The Economist ha reconocido este miércoles a la economía española como "la mejor economía de la OCDE en 2024", destacando su desempeño positivo en varios indicadores concretos: PIB, desempleo, rendimiento bursátil, inflación y balance fiscal. Según el análisis de la revista británica, "el crecimiento del PIB de España ha superado el 3% este año", impulsado por un mercado laboral "fuerte" y "altos niveles de inmigración", mientras que el desempleo habría alcanzado "su nivel más bajo en más de una década", con 2,5 millones de parados en noviembre, lo que ha favorecido la reducción de la presión fiscal en las arcas del Estado. Además, el IBEX 35 ha registrado un crecimiento cercano al 17% en su rendimiento anual, lo que refuerza la clasificación positiva para el Estado español en las agencias de calificaciones.

Sin embargo, algunos economistas como el profesor Santiago Niño Becerra matizan esta evaluación, señalando que, aunque el Estado español ha destacado en algunos indicadores, no se puede considerar la "mejor economía" globalmente. Niño Becerra apunta que la productividad española ocupa el puesto 12 en Europa y el PIB per cápita es solo el 88% de la media europea. Además, destaca que la tasa de pobreza infantil en el Estado español es particularmente alta (30%) y que el 16% de los empleados son pobres, lo que refleja una situación estructural cuestionable.

Como es habitual, el Gobierno español celebró los resultados, con el presidente Pedro Sánchez y el ministro de Economía, Carlos Cuerpo, destacando "la mejora de la economía nacional". En respuesta, la oposición, a través de Cuca Gamarra del Partido Popular, recordó otras críticas publicadas por The Economist sobre la gestión del presidente Sánchez. Esto resalta el contraste de opiniones sobre el impacto real de estos indicadores en la calidad de vida de los ciudadanos, que no perciben estas supuestas mejoras a nivel microeconómico.