La plataforma de vídeo bajo demanda Filmin ha estrenado el documental Ícaro: la semana en llamas, una producción de 2022 que narra las protestas de octubre de 2019 en Barcelona (Catalunya) desde la perspectiva exclusiva de los agentes de la Unidad de Intervención Policial (UIP) de la Policía Nacional española. Según la crítica publicada en el medio digital catalán racocatala.cat, el film, dirigido por Elena G. Cedillo y Susana Alonso, presenta a estos agentes como "héroes que restituyeron el orden constitucional" frente a un supuesto "terrorismo callejero", ignorando por completo las numerosas denuncias por violencia policial e incluso omitiendo el papel de los Mossos d'Esquadra en la represión. El documental, que ha generado una avalancha de críticas en redes sociales, se centra en las "lesiones" de tres agentes de la UIP que habrían quedado "incapacitados de por vida" y presenta a los manifestantes independentistas como responsables de un "golpe de Estado" y actos de "violencia extrema".

La producción, realizada bajo el sello LCBROS, cuenta con el apoyo explícito de lobbys policiales como JUPOL y CEP, que la han promocionado ampliamente. Figuras como la exdiputada de Vox Macarena Olona han elogiado públicamente el film, calificándolo de "obligatorio" para escuelas y academias policiales y destacando las "lágrimas de orgullo" que le provocó. Los detractores señalan la conexión con el nacionalismo español más reaccionario, cuestionando su carácter periodístico y presentándolo como una "herramienta propagandística". Los agentes de la UIP no son meros protagonistas, sino que la propia policía colaboró "proporcionando material inédito, incluyendo grabaciones internas".

El documental, producido en 2022, no se había exhibido públicamente hasta su estreno en Filmin el 9 de enero de 2026. La crítica apunta a que el retraso está ligado al contexto político: en 2022 el Gobierno aún gestionaba las consecuencias del Procés, y en 2024-2025, con la Ley de Amnistía, el clima era más sensible, con agentes de la UIP aún procesados. Fuentes de lobbys policiales han insinuado que hubo "presiones" para no estrenarlo antes. Su publicación ahora, en un momento de relativa calma post-amnistía, responde, según los críticos, a un intento de fijar una versión oficial de los hechos y negar la violencia policial sufrida por los manifestantes.

El film omite por completo las heridas de los manifestantes, como ojos perdidos por pelotas de goma, y se centra en narrar lo que denomina como la "batalla de Urquinaona". La narrativa oficial blanquea así unas actuaciones condenadas por organizaciones como Amnistía Internacional para tratar de reescribir la historia del Procés desde una óptica represiva para legitimar la represión estatal.