Ayer, 23 de enero de 2026, se cumplieron exactamente 50 años de la muerte de Paul Robeson, el carismático afroamericano que encarnó el genio artístico, el portento atlético y el compromiso político. Su trayectoria como cantante, abogado, escritor, deportista de élite, actor, musicólogo y políglota ha sido aplaudida y reconocida numerosas veces. Sin embargo, lo que late con mayor fuerza en su legado, especialmente en estos tiempos de auge del fascismo en EE.UU. y Occidente en general, es su inquebrantable ética e integridad revolucionaria por la que el poder quiso borrarlo.

Descendiente de esclavos fugitivos y prodigio precoz

Paul Leroy Robeson nació el 9 de abril de 1898 en Princeton, Nueva Jersey. Hijo de William Robeson, un esclavo fugitivo que se convirtió en pastor presbiteriano, y Maria Bustill, maestra de ascendencia cuáquera, creció en una familia de cinco hermanos golpeada por la pobreza y el racismo. A pesar de las dificultades, destacó desde niño: cantaba en coros, recitaba poesía y jugaba fútbol con maestría.

En 1915 ingresó a Rutgers University con una beca total, donde brilló académicamente, oratoriamente y deportivamente: fue All-American en fútbol americano dos veces (1917-1918), pese a placajes brutales de jugadores blancos que lo veían como intruso. También participó en el coro universitario y actuaciones oratorias, donde su voz grave de barítono impresionó al público blanco pese a los prejuicios racistas. Posteriormente, estudió derecho en Columbia Law (1920-1923), pero los bufetes se negaban a aceptarlo, y se tuvo que decantar por los escenarios, donde arrasó.

Carrera artística

A pesar de las barreras raciales, Robeson logró irrumpir en Broadway, con obras como Taboo y luego con Othello. Con esta última rompió récords con 296 funciones en 1943, el más longevo hasta entonces. Encarnó a Joe en Show Boat (1927-1932), convirtiendo la canción "Ol' Man River" en himno internacional de dolor negro y resistencia, grabado en varios idiomas. Actuó en películas como The Emperor Jones (1933) y Sanders of the River (1935). Sus conciertos en Carnegie Hall, Londres y giras por Europa y África lo coronaron: grabó alrededor de 200 canciones, espirituals, baladas galesas y óperas. Ganó el Spingarn Medal (1945) y el Grammy Lifetime Achievement Award (1998, póstumo).

Fiel amigo de la URSS

A pesar de triunfar en casi en cada ámbito artístico, deportivo y profesional en el que le dejaban participar, la fama no nubló su conciencia. Robeson no se ocultaba: era comunista, y lo mostraba con orgullo en pleno EE.UU., uno de los países más anticomunistas del mundo. En los años 30, abrazó el comunismo por considerarlo la causa más consecuente contra el fascismo y el racismo. Desarrolló una conciencia muy aguda que le permitió ver que estos fenómenos son inherentes al capitalismo.

Visitó la URSS en 1934, y al compararlo con su país, quedó maravillado por la igualdad: "Aquí no soy un negro, sino un ser humano por primera vez en mi vida. Puedo caminar en completa dignidad". Durante su visita, fue recibido con honores, actuó en el teatro Bolshoi y filmó Song of the Fatherland.

Volvió a visitar el país en varias ocasiones, elogiando la URSS como "país del futuro" y enviando a su hijo Paul Jr. a pasar unas temporadas allí. Grabó la primera versión en inglés del himno soviético de Alexandrov y Mikhalkov.

Cantando para los republicanos españoles y los brigadistas internacionales

Desde 1936, Robeson denunció públicamente el golpe de Francisco Franco, respaldado por Adolf Hitler y Benito Mussolini. En un mítin de Londres en junio 1937, proclamó: "El artista debe elegir: luchar por la libertad o por la esclavitud. Yo he elegido la libertad" y mostró su apoyo firme al Gobierno de la República. Hizo una versión dedicada a la resistencia republicana, cambiando la letra de Ol' Man River por I must keep fightin’ until I’m dyin’. Cantó en conciertos benéficos para niños refugiados en Reino Unido, como el del Royal Albert Hall.

En 1938, Robeson y su esposa Eslanda llegaron a Barcelona, invitados por el Gobierno republicano. Actuó para brigadistas y en actos de solidaridad en zona republicanas, donde cantó varias veces para los heridos.

Elogió el "valor heroico" de los antifascistas españoles y las Brigadas Internacionales, transmitiendo esperanza y solidaridad internacional. Testimonios de la época recuerdan que su presencia elevó la moral de combate de las tropas de voluntarios antifascistas estadounidenses de la Brigada Lincoln, muchos de ellos afroamericanos. Por ello, fue nombrado miembro honorario de los Veteranos de Abraham Lincoln (1940). Además, recaudó fondos para la República, contribuyó a la ayuda médica y a los brigadistas heridos en su retorno.

Tras la victoria fascista en 1939, siguió honrando a los republicanos caídos en eventos como el que celebró en Gales, donde ya alertaba sobre la Segunda Guerra Mundial. Su solidaridad perduró incluso durante los peores años de persecución anticomunista en EE.UU., de la mano de McCarthy; sus camaradas brigadistas lo defendieron organizando conciertos benéficos transfronterizos.

Antirracista irreductible

Robeson testificó en 1936 ante el Congreso sobre los linchamientos contra personas negras, exigiendo leyes federales. Fundó la American Crusade to End Lynching (1945), recolectando 150.000 firmas. En 1951, ante la ONU, presentó "We Charge Genocide", documentando 240 casos de linchamientos desde 1945. Denunció la brutalidad policial y la desigualdad como genocidio sistemático.

En septiembre de 1946, Robeson se reunió con el presidente Harry Truman como líder de la American Crusade to End Lynching, y le advirtió: "Si el Gobierno no hace algo para detener los linchamientos, los negros lo harán", volviendo a exigir una acción federal en 100 días y señalando la hipocresía de los juicios de Núremberg. Truman rechazó actuar por motivos políticos, por lo que Robeson le replicó que eso invalidaba la moral estadounidense contra el nazismo.

Esta actitud consecuente lo puso cara a cara con el Klu Klux Klan. En 1949, en Peekskill, se registraron apedreamientos y disparos contra los miles de fans suyos allí reunidos. Tras los incidentes, Robeson reapareció al día siguiente cantando "Ol' Man River" y declarando que no se dejaría silenciar, inspirando a brigadistas y mineros a protegerlo y repeler ataques de la organización supremacista blanca, mientras él cantaba. Robeson se mantuvo firme y desafiante en todo momento: "Voy a cantar dondequiera que la gente quiera que cante... y no me asustan las cruces que arden [en alusión al Klu Klux Klan], ni en Peekskill ni en ningún otro sitio".

Persecución McCarthyista

La caza de brujas anticomunista del macartismo destrozó su prometedora carrera y lo condenó al ostracismo, pero Robeson jamás renunció a sus principios. Al ser etiquetado como "rojo", el FBI lo vigiló intensamente. Posteriormente, el Departamento de Estado revocó su pasaporte entre 1950 y 1958, cancelando giras y películas.

En 1956 fue citado a declarar como acusado por el HUAC (Comité de Actividades Antiamericanas), lo que marcaría un punto de inflexión. Bajo amenaza de cárcel y linchamiento implícito, se negó a delatar a sus camaradas o jurar lealtad ciega a EE.UU; al contrario, proclamó: "Algunos de los estadounidenses más brillantes y distinguidos están yendo a la cárcel por no responder esa pregunta, y me uniré a ellos si es necesario".

Además, empleó el juicio como plataforma de denuncia. Señaló a la propia HUAC como neofascista, recordó la esclavización de millones de africanos y acusó de genocidio a las autoridades estadounidenses, con frases como: "¡Ustedes mataron a mi pueblo!" y "¡Ustedes son los anti-americanos! ¡Deberían avergonzarse!".

Uno de los acusadores le preguntó por qué no se quedaba en la Unión Soviética, a lo que Robeson respondió: "Porque mi padre fue un esclavo, y mi gente murió para construir este país, y yo me voy a quedar aquí, y voy a ser tan parte de este país como usted. Y ningún fascista me obligará a irme. ¿Está claro? Apoyo la paz con la Unión Soviética, apoyo la paz con China, y no apoyo la paz ni la amistad con el fascista Franco, y no apoyo la paz con los nazis alemanes. Yo apoyo la paz con la gente decente".

Cuando le preguntaron si era miembro del Partido Comunista de Estados Unidos, invocó a la 5ª enmienda para no autoinculparse, pero no escondió sus ideas ante el tribunal: "No renunciaré a mi fe en el pueblo soviético, ni en los judíos, ni en los galeses, ni en los mineros, ni en mi propio pueblo negro". Estas palabras le costaron el pasaporte y la carrera.

Regreso (1958-1960)

El 14 de febrero de 1958 publicó Here I Stand, su manifiesto-autobiografía desafiante, sistemáticamente ignorado por la prensa blanca estadounidense. Sin embargo, la obra fue alabada en periódicos negros y en el extranjero. Tras recuperar su pasaporte en junio de 1958 por fallo de la Corte Suprema, emprendió su gira mundial desde Londres: dio 28 conciertos en Reino Unido, protagonizó Othello en Stratford-upon-Avon (1959), recibió ovaciones en el estadio Luzhniki de Moscú cantando clásicos rusos, conoció a Jrushchev en Yalta y fue la primera persona negra en cantar en la Catedral de St. Paul. En 1960, su último show británico recaudó fondos anticoloniales en el Royal Festival Hall; luego recorrió Australia y Nueva Zelanda, debutó en la Ópera de Sidney, donde aprovechó la ocasión para denunciar la opresión colonial de los maoríes y aborígenes: "No hay seres humanos atrasados, solo sociedades atrasadas", refiriéndose a las sociedades colonizadoras.

Colapso de salud (1961-1963)

En una fiesta en Moscú en 1961 intentó suicidarse cortándose las muñecas por paranoia y alucinaciones; su familia sospechó una intervención de la CIA y el proyecto MK-ULTRA vía médicos previos. En Londres, ataques de pánico lo llevaron a terapia electroconvulsiva brutal (ECT) y barbitúricos pesados, por el malestar que le generaba la vigilancia del MI5. Debido a su delicado estado de salud, el FBI temía que su muerte generara "propaganda comunista". Fue trasladado a la clínica Buch en Berlín Este (República Democrática Alemana) en 1963, donde mejoró con menos fármacos y psicoterapia, aunque los médicos lamentaron que "lo poco de salud que queda debe conservarse".

Jubilación y últimos años (1963-1976)

Regresó a EE.UU. en diciembre de 1963, viviendo recluido en su casa de Filadelfia. Le ofrecieron participar en el movimiento por los derechos civiles, pero le pedían renegar del comunismo y de la URSS como condición; Robeson se negó categóricamente.

Su esposa Eslanda murió de cáncer en 1965. A partir de entonces, estuvo alternando residencia ente la casa de su hijo en Harlem (Nueva York), la de su hermana en Filadelfia, emitiendo algunos mensajes públicos puntuales por luchas internacionales.

Muerte y legado

Robeson falleció un día de enero como ayer a los 77 años, por fallo multiorgánico post-derrame y con dificultades económicas, a pesar de su fama. Fue enterrado en Ferncliff Cemetery, en Nueva York. Fue honrado póstumamente en el Paseo de la Fama (1979), el Salón de Fútbol Universitario (1995), el Grammy Lifetime Achievement Award (1998), la ONU, centros culturales en Rutgers y con su nombre en premios estudiantiles.

El legado de Paul Robeson sigue siendo incómodo y, precisamente por ello, relativamente desconocido en los relatos dominantes de la historia estadounidense. Su figura no fue marginada por falta de talento —del que estuvo sobrado— sino por la coherencia radical con la que unió arte, conciencia política e internacionalismo. A diferencia de otros referentes celebrados a posteriori, las ideas de Robeson nunca pudieron ser tergiversadas ni vaciadas de contenido, porque siempre habló claro, y pagó las consecuencias.

Nunca aceptó una versión domesticada de la lucha por la liberación negra desligada del combate contra el imperialismo, el capitalismo y el fascismo. Su internacionalismo —que lo llevó a abrazar las causas de los pueblos de África, los republicanos españoles, los mineros galeses o el campo socialista— fue una extensión natural y un desarrollo lógico de su antirracismo militante, no una pose ideológica. Por todo ello, Paul Robeson merece un lugar destacado entre las grandes nombres de la lucha por la liberación negra en Estados Unidos: no solo como artista excepcional, sino como ejemplo de integridad política y compromiso universal con los oprimidos.