontar esos gastos, el 11,48% de las personas con empleo (alrededor de 2,2 millones) tiene ingresos por debajo del umbral de pobreza; después de pagar la vivienda, otras 770.000 caen bajo ese umbral y la tasa sube al 15,49%, más de cuatro puntos.
“Los desahucios son la cara más extrema de la crisis habitacional, pero no la única. Hay otra realidad menos visible: personas que trabajan y consiguen pagar a duras penas su casa cada mes, pero que después de hacerlo no disponen de ingresos suficientes para sostener una vida digna. La vivienda se está convirtiendo en uno de los factores que más empobrecimiento y desigualdad generan”, explica Alejandro García-Gil, responsable de vivienda, empleo y políticas sociales de Oxfam Intermón.
La brecha se concentra en el alquiler: 1 de cada 3 inquilinos en situación de miseria tras pagar
Entre quienes alquilan a precio de mercado, la tasa de trabajadores bajo el umbral pasa del 19,35% antes de pagar la renta al 34,08% después, un incremento del 76% en términos relativos: una de cada tres personas inquilinas con empleo queda en situación de miseria tras pagar. Entre quienes tienen hipoteca, la tasa es del 10,22% después de pagar; entre quienes tienen la casa pagada, del 7,95%. El informe describe una “trampa del alquiler”: los salarios bajos impiden ahorrar para la entrada de una vivienda y la renta supera la cuota hipotecaria, de modo que los inquilinos más vulnerables quedan atrapados. “La vivienda se está convirtiendo en uno de los mayores factores generadores de desigualdad”, insiste el informe.
El crecimiento económico no revierte la pauperización
Entre 2022 y 2024, la tasa de trabajadores bajo el umbral apenas bajó del 11,64% al 11,48%, 0,16 puntos, mientras el PIB creció más de un 6%. Al ritmo actual, el Estado español tardaría 59 años en alcanzar la media europea del 8,2%, según los cálculos de Oxfam Intermón. La miseria se concentra en el empleo doméstico y de cuidados (27,48%), agricultura (26,24%) y hostelería (21,17%), y es tres veces mayor entre trabajadores procedentes de países de fuera de la Unión Europea (31,42%) que entre españoles (8,71%). Afecta al 20,62% de quienes trabajan a tiempo parcial y al 21,69% de autónomos. “Siempre se ha considerado que la mejor herramienta contra la pobreza era el empleo y este análisis demuestra que trabajar no es suficiente. La parcialidad involuntaria o el autoempleo condenan a la precariedad a una de cada diez personas trabajadoras”, afirma García-Gil. “Si a eso le sumamos que los salarios están subiendo mucho menos que el precio de la vivienda se crea un cóctel de miseria”, añade.
La composición del hogar agrava la situación
La tasa llega al 39,5% en hogares con dos adultos y tres o más menores y al 29,6% en monoparentales, ocho de cada diez encabezados por mujeres. Por comunidades autónomas, Madrid es donde más sube tras pagar la vivienda (del 7,29% al 12,73%), seguida de Catalunya (del 7,90% al 12,86%) y Murcia (del 15,37% al 20,23%). En Castilla y León, más de la mitad de los inquilinos a precio de mercado queda bajo el umbral tras pagar (del 29,65% al 50,68%).