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Los trabajadores textiles de Bangladesh exigen duplicar su salario; la policía responde con cargas y detenciones

Más de 30 detenidos en cuatro días de protestas que han cerrado hasta 690 fábricas; los huelguistas exigen duplicar su salario mientras la patronal amenaza: “Sin trabajo, no hay salario”.

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Huelga de los trabajadores textiles en Bangladesh. Foto: AFP.
Huelga de los trabajadores textiles en Bangladesh. Foto: AFP.

Los trabajadores de la industria textil de Bangladesh volvieron a salir a la calle este martes por cuarto día consecutivo para exigir un salario mínimo mensual de 30.000 takas (unos 215 euros) frente a los 12.500 takas actuales (unos 89 euros), según Europa Press. Las protestas se han concentrado en los cinturones industriales de Daca (Ashulia, Gazipur y Mirpur), donde los huelguistas intentan bloquear las principales autopistas de entrada y salida a la capital. Las fuerzas policiales han vuelto a hacer uso de gases lacrimógenos para dispersar las protestas, y se han registrado enfrentamientos con fuerte combatividad obrera, que por momentos ha desbordado a los agentes.

El balance provisional es de unas 200 fábricas cerradas, según Europa Press. La patronal BGMEA incluso eleva la cifra: 529 fábricas cerradas el 1 de noviembre, hasta 690 el 2 de noviembre y 469 el 3 de noviembre. La Policía ha detenido a 33 personas acusadas de sabotaje, muchas de ellas vinculadas a la Liga Awami de la ex primera ministra Sheikh Hasina. Otras fuentes, como la BBC, citan 29 detenidos hasta el lunes, 30 en Gazipur, 60 en dos días por cinco casos y hasta 92 en Daca, Gazipur y Ashulia, dependiendo del espacio temporal.El trabajo de más de cuatro millones de trabajadores abastece marcas como H&M, Zara y Gap y representa más del 80% de los ingresos por exportación del país, que es el segundo productor mundial de ropa detrás de China.

Los asalariados recuerdan que la inflación persistente y el alza de los costes de alimentos, vivienda, transporte, salud y educación han erosionado su poder adquisitivo. Relatan ante la prensa nacional e internacional las dificultades que padecen para alimentar a sus hijos o mantenerlos en la escuela con salarios de 15.000 a 20.000 takas, incluyendo horas extra. Babul Akhter, secretario general de la Federación de Trabajadores Industriales y Textiles de Bangladesh y representante en la junta salarial, afirma: “Bangladesh tiene uno de los salarios más bajos del mundo en el sector textil”. El salario mínimo actual lleva congelado desde 2023, tras unas protestas que pedían 23.000 takas y lograron 12.500. Desde entonces, la inflación y el coste de vida han subido significativamente, y el sector enfrenta además escasez de energía y gas, costes más altos, incertidumbre por la guerra en Asia Occidental y una desaceleración de la demanda en los mercados de exportación.

El Gobierno formó el 1 de noviembre una junta salarial de seis miembros (dos de trabajadores, dos de empleadores, uno gubernamental y uno pretendidamente “neutral”) para revisar los salarios y pidió a los huelguistas que vuelvan al trabajo. El ministro de Trabajo y Empleo, Ariful Haque Choudhury, anunció la junta tras conversaciones con representantes de trabajadores y la industria y también instó a los trabajadores a reanudar el trabajo. El presidente de BGMEA, Mahmud Hasan Khan, declaró: “El Gobierno ya ha dado un paso adelante con la creación de la comisión salarial. Esperamos que los trabajadores permitan que el proceso de revisión siga adelante”. Pero advirtió de que si continúan las protestas se aplicará el principio “no work, no pay” (“Sin trabajo, no hay salario”) y se reunió con el primer ministro Tarique Rahman.

La Policía industrial ha asegurado que “rechazado hacer un uso excesivo de la fuerza” y ha amenazado con acciones legales contra quienes generen “ambiente inestable”, según The Daily Star. La junta salarial no detuvo de inmediato las movilizaciones: las fábricas intentan reabrir con relativa normalidad pero las protestas continúan en los principales centros industriales alrededor de Daca. Los cierres podrían retrasar los envíos de primavera y verano y dañar la “reputación del país”, según advierte la patronal. Los trabajadores, además del salario, piden acabar con las listas negras, reincorporar a los despedidos y cobrar las deudas pendientes.

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