El accidente ferroviario ocurrido el domingo 18 de enero en Adamuz (Córdoba) ha dejado un balance definitivo de 45 personas fallecidas, tras la recuperación e identificación de los dos últimos cuerpos este jueves, según ha confirmado el Centro Integrado de Datos (CID) y el responsable de Criminalística de la Guardia Civil. Las autoridades han señalado que ya no consta ninguna persona desaparecida. En los trenes viajaban 480 personas —289 en el Iryo Málaga-Madrid y 191 en el Alvia Madrid-Huelva— aunque se habían realizado 527 reservas, por lo que 47 personas no llegaron a subir a los convoyes.

El siniestro se produjo alrededor de las 19:45 horas en la línea de alta velocidad Madrid-Sevilla, a la altura del kilómetro 318,7. El tren Iryo descarriló en los tres últimos vagones (o cinco primeros, según fuentes técnicas), invadiendo la vía contraria. Nueve segundos después (o unos 20 según otras estimaciones), colisionó frontalmente a alta velocidad (~200 km/h en zona de recta) con la cabeza del Alvia que circulaba en sentido opuesto. Se encontró una gran pieza metálica a 250 metros del punto inicial, posiblemente relacionada con la rotura o el desprendimiento.

El primer informe preliminar entregado este jueves al Juzgado de Instrucción número dos de Montoro recoge más de 2.500 fotografías de la zona del siniestro, las dos cajas negras de los trenes y la declaración del maquinista del Iryo —el conductor del Alvia falleció in situ—, así como testimonios de tripulantes y pasajeros. También han incorporado a la investigación un tramo de vía desprendido y ha solicitado las grabaciones de las cámaras del apeadero de Adif y del interior de los vagones. Según ha podido saber Europa Press, el material será analizado en un laboratorio especializado en metalurgia de la CIAF.

Las autoridades reportan que las autopsias de las 45 víctimas ya han finalizado, con todos los cuerpos recuperados e identificados. El accidente dejó además 152 heridos, de los cuales 29 permanecen hospitalizados según los últimos partes, entre ellos varios graves y al menos un menor en UCI. Entre los heridos se han producido múltiples altas progresivas, pero algunos casos siguen hospitalizados en estado crítico.

Mientras tanto, continúan las restricciones ferroviarias en varios puntos de la red y se mantienen inspecciones extraordinarias en infraestructuras tras detectarse muescas en ruedas de vagones anteriores al descarrilamiento. El accidente ha reabierto el debate sobre el estado de las vías y los sistemas de seguridad del ferrocarril, mientras crece la presión sindical y social por las condiciones de la red, con una convocatoria de huelga ferroviaria para los días 9, 10 y 11 de febrero. Días después del siniestro, un accidente menor en Rodalies (Barcelona) ha agravado esta percepción de crisis en la red, y este jueves hubo otro accidente menor en Cartagena por causas externas a la red, con una grúa invadiendo la vía.

Respecto a las hipótesis que se barajan sobre los motivos del siniestro, el presidente de la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF), Iñaki Barrón, ha explicado que se investiga una posible rotura de carril. El ministro de Transportes, Óscar Puente, ha reconocido que se trata de esclarecer “si había algo en la vía o si era la propia vía la que estaba empezando a romperse”, y ha pedido “bajar el suflé emocional” a los maquinistas.

Mientras tanto, las comparecencias en el Congreso de Adif, Renfe y Transportes analizan la inversión en mantenimiento, donde se ha comprobado que Adif no ejecutó un tercio de lo comprometido desde 2021. La Fiscalía Provincial de Córdoba, por su parte, ha designado tres fiscales para la investigación, que se prevé “compleja”.