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Sindicatos de vivienda, el sindicalismo combativo y organizaciones políticas de varias ciudades se desmarcan de CCOO y UGT para la huelga del 11N

Acusan a las cúpulas de los sindicatos mayoritarios de convertir la huelga general en un acto de campaña del Gobierno y convocan manifestaciones propias en Valladolid, Zaragoza y Granada.

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Foto: CJS Granada
Foto: CJS Granada

La huelga general del 11 de noviembre se acerca con una creciente desconfianza de una parte del movimiento sindical, de vivienda y asociativo hacia las direcciones de CCOO y UGT. Los sindicatos de vivienda de Valladolid y Granada, el Sindicato de Inquilinas de Zaragoza, organizaciones territoriales de la CNT y la CGT, sindicatos aragoneses o la Mesa Sindical de Madrid, entre otros actores sociales y políticos, han expresado públicamente su oposición a la “estrategia electoralista” con la que las cúpulas de los sindicatos mayoritarios están afrontando la preparación de la huelga general. En algunas de las ciudades mencionadas, como Zaragoza, Valladolid y Granada, las críticas se han plasmado incluso en la convocatoria de una manifestación propia, separada de la que puedan encabezar CCOO y UGT.

Granada: “No marchamos junto a los cómplices de nuestra miseria”

La ruptura la protagonizaron CNT Granada, el Sindicato de Vivienda de Granada, LIZA, la Coordinadora Juvenil Socialista y la Organización Estudiantil Socialista en un comunicado publicado el 28 de octubre. Las organizaciones decidieron “romper” abiertamente con las “burocracias sindicales” de CCOO y UGT “para evitar la instrumentalización del movimiento por la vivienda tanto por parte del Gobierno como de las élites sindicales”. Acusan a ambos sindicatos de buscar “una huelga simbólica contra la oposición y en favor del Gobierno, convirtiendo una herramienta histórica de lucha en un instrumento al servicio de los intereses electorales del PSOE y su ala izquierda”. Frente a las burocracias, que describen como “mecanismos de conciliación y paz social” que “allanan el camino para el avance de la reacción y el fascismo”, reivindican “una huelga general de clase, que confronte no solo a rentistas, especuladores y empresarios, sino también a los gobiernos capitalistas, sus partidos y su Estado”. “Es el momento de desbordar las burocracias. No marchamos junto a los cómplices de nuestra miseria”, concluyen, animando a otras organizaciones a sumarse a la ruptura.

Valladolid y Zaragoza

En Valladolid, el Sindicato de Vivienda, CGT y CNT han hecho un llamamiento homólogo a manifestarse el 11 de noviembre a las 19:00 en la Plaza Colón “contra el rentismo y sus gobiernos”. En Zaragoza, el Sindicato de Inquilinas CGT, CNT y OSTA convocan una movilización a las 18:00, apoyada por Intersindical, Confederación Intersindical, CUT y SOA “contra el rentismo, la patronal y sus gobiernos”.

Los mensajes comunes de las convocatorias críticas se resumen en cuatro puntos: la vivienda como eje central contra el negocio y los desahucios, la independencia de clase frente a la instrumentalización electoral, la exigencia de una huelga real y combativa construida desde abajo mediante comités unitarios y asambleas, y el compromiso de mantener la movilización después del 11N.

Advertencia de la Mesa Sindical de Madrid: “Una huelga es una huelga, no acto de campaña”

En Madrid, la Mesa Sindical de Madrid, integrada por ASC, CGT, CNT, MATS, Co.Bas, Plataforma Sindical y Solidaridad Obrera, entre otras, envió el 31 de octubre una carta abierta con advertencias a las direcciones de CCOO y UGT. “No estamos dispuestos a convertir esta convocatoria de huelga general en una precampaña para ningún partido”, señalaban. “Tampoco vamos a consentir que con nuestra acción sindical se intente de algún modo blanquear al Gobierno actual, que en 2018 entró diciendo ‘cuando nosotros lleguemos no habrá un solo desahucio más’ pero hoy más de 200.000 familias han sido desalojadas bajo este gobierno ‘progresista'”. La carta, que no anunciaba una ruptura, cita los siguientes datos: “Solo en el primer trimestre de este año hubo 4.005 lanzamientos. Maricarmen no murió bajo un Gobierno de la derecha”. Por ello, los firmantes reclaman que todo el sindicalismo de clase se comprometa a aprobar “ya” la resolución de apoyo a la huelga en todos los comités de empresa y secciones sindicales, convocar asambleas unitarias, llamar “abiertamente, en voz alta y en horario laboral” a parar las 24 horas y comprometerse públicamente a dar continuidad a la lucha después del 11N, “gobierne quien gobierne”. “Una huelga es una huelga, no acto de campaña. Es el día en que la clase trabajadora demuestra que sin ella no se mueve nada”, subrayan.