El Movimiento Socialista (MS) de Donostia ha denunciado públicamente el veto político que la Izquierda Abertzale y la coordinadora Jardun mantienen contra sus organizaciones en la vida social y cultural de la ciudad. Según un comunicado difundido el pasado viernes, esta exclusión se ha manifestado en eventos como la reciente Gau Beltza (Noche Negra) del Casco Viejo, donde se impidió su participación a pesar de haber recibido invitación formal de la organización vecinal. "Desde que tuvieron conocimiento de nuestra participación, la Izquierda Abertzale se dedicó a intentar impedirla con la ayuda de Jardun", afirma el texto.

La estrategia de bloqueo incluyó presión directa sobre la asociación vecinal, introduciendo militantes de Ernai pertenecientes a la Asamblea de Jóvenes del Casco Viejo (AZGA) para "promover la distorsión del Movimiento Socialista", y la amenaza de crear una programación alternativa si se mantenía su inclusión. El comunicado detalla que "incluso cuando la asociación vecinal convocó otra reunión para defender la participación de todos, los miembros de AZGA, incluidos militantes de Ernai y Jardun, intentaron poner al resto de agentes en contra del Movimiento Socialista". Finalmente, no se llegó a acordar una programación unificada.

Vetos individuales a cada militante

Esta dinámica excluyente se extiende a otros espacios de la vida cultural y social donostiarra. El Movimiento Socialista denuncia que tampoco puede participar en el programa de Fiestas del Carmen, ni siquiera como colaboradores en turnos. "Más grave aún, tenemos vetado individualmente acudir al Gazte Bazkaria (Comida Juvenil) anual", señala el texto. El veto alcanzó incluso al movimiento de fiestas populares de los Piratas de Donostia, donde se rechazó la creación de la cofradía Galerna, integrada por militantes y no militantes del Movimiento Socialista, a pesar del apoyo manifestado por otras cofradías.

Conflictos de hace tres años

Como justificación para estas exclusiones, en palabras del MS, se utilizan conflictos sucedidos hace tres años: "La situación se tensó continuamente y, al final, se desbordó por todas partes, dejando sucesos lamentables", explica el MS de Donostia. Sin embargo, considera que "es responsabilidad de todos construir un contexto político sano, donde se puedan defender proyectos diferentes sin vetos a nadie".

"El veto entorpece la convivencia"

El MS subraya que estas medidas de veto y los intentos de desprestigio "no mejoran la situación" y demostrarían "el objetivo de quienes las promueven no es construir convivencia". La organización se define como "parte del movimiento popular" que contribuye a "extender la perspectiva revolucionaria". Como contrapunto a su exclusión en ciertos espacios, destacan su colaboración normalizada con "multitud de agentes" en áreas como "el antifascismo, la cuestión palestina, la lucha contra los desahucios, las colectas de ropa, las Asambleas de Jóvenes y los Comités de Fiestas".

Mensaje para Jardun

Respecto a la coordinadora Jardun, el comunicado expresa una contradicción fundamental: mientras mantienen "colaboración semanal" en otros ámbitos, en el Casco Viejo "promueven activamente medidas, vetos y prohibiciones" contra el MS, argumentando que la colaboración es "imposible". El texto insta a Jardun a "revisar estas actitudes" en lugar de actuar como "marioneta de la Izquierda Abertzale", recordando que esta crítica les ha sido transmitida "en el ámbito privado en varias ocasiones".

Riesgo de alejar a la clase trabajadora

El comunicado concluye haciendo un llamamiento a "agentes y personas individuales de Donostia para que pongan fin al veto", advirtiendo que estas prácticas "alejan a la clase trabajadora de los movimientos populares" y "agravan el desapego hacia la militancia" en un contexto de "auge del fascismo".