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Los sindicatos de vivienda y la mayoría sindical, unánimes: “¡Para garantizar el derecho a la vivienda, no a la especulación!”

Los sindicatos de vivienda y la mayoría sindical se movilizarán el 11 de noviembre por la expropiación de los especuladores, la prohibición de la especulación y una vivienda organizada según las necesidades de la clase trabajadora.

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La mayoría sindical de Euskal Herria (ELA, LAB, ESK, Steilas, Etxalde y Hiru) y los sindicatos de vivienda (la Red de Sindicatos de Vivienda de Euskal Herria y el Sindicato Socialista de Vivienda) han comparecido este jueves en dos actos para dar a conocer las reivindicaciones y las movilizaciones acordadas para la huelga general del 11 de noviembre.

Las comparecencias han tenido lugar en Iruñea (Nafarroa) y Bilbo (Bizkaia). En ellas han explicado que difundirán las reivindicaciones acordadas en Euskal Herria e interpelarán a las instituciones autonómicas durante la jornada de huelga, haciendo hincapié en que la vivienda debe ser un derecho garantizado y que es necesario acabar con la especulación.

Las tres reivindicaciones principales

La mayoría sindical y los sindicatos de vivienda han acordado tres reivindicaciones principales, al considerar que, para “garantizar una vivienda de calidad”, es necesario impulsar “tres transformaciones de raíz”: “Por un lado, la expropiación de los especuladores; por otro, la prohibición de las prácticas especulativas; y, por último, la organización justa de las viviendas y los recursos, en función de las necesidades de la clase trabajadora”. Además, han añadido: “Si no se llevan a cabo estas transformaciones estructurales, la especulación y el rentismo seguirán como hasta ahora”.

No obstante, además de estas tres reivindicaciones de fondo, los sindicatos convocantes también han defendido “otras medidas que puedan aliviar la situación de los trabajadores”, como acabar con los desahucios o reducir los precios de la vivienda. Han advertido de que “la vivienda se ha convertido en uno de los principales factores de empobrecimiento de la clase trabajadora y de profundización de las brechas machistas y racistas que la atraviesan”. En este sentido, han afirmado: “La vivienda debería ser un derecho garantizado, público, al igual que la sanidad y la educación”.

Asimismo, los sindicatos se han posicionado “contra el empobrecimiento de los trabajadores y a favor del aumento de los salarios”, así como en defensa de unos “servicios públicos universales y de calidad que garanticen los derechos de todas las personas”. También han defendido que “ha llegado el momento de profundizar en un marco propio de relaciones laborales y protección social”.

La responsabilidad de las instituciones: el Gobierno del PSOE y las autoridades locales

Los sindicatos de vivienda y la mayoría sindical han criticado directamente al Gobierno encabezado por el PSOE, al considerar que “durante los últimos ocho años no ha adoptado ninguna medida para cambiar estructuralmente la situación”.

Sin embargo, también han señalado “las responsabilidades existentes en todos los niveles”, especialmente las del Gobierno Vasco y el Gobierno de Navarra. “A pesar de contar con amplias competencias en materia de vivienda, las han utilizado para respaldar políticas que refuerzan el negocio”.

Por otra parte, también han destacado la responsabilidad de los ayuntamientos de todos los partidos, ya que en los últimos años se han producido numerosos desahucios sin alternativas habitacionales en muchas ciudades y localidades.

Además, han puesto en el punto de mira a las patronales Confebask y CEN, al considerar que son ellas quienes “siguen perpetuando la precariedad” y quienes “se han negado a establecer un salario mínimo propio adaptado a la realidad de aquí”.

“Es el momento de tomar las calles e impulsar transformaciones de raíz”

Los sindicatos convocantes de la huelga general del 11 de noviembre han anunciado que no permitirán que “los partidos utilicen la cuestión de la vivienda en beneficio de sus propios intereses sin plantear soluciones reales”. Por ello, consideran imprescindible llevar a cabo los cambios estructurales mencionados: “La expropiación de los especuladores, acabar con las prácticas especulativas y organizar las viviendas y los recursos en función de las necesidades de la clase trabajadora”.

Junto a ello, los convocantes también han denunciado el empobrecimiento que sufre la clase trabajadora no solo a través de la vivienda, sino también mediante la devaluación de los salarios. Han recordado que durante la jornada de huelga reclamarán asimismo “dignificar los salarios”.

Han calificado de “medida urgente” que se implante un salario mínimo propio adaptado a la realidad del territorio y han recordado la huelga celebrada hace casi ocho meses en defensa de un salario mínimo propio de 1.500 euros. “Es el momento de tomar las calles e impulsar transformaciones de raíz”, han afirmado.

Manifestaciones durante la jornada de huelga

Los sindicatos de vivienda y la mayoría sindical ya han anunciado varias convocatorias de manifestaciones durante la rueda de prensa celebrada este jueves Así, han adelantado que el 11 de noviembre se organizarán movilizaciones, al menos, en Iruñea (Nafarroa), Tutera (Nafarroa), Bilbo (Bizkaia), Donostia (Gipuzkoa), Eibar (Gipuzkoa) y Gasteiz (Araba).