La primera huelga general en 12 años paraliza Portugal contra la reforma laboral de Montenegro
La medida altera más de cien artículos del Código de Trabajo para facilitar despidos y contratos temporales. La huelga cuenta con un apoyo general del 60% y del 70% entre jóvenes de 18 a 34 años
Portugal vivió este jueves 11 de diciembre su primera huelga general en 12 años, convocada por los sindicatos CGTP-IN y UGT contra la reforma laboral del Gobierno de centroderecha de Luís Montenegro, que altera más de cien artículos del Código de Trabajo para facilitar despidos, extender contratos temporales y externalizaciones, y limitar derechos como el permiso flexible para madres lactantes a solo dos años. La movilización, que comenzó a medianoche y se extendió 24 horas, contó con un apoyo del 61% de la población y del 70% entre jóvenes de 18 a 34 años, según encuestas publicadas en la prensa portuguesa.
La CGTP estimó la participación en más de 3 millones de trabajadores, paralizando gran parte del país, con un impacto masivo en transportes y servicios esenciales: el metro de Lisboa y Oporto quedó cerrado, no hubo trenes de media y larga distancia, y aerolíneas como TAP operaron solo un tercio de vuelos, Iberia redujo el 75% y Air Europa canceló todos los suyos con origen o destino en el país. Decenas de vuelos adicionales fueron suspendidos, y la recogida de basura municipal se vio gravemente afectada.
Los parones afectaron a sanidad y educación con más del 90% de adhesión en hospitales, donde solo funcionaron servicios mínimos como urgencias, quimioterapia y cuidados paliativos, según el Sindicato de Médicos de la Zona Sur; numerosas cirugías y citas médicas fueron pospuestas, y escuelas en todo el país cerraron sus puertas. A las 14:30 hora local arrancó una gran manifestación en Lisboa, con marchas paralelas en Oporto, Braga, Coimbra y otras 10 ciudades, donde cientos de miles de personas reclamaron el rechazo al "banco de horas individual" que permitiría hasta 50 horas semanales sin subir el salario, y denunciaron la "deshumanización" de las leyes laborales que "tratan a los trabajadores como máquinas".
El primer ministro minimizó el impacto, afirmando que el paquete "Trabalho XXI" busca "elevar salarios y estimular el crecimiento económico", y acusó a la CGTP de bloquear negociaciones, mientras depende del apoyo de la ultraderechista Chega y los liberales para aprobarlo en el Parlamento minoritario.
Esta unidad sindical, inusual desde 2013 durante la crisis del rescate financiero, surge tras un punto muerto en las conversaciones iniciadas en verano, donde UGT y CGTP denuncian un retroceso que debilita la negociación colectiva y ataca derechos como el permiso de lactancia o el duelo por aborto espontáneo. Líderes como Tiago Oliveira, de CGTP, llamaron a una "gran huelga" para frenar lo que ven como un regalo a empresas, y la calificaron de "éxito" por atraer atención pública ante las elecciones presidenciales de enero de 2026.


Fotos: @oriolsabata (X)