Los estibadores de 113 puertos de 22 países paran contra el comercio de armas y el genocidio
La mayor movilización internacional de trabajadores portuarios hasta la fecha paralizará puertos como Tánger Med, Marsella, El Pireo, Génova, Hamburgo y Málaga. En el Estado español se esperan paros de dos horas en 16 puertos.
Trabajadores de más de 100 puertos (hasta 113 según los organizadores) en 22 países y regiones de cinco continentes secundarán este viernes 30 de octubre una jornada coordinada de huelgas, paros parciales y movilizaciones bajo el lema “Los estibadores no trabajan para la guerra”. La convocatoria, impulsada por USB (Italia), ENEDEP (Grecia), CGT Ports et Docks (Francia), LAB (Euskal Herria), Liman-İş (Turquía) y ODT (Marruecos), y apoyada por más de 25 sindicatos, la Federación Sindical Mundial (WFTU) y la Federación Internacional de Trabajadores del Transporte (ITF), tiene como objetivo principal “parar o dificultar el tránsito de armas, municiones, material bélico y tropas” a través de los puertos comerciales. “No se puede hablar de solidaridad con Palestina sin cuestionar las estructuras económicas y logísticas que contribuyen a perpetuar la ocupación, la violencia y la destrucción”, señalan en un comunicado recogido por Contropiano.
La huelga será de 24 horas en Italia, Francia, Grecia, Turquía e India, y en el caso italiano coincidirá con una huelga general convocada por USB en sectores públicos y privados. En el Estado español, los paros serán de dos horas (de 13:00 a 15:00) y afectarán a los puertos de Bilbo, Pasaia, Algeciras, Avilés, Barcelona, València, Cádiz, Almería, Xixón, Santa Cruz de Tenerife, Huelva, Las Palmas, Málaga, Santander, Sevilla y Vigo, convocados principalmente por la Coordinadora Estatal de Trabajadores del Mar (CETM) junto a LAB en Euskal Herria y otros sindicatos locales, según la información facilitada por los convocantes.
A nivel internacional, la movilización paralizará puertos estratégicos para la navegación como Tánger Med (Marruecos), Marsella y Le Havre (Francia), El Pireo (Grecia), Génova, Livorno y Gioia Tauro (Italia), Mersin (Turquía), Hamburgo (Alemania), Nhava Sheva (India) y Oakland y San Francisco (EEUU), entre otros. Los organizadores calculan que más de 40.000 contenedores podrían quedar paralizados y que se inmovilizará carga valorada en más de 2.000 millones de dólares, afectando a más del 40% del tráfico de contenedores en el Mediterráneo.
La jornada, que coincide con el tercer aniversario del inicio de la ofensiva genocida israelí a gran escala sobre la Franja de Gaza, reclama el “fin inmediato del genocidio del pueblo palestino y de todas las guerras imperialistas”, rechaza convertir los puertos civiles en bases militares o plataformas logísticas de la OTAN, Estados Unidos o la UE, y exige el fin del rearme y la economía de guerra. Los sindicatos relacionan estas demandas con las respectivas reivindicaciones laborales de cada lugar: aumentos salariales reales, empleo estable, reducción de jornada, mejores pensiones, salud, oposición a la destrucción de puestos de trabajo mediante la automatización y la inteligencia artificial, etc.
La convocatoria se basa en la Declaración de Estambul, firmada en mayo de 2026, y se presenta como la mayor movilización internacional de estibadores hasta la fecha. “Esta jornada de movilización demuestra el poder de la clase obrera organizada en su oposición a la guerra”, afirma USB en su comunicado.
El impacto logístico será variable en cada puerto. En Italia, Francia y Grecia se espera una paralización significativa, mientras que en otros países los paros serán limitados o se sustituirán por manifestaciones y concentraciones. Los organizadores destacan que el tramo costero entre el sur de Francia y El Pireo (casi 1.100 millas náuticas) quedará “esencialmente cerrado al tráfico”.
La iniciativa, coordinada a través de la web30october.noharbourforgenocide.com, cuenta también con el respaldo de organizaciones propalestinas y del movimiento Boicot Desinversión y Sanciones (BDS), desafiando a la lógica del capital armamentístico y a la complicidad de los gobiernos europeos con el genocidio, amarrando la lucha contra la guerra con la defensa de los derechos de la clase trabajadora en el mar.
