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Madres solteras denuncian una nueva oleada de acoso inmobiliario en Azuqueca de Henares

Las vecinas de Abetos 22 vuelven a quedarse sin luz tras la sustracción de los contadores dos días después de reponerlos y al menos un contrato ha cambiado de titularidad a nombre del supuesto propietario.

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Foto: vía Guadalajara Diario
Foto: vía Guadalajara Diario

Las vecinas del número 22 de la calle Abetos, en Azuqueca de Henares (Guadalajara, Castilla-La Mancha), han vuelto a quedarse sin suministro eléctrico después de que la madrugada del 10 de octubre, alrededor de las 5:00 horas, sustrayesen los contadores de la luz por segunda vez. Los hechos se produjeron apenas dos días después de lo ocurrido el 8 de octubre, cuando, tras la sustracción inicial de los contadores, estos fueron repuestos y las vecinas pudieron recuperar el suministro. Según la información difundida por las afectadas, al menos uno de los contratos de suministro eléctrico habría cambiado de titularidad, pasando a figurar a nombre de quien sería el supuesto propietario del inmueble. Las vecinas son madres que crían solas a sus hijos y que se enfrentan a una situación especialmente grave al verse privadas de un servicio básico. La repetición de estos hechos en apenas 48 horas, después de que consiguieran recuperar la luz, agrava la incertidumbre y la vulnerabilidad. Las afectadas reclaman que se esclarezcan los hechos, que se depuren las responsabilidades y que se garantice la restitución y continuidad del suministro eléctrico.

La situación no es nueva en esta finca. Ya en octubre de 2025 y en junio de 2026, las inquilinas, todas mujeres, tuvieron que enfrentarse a grupos de “desocupación” contratados por la propiedad para intentar desalojarlas. Según recogió Guadalajara Diario el 3 de junio de 2026, Iris, una de las vecinas, relató que al volver de llevar a su hija al colegio se encontró con “como nueve o diez hombres” que habían puesto una cerradura en el portal y le impedían entrar. “Me han dicho que no me dejaban entrar”, explicó. Los individuos, ataviados con parafernalia militar y mascarillas, portaban tres puertas “antiocupación”, de las que solo pudieron instalar una. La Guardia Civil les pidió que la retiraran, pero se negaron, según los testigos. Las afectadas, asesoradas por la Plataforma Feminista y el Sindicato de Inquilinas de Guadalajara, interpusieron una denuncia. Al acceder al interior, comprobaron que además se había cortado la luz al inmueble.

Miriam Agudo, del Sindicato de Inquilinas, explicó entonces el modus operandi de estos grupos: “Esto es una práctica que se está haciendo mucho. Compro viviendas, no aviso a los vecinos y estos, como no saben nada, dejan de pagar porque nadie se ha contactado con ellos”. La táctica incluye negar a los vecinos la condición de inquilinos para adjudicarles la de “ocupas” y así poder criminalizarlos. Iris lo desmiente: “Aquí, todos somos inquilinos. A mí me alquiló esta vivienda una inmobiliaria de Azuqueca y he estado pagando hasta hace uno o dos meses, hasta que ellos han sido los propietarios”. Agudo señala que estos grupos son “empresas violentas que lo que hacen es amedrentar a la gente. Se llaman desocupas, pero lo que realmente buscan es echar a inquilinas e inquilinos que están pagando un alquiler asequible. Lo que pretenden es hacerse con esas viviendas sin negociar y luego cobrar más dinero por ellas”.

Las vecinas de Abetos 22 reclaman que se esclarezcan los hechos, que se depuren las responsabilidades que correspondan y que se garantice la restitución y continuidad del suministro eléctrico. “Ninguna familia debería verse privada de un servicio esencial como la electricidad. Mucho menos unas madres con menores a su cargo, que necesitan unas condiciones de vida dignas y seguras”, denuncian las afectadas.