En septiembre de 2022, Víctor de Aldama recibió la Medalla al Mérito de la Guardia Civil, distintivo blanco, como reconocimiento a sus aportes “altruistas” y su apoyo a la Unidad Central Especial 2 (UCE-2), especializada en la denominada lucha antiterrorista. La distinción, según ha sabido el Mundo en exclusiva, fue entregada durante la festividad de la Virgen del Pilar y destacada como un símbolo de los “profundos valores” del empresario. Según el coronel Francisco José Vázquez, Aldama “contribuyó significativamente al funcionamiento de la unidad con acciones como la adquisición de equipamiento especializado”.
Sin embargo, la condecoración ha quedado en entredicho tras la confesión de Aldama en la Audiencia Nacional, donde ha admitido haber sobornado a altos cargos del Gobierno español, incluido el exministro de Transportes José Luis Ábalos. La Guardia Civil, que había ensalzado su apoyo, ahora enfrenta críticas sobre la idoneidad del reconocimiento. Fuentes del Ministerio del Interior aseguran que “estudian la posibilidad de retirarle la medalla”, aunque el proceso podría depender de una condena judicial firme.
Mientras tanto, el Gobierno de Pedro Sánchez ha desestimado las declaraciones de Aldama, calificándolas de “falsas” y desacreditándolo públicamente. De todas formas, el presente episodio vuelve a poner en tela de juicio los mecanismos de evaluación para la concesión de reconocimientos oficiales en el Estado español.