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Lagarde dimite como presidenta del BCE ocho meses antes de tiempo y consulta sobre la sucesión a Macron y Merz

La jefa del Banco Central Europeo abandonará sus funciones el 7 de febrero de 2027, antes de que Le Pen pueda influir en el relevo; deja los tipos en el 2,5% con una inflación del 3,8% y dos reuniones pendientes.

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Imagen de archivo de Christine Lagarde, presidenta del Banco Central Europeo. Foto: @Lagarde (X).
Imagen de archivo de Christine Lagarde, presidenta del Banco Central Europeo. Foto: @Lagarde (X).

Christine Lagarde dejará la presidencia del Banco Central Europeo el 7 de febrero de 2027, unos ocho meses y medio antes de que concluya su mandato de ocho años, previsto hasta el 31 de octubre de 2027. Lo comunicó al Consejo de Gobierno del BCE y al presidente del Consejo Europeo, António Costa, el 29 de octubre, según el comunicado del Consejo Europeo. Lagarde deja el cargo tras siete años al frente del BCE y con dos reuniones de política monetaria todavía por delante, las de diciembre de 2026 y febrero de 2027. El presidente del Consejo Europeo, António Costa, anunció que el procedimiento de designación comenzaría ese mismo día y se desarrollaría “sin demora”, con el objetivo de alcanzar una decisión por parte del Consejo Europeo reunido en formación de zona euro, conforme al artículo 283.2 del Tratado de Funcionamiento de la UE. El plazo para que los Gobiernos presenten candidatos vence el 6 de noviembre, el Eurogrupo examina las candidaturas el 9 de noviembre y los líderes europeos abordan la sucesión en una reunión extraordinaria los días 26 y 27 de noviembre, según EFE y Euronews. El objetivo político es cerrar un acuerdo antes de fin de año, asegura La Repubblica.

Lagarde no ofreció inicialmente una explicación formal en el comunicado del BCE, pero después señaló que su voz “puede ser útil” y que “no quiere mantenerse neutral en asuntos que le importan” y que “no pertenecen a la política monetaria”. “No puedo seguir siendo neutral”, declaró, según recogió La Vanguardia. EFE y otros medios interpretan esa declaración como una señal de su posible implicación en la campaña presidencial francesa de 2027. La salida anticipada tiene además una lectura política: permite que los líderes europeos actuales, incluidos Emmanuel Macron y Friedrich Merz, influyan en la elección del próximo presidente del BCE antes de las elecciones presidenciales francesas de primavera, en las que la extrema derecha de Marine Le Pen aparece como favorita en las encuestas, según Associated Press. Lagarde dijo lo siguiente sobre su sucesión: “Hay muchos candidatos, mejores que yo”.

Posibles candidatos a la sucesión

Los dos nombres con más recorrido son Pablo Hernández de Cos y Klaas Knot, aunque el presidente del Bundesbank, Joachim Nagel, también ha mostrado interés en el puesto, según Yahoo Finance. Hernández de Cos, exgobernador del Banco de España entre 2018 y 2024 y actual director general del Banco de Pagos Internacionales en Basilea, goza de gran prestigio dentro del BCE y ha defendido posturas moderadas; el Gobierno español lo apoya como sucesor, según EFE y Euronews. Knot, exgobernador del banco central de Países Bajos durante 14 años hasta 2025, está asociado a una línea más dura y a tipos de interés más altos para mantener controlada la inflación. La sucesión se produce además en un momento de renovación más amplia del Comité Ejecutivo: Isabel Schnabel dejará el BCE el 3 de enero de 2027 para incorporarse al FMI, y el mandato del economista jefe, Philip Lane, expira el 31 de mayo de 2027, según EFE. El procedimiento formal exige que el Eurogrupo recomiende un candidato, que el Consejo de Gobierno del BCE y el Parlamento Europeo emitan dictámenes y que el Consejo Europeo, en composición de zona euro, tome la decisión final, según El País.

Perspectiva económica y política general

El relevo llega en un momento de inestabilidad para la eurozona: inflación elevada, precios de la energía volátiles por la guerra de EEUU e Israel contra Irán, crecimiento débil, crisis de deuda y protestas masivas en Francia contra el encarecimiento, el ajuste y el estado de los servicios públicos y una inclinación de las urnas hacia la extrema derecha en Europa. En la misma jornada en que Lagarde anunció su dimisión, el BCE mantuvo su tasa de referencia de depósito en el 2,5%, pese a una inflación anual del 3,8%, según Associated Press.

La expectativa de mercado apunta a un endurecimiento: según La Vanguardia, las apuestas asignaban un 88% de probabilidad a una subida de tipos en la reunión de diciembre. La propia Lagarde dijo que “la dirección del viaje es clara”, en una alusión interpretada como favorable a un giro más restrictivo. La elección del sucesor puede reforzar esa expectativa, ya que Knot es percibido como el candidato más favorable a una política monetaria dura; Hernández de Cos, en cambio, es descrito como un tecnócrata moderado. El País añade que la sucesión del BCE se cruza con la negociación del próximo presupuesto plurianual europeo, de casi dos billones de euros, lo que convierte el último trimestre de 2026 en un periodo de intensas negociaciones entre los Estados miembros.

En Moncloa, la candidatura de Hernández de Cos es especialmente relevante: supondría que un español vuelva a ocupar la máxima responsabilidad del BCE y reforzaría la presencia de Madrid en la gobernanza monetaria europea, según EFE.