El día 8 de febrero se celebrarán elecciones autonómicas en Aragón. Hemos hablado con Nora y Paula, militantes del Movimiento Socialista en Zaragoza, para conocer la posición de la juventud comunista de Aragón al respecto del panorama político general en su territorio, así como del escenario particular que representan estos comicios autonómicos. La Coordinadora Juvenil Socialista (CJS) de Zaragoza ha convocado una charla para el 6 de febrero a las 20:00 en el CSL la Pantera Rossa (c/ San Vicente de Paúl 18), bajo el lema Frente a sus falsas promesas, construyamos la alternativa revolucionaria.

El próximo día 8 de febrero tendrán lugar en Aragón elecciones autonómicas anticipadas. ¿Podéis ponernos en contexto?¿Cuál es el motivo del adelanto electoral?

N: El argumento que Jorge Azcón —el presidente de Aragón— ha dado para justificar el adelanto electoral es que Vox está condicionando sobre exigencias inasumibles su apoyo a los presupuestos autonómicos, que llevan sin aprobarse desde 2024.

Esto tiene una parte de verdad, que es el hecho de que el PP tiene serios problemas de gobernabilidad en Aragón. No obstante, los podrían haber resuelto fácilmente recogiendo el guante que ya les echó Pilar Alegría y pactando con el PSOE aragonés, con quienes, en realidad, no tienen tantas diferencias de fondo. La verdad incómoda para Azcón es que su gobierno representa una línea continuista con respecto a los anteriores gobiernos del PSOE, encabezados por Javier Lambán. Esto es fácilmente comprobable en la mayoría de asuntos estratégicos: vivienda, macroproyectos energéticos, hub de guerra, industria, turistificación, etc.

P: Lo cierto es que estas elecciones son un movimiento político que debe leerse en clave estatal, y no tanto autonómica. Es evidente que las ha convocado Feijóo desde Madrid, y no Azcón, por lo que si el PP aragonés aceptase un pacto con el PSOE que le diese estabilidad en el Gobierno autonómico, Feijóo perdería legitimidad de cara a unas eventuales generales, especialmente ante el votante más reaccionario. En definitiva, Feijóo necesita distanciarse simbólicamente de Sánchez, y Azcón tragará con lo que le digan. De hecho, todo apunta a que el PP, lejos de ganar independencia con respecto a Vox, que era la excusa inicial, va a salir perdiendo proporcionalmente dentro del bloque derechista. Pero el objetivo es la Moncloa, aunque eso implique debilitarse en las Comunidades Autónomas.

Habéis comentado que no había excesivas diferencias entre el gobierno de Azcón y los anteriores de Lambán. ¿Por qué?

P: Aunque hay diferencias entre las fuerzas políticas que se presentan a las elecciones, a la hora de la verdad, en Aragón solo existe un partido, el partido capitalista. Es decir, el partido de esa minoría cuyos intereses siempre prevalecen en la política aragonesa. Hay algunas diferencias entre partidos, claro, que se reflejan en la intensidad o en la forma en que traducen los intereses de esa minoría en políticas concretas, pero la subordinación es generalizada. Independientemente de si el próximo presidente se llama Jorge Azcón y gobierna con o sin el apoyo de Vox, o si se llama Pilar Alegría y lo hace con o sin el apoyo de la Chunta, IU o Podemos, o incluso si se alinean los planetas y el PAR o Aragón Existe ganan, todos ellos acabarán haciendo en líneas generales lo que digan nuestros capitalistas de siempre. Hablamos de las familias Yarza, Solans, Muro, Balet y Aragüés, Sámper, Blesa, Alierta, Cerezuela, Forcén, etc. Nombres conocidos en nuestra tierra, y que aparecen siempre que se sigue el rastro del dinero en Aragón.

La mayoría de estas familias medraron económicamente al calor de la dictadura franquista, y hoy en día no necesitan presentarse a las elecciones para ejercer de facto el poder político. Aragón es suyo, y los políticos aragoneses también. En los despachos de la Ibercaja, de Quirón, de SAICA, de Forestalia o del Heraldo se toman más decisiones políticas que en la Aljafería o el Pignatelli. No obstante, cabe señalar que esta élite económica aragonesa en realidad representa un engranaje intermedio dentro de una maquinaria mayor. A los nombres de nuestros caciques locales se podrían añadir los de grandes empresarios españoles y extranjeros como Florentino Pérez, Jeff Bezos o Bill Gates, que tienen intereses económicos en Aragón, a menudo vinculados a proyectos increíblemente destructivos con el territorio.

"En los despachos de la Ibercaja, de Quirón, de SAICA, de Forestalia o del Heraldo se toman más decisiones políticas que en la Aljafería o el Pignatelli".

N: No queremos que se nos malinterprete: no creemos que todos los partidos sean exactamente iguales, aunque sí que creemos que todos ellos pertenecen a un mismo bloque político. Reconociendo incluso que en algunos sectores de la izquierda puede haber cierta voluntad transformadora —principalmente entre sus militantes de base y no tanto en sus direcciones—, la realidad con la que se topan es la que todos conocemos: su lealtad al Estado capitalista les obliga a plegarse en última instancia a los intereses que otros defienden con orgullo. Los avances o mejoras, cuando las ha habido, han sido minúsculos y fácilmente reversibles, y casi siempre consecuencias de la presión externa de la clase trabajadora mediante huelgas, protestas y organización social. Esto ha funcionado así siempre. Tanto PP, como PSOE, como sus socios de izquierdas y de derechas, cuando han pasado por el gobierno, han acabado defendiendo los intereses de la clase capitalista, tramitando todos y cada uno de los proyectos que esta les ha requerido. Ya sea con la desfachatez y arrogancia a la que nos tienen acostumbrados la derecha, o con el cinismo y manipulación de los sectores de izquierdas.

¿Qué otras opciones tiene Azcón para revalidar su presidencia sin pactar con Vox o con el PSOE?

P: No tiene muchas. En sus mejores sueños, Azcón aspiraba a lograr una mayoría pactando con los regionalistas del PAR y de Aragón Existe. No obstante, no parece probable que esas cuentas salgan. De hecho, la mayoría de las encuestas apuntan a que el PAR se quedará fuera de las Cortes de Aragón. Esto, por cierto, es un hecho que tiene cierta importancia en el marco de la política aragonesa, pues el PAR es un partido que tiene todavía bastante poder institucional, político y económico en el mundo rural, y es por lo tanto un actor clave en el contexto de auge del extractivismo energético, que es uno de los asuntos centrales de la política aragonesa en este momento.

En cualquier caso, al final, Azcón tendrá que seguir en solitario o pactar con Vox, y no se le caerían los anillos. No hay que olvidar que ya lo hizo en 2023 sin mayores problemas, “cediendo” a cuestiones como la derogación de la Ley de Memoria Democrática o concediendo la Dirección General de Justicia de Aragón a una franquista declarada.

N: Lo que han dejado más que claro es que, para unos y para otros, las condiciones de vida o los problemas que sufre la clase trabajadora aragonesa están completamente subordinadas a sus estrategias partidistas generales. Se ha hablado más estas semanas de las intenciones de Feijóo o Abascal, de cómo afectará a Sánchez, de las disputas personalistas y de egos dentro de IU, Podemos, Sumar o la CHA que de los recortes en sanidad o en educación, de los problemas medioambientales de la nueva industria aragonesa, de los problemas en el acceso a la vivienda, de cómo se contribuirá decisivamente desde nuestro territorio a la escalada bélica y militar, etc.

¿En qué punto se encuentra la cuestión del extractivismo energético y qué papel juega concretamente en la política de Aragón?

N: En Aragón ha habido tradicionalmente una presencia importante del capital extractivista, tanto español como extranjero, que ha contado siempre con una participación crucial de la burguesía local. Durante los últimos años, en el contexto de la crisis de los hidrocarburos, estos procesos extractivistas se han diversificado e incrementado, aprovechando una serie de circunstancias, como la despoblación de las zonas rurales, o la situación geográfica estratégica, cercana a los principales polos industriales del Estado español. Esto ha desatado una invasión del territorio a base de macroproyectos energéticos que están esquilmando los recursos naturales de Aragón y de otras llamadas “zonas de sacrificio” e hipotecando el futuro de la clase trabajadora en las comarcas.

Este tipo de procesos van mucho más allá de los intereses particulares de los capitalistas aragoneses o españoles, y se insertan en las dinámicas globales de reconversión de la industria energética. Son procesos complejos y requieren de una maquinaria bien engrasada que necesita de engranajes financieros, mediáticos, judiciales, ideológicos, institucionales y de otros tipos, que funcionen a la perfección a todos los niveles: internacionales, estatales, y también a nivel local.

"Esto ha desatado una invasión del territorio a base de macroproyectos energéticos que están esquilmando los recursos naturales de Aragón y de otras llamadas 'zonas de sacrificio' e hipotecando el futuro de la clase trabajadora en las comarcas".

P: En este sentido, hay que decir las cosas como son, y es que los primeros que han vendido el territorio y que han sacado tajada de su destrucción, han sido nuestros burgueses locales. Para ello se han servido de bancos que financiasen sus proyectos, de empresas que los ejecutasen, de medios de comunicación que los blanqueasen y los legitimasen, y de instituciones públicas y de políticos profesionales que los legalizasen, aprobasen y les pusiesen la alfombra roja. Cuando se trata de la economía aragonesa, como en general en la economía capitalista, no se sabe dónde acaba la empresa y dónde empiezan los partidos, las instituciones o incluso los medios de comunicación.

Además, los macroproyectos energéticos poco o nada tienen que ver con su preocupación por la grave crisis ecológica a la que nos enfrentamos. Así lo demuestra que mientras permiten y alientan decenas de proyectos energéticos renovables —sin atender en ningún momento a cómo afectan a las poblaciones donde se implantan—, se expanden industrias altamente contaminantes como los centros de datos. Algunos estudios ya calculan que para 2030 los centros de datos requerirán más del 50% de la electricidad que consume Aragón, superando la demanda energética de Catalunya, que es actualmente la comunidad con un mayor consumo.

¿Qué papel juegan conglomerados empresariales como Forestalia en todo esto?

N: Forestalia ha sido uno de los buques insignia del capital aragonés. Esta empresa ha recibido el patrocinio de todos los gobiernos autonómicos, tanto del PSOE como del PP, desde su fundación y hasta nuestros días. Tanto es así, que Azcón anunció, días después de que la UCO entrase en la sede de la empresa energética en busca de evidencias de corrupción, que la relación de su Gobierno con Forestalia seguiría igual. No pasó mucho tiempo tampoco hasta que los medios de comunicación hegemónicos en Aragón comenzasen a sacar noticias blanqueando las prácticas de Forestalia, lo cual ilustra bastante bien la cantidad de mierda que se esconde bajo esa alfombra.

Y la porquería no solo alcanza al PSOE y al PP. Si se destapasen todos los tejemanejes de Forestalia, cosa que no va a suceder, no quedaría títere con cabeza. Las puertas giratorias alcanzan al PAR, a la Chunta y hasta a Convergencia i Unió.

P: Por ejemplo, Luis Marruedo, del PAR, acabó en nómina de Forestalia después de haber sido viceconsejero de Medio Ambiente y director general de Desarrollo Rural durante los gobiernos de Marcelino Iglesias (PSOE) y de Luisa Fernanda Rudi (PP), respectivamente. Previamente había fundado junto a otros altos cargos de su partido una empresa que se dedicaba a otear el terreno y a preparar proyectos para empresas energéticas. Sus compañeros de partido Ana Cristina Fraile y Carlos Ontañón, quien fue además director de Transición y Medio Ambiente del Gobierno de Aragón, así como director del Inaga (Instituto Aragonés de Gestión Ambiental), acabaron también en nómina de Forestalia.

Cartel de CJS Zaragoza ante las elecciones en Aragón.

Tras el escándalo de la UCO, en Chunta Aragonesista se mostraron muy indignados por los indicios de corrupción en Forestalia. Pero cabe recordar que durante los dos Gobiernos de Javier Lambán, que coincidieron con el boom de los macroproyectos energéticos, los “aragonesistas” fueron quienes ostentaron, precisamente, la Consejería de Vertebración Territorial, que fue clave para la tramitación de este tipo de cuestiones. Tampoco han dado explicaciones de por qué Daniel Lostao, alto cargo de CHA y jefe de gabinete de esa misma Consejería, acabó colocado en Forestalia, al igual que su compañero de partido José Gascón, que fue Director General de Movilidad e Infraestructuras en el Departamento de Vertebración del Territorio del Gobierno de Aragón, y asesor en Urbanismo en el Ayuntamiento de Zaragoza.

En el caso de Podemos, es digno de mención que comenzasen su precampaña en Zaragoza poniendo el acento en los ataques a los ecosistemas del Maestrazgo, cuando no movieron un dedo durante su paso por los Gobiernos de Aragón y de España entre 2019 y 2023, como les recordaron militantes de los movimientos sociales en defensa del territorio. Y tres cuartos de lo mismo con Izquierda Unida, que pretenden estar replicando mientras van a misa con el actual Gobierno central, dando apoyo de facto a las políticas extractivistas blanqueadas bajo la etiqueta de “transición ecológica”, y precisamente reivindicadas y defendidas por Sumar, coalición de la que forman parte.

Nos referimos al caso de Forestalia por ser el ejemplo paradigmático de lo que supone en Aragón el negocio de las renovables. Un caso que ilustra además el funcionamiento del Estado capitalista: negocios en los que distintos capitalistas reciben ayudas millonarias, se tejen relaciones institucionales atravesadas por la corrupción -ya sea en la forma directa de “mordidas” o de “puertas giratorias”- y poco o nada atienden a cómo impacta en la realidad de la clase trabajadora urbana o rural, ni qué efectos medioambientales adversos tiene. No obstante, este es por desgracia solo un caso más que ejemplifica bien los otros muchos similares que caracterizan la política en nuestro territorio.

¿Qué otras cuestiones creéis que son importantes en el ámbito de la política aragonesa?

P: Uno de los problemas más sangrantes para la clase trabajadora aragonesa, como lo es para el resto del Estado, es el acceso a la vivienda. Solo en la última década el precio del alquiler en Aragón ha aumentado un 70%, haciendo que de media dediquemos un 38% del sueldo al alquiler de una vivienda. Y eso entre quienes tienen siquiera la posibilidad de hacerlo. En Aragón sólo un 17% de los menores de 30 años ha podido emanciparse. Es triste pensar que sólo una de cada cinco personas de menos de 30 años puede salir del hogar de sus padres. Pero el problema no afecta únicamente a la juventud trabajadora, sino a la clase trabajadora en general, y especialmente a los sectores más precarizados dentro de esta, como las personas migrantes, los hogares monomarentales…

El auge del racismo y los ataques a las personas migrantes es muy preocupante a nivel social general, y en el ámbito de la vivienda en particular. La situación irregular de muchas personas les impide acceder a contratos de alquiler, empujándoles a subarrendar de forma irregular, propiciando que se den casos de estafa y desahucio. También hace que la única alternativa para muchos trabajadores migrantes sea vivir en viviendas hacinadas y sin condiciones de habitabilidad, ocupar una casa o vivir en la calle. En medio de todo esto, los empresarios, rentistas y políticos promueven un discurso de odio contra la pobreza que ellos mismos generan. Intentan vendernos que la culpa de que no podamos acceder a una casa es que hay gente que todavía lo tiene más difícil. Así desvían la atención del verdadero problema: que unos pocos se están enriqueciendo con este negocio, mientras la clase trabajadora paga las consecuencias. Los partidos permiten que haya bandas de matones desokupas sueltos por el centro de Zaragoza, se esfuerzan en alentar discursos racistas en los medios de comunicación, desalojan el parque en el que duerme la gente que no tiene casa...

Al mismo tiempo, y en paralelo a lo anterior, vemos cómo los pisos turísticos han aumentado en Zaragoza un 50% sólo en los últimos tres años, y esto contemplando únicamente las cifras oficiales. Nos insisten en que falta vivienda, pero en el conjunto de Aragón, los pisos turísticos han aumentado un 42% en los últimos cuatro años. En algunos pueblos del Pirineo, se va consolidando un modelo de ciudad turistificada que expulsa a la juventud trabajadora por el encarecimiento del precio de la vivienda.

"Nos insisten en que falta vivienda, pero en el conjunto de Aragón, los pisos turísticos han aumentado un 42% en los últimos cuatro años".

Frente a este problema, vemos que ninguno de los partidos del arco parlamentario problematiza el hecho de que la vivienda sea una mercancía más. Para todos ellos es legítimo —y alguno dirán incluso deseable— hacer negocio con un bien tan esencial como la vivienda. Unos, promoviendo pelotazos urbanísticos como el que recientemente hemos denunciado en el barrio de Delicias, otros queriéndonos vender como medidas casi revolucionarias regar de dinero público a rentistas y especuladores.

Aquí, además, queremos denunciar a aquellos que se venden como "la solución progresista" al problema. La Chunta, que ahora se llena la boca hablando de la vivienda como un derecho fundamental, no ha hecho nada cuando ha estado en el Gobierno aragonés. Y no sólo estuvo en el Gobierno, es que entre 2015 y 2023, el presidente de CHA, José Soro, ostentó la Consejería responsable de Vivienda. Durante esos años, hubo en Aragón más de 11.000 desahucios, se aumentó un 20% el precio de las viviendas de protección oficial, y se defendieron sistemáticamente los intereses de la SAREB, la banca y los rentistas. Se criminalizó la pobreza y se generaron choques con los movimientos sociales, que pidieron reiteradamente la dimisión de la directora general de Vivienda, Verónica Villagrasa, también de CHA. Esta, llegó a calificar de ilegales a las personas que ocupaban inmuebles propiedad de bancos, y a realizar insinuaciones que fueron calificadas como de “tinte racista”, al referirse a la situación dos familias migrantes que le solicitaron alternativa habitacional. Verónica Villagrasa nunca dimitió, y de hecho, estas elecciones CHA la ha premiado con el primer puesto en la lista por la provincia de Huesca.

Por si todo esto fuera poco, en la propia precampaña, desde CHA propusieron dar ayudas fiscales a los rentistas, pero lo plantearon como si fuese una forma de abaratar los alquileres. Convendría que no nos siguieran tomando por tontos. Lo que nosotras defendemos es el derecho a una vivienda universal, gratuita y de calidad, algo a todas luces incompatible con su carácter mercantil.

N: Por otro lado, a mí me gustaría señalar otra de las cuestiones clave de la política aragonesa: la industria militar. Aragón es un territorio fuertemente militarizado. Es la Comunidad Autónoma con un mayor número de militares por habitante, y la segunda con más número de militares en términos absolutos. En total, hay unas 15.000 personas vinculadas al sector militar. A lo que se le ha sumado en los últimos años el desarrollo intenso de la industria bélica en forma de empresas armamentísticas, de ciberseguridad, de aviación, etc. Empresas como Instalaza, Escribano Mechanical and Enginering, Airbus, Arpa, etc. han adquirido una centralidad importante en la economía aragonesa.

En un contexto de creciente tensión imperialista, en el que hemos normalizado la retransmisión de un genocidio en directo, las agresiones de grandes potencias o los discursos cada vez más amenazantes de distintos actores políticos, la clase capitalista quiere establecer Aragón, mediante la colaboración público-privada, como un polo armamentístico desde el que producir los medios para intensificar tanto las guerras fuera de nuestras fronteras como la represión dentro de ellas. Desde luego, parece un negocio jugoso para quienes no tengan reparos en enriquecerse a costa de mandar al matadero a miles de proletarios de todo el mundo. Y hay que decir que en este negocio están metidos tanto el conservador Gobierno Autonómico, como el “progresista” Gobierno Central, dando una muestra más de que, a la hora de la verdad, todos navegan en la misma dirección.

"La clase capitalista quiere establecer Aragón, mediante la colaboración público-privada, como un polo armamentístico desde el que producir los medios para intensificar tanto las guerras fuera de nuestras fronteras como la represión dentro de ellas".

Vinculado a esto, también creemos que hay que señalar que el peso creciente de la industria militar es inseparable de la militarización social y el autoritarismo estatal. Los actos prohibidos por el Ayuntamiento de Zaragoza a CGT, al movimiento feminista o cuando vetaron nuestro acto por Palestina a petición del lobby sionista, ponen sobre la mesa que cada vez les hace menos falta simular una cierta pluralidad política en el espacio público. Lo mismo con el órdago de Vox solicitando la prohibición de las organizaciones propalestinas en Aragón. Lo que sucede hoy con Trump en Estados Unidos o lo que sucede también con la persecución del gobierno laborista contra Palestine Action en Reino Unido nos hace ver que no es un escenario inverosímil.

¿Qué valoración hacéis del hecho de que la izquierda no se presente en una candidatura unitaria? ¿Qué papel están jugando las fuerzas de izquierda?

N: El drama de la izquierda reformista es su falta absoluta de proyecto. Han alcanzado el que era su horizonte de posibilidades, el gobierno en minoría con el PSOE, y no han conseguido arrancar mejoras sustantivas: el precio de la vivienda y la inflación se comen las mejoras en el salario mínimo y las cifras del paro; el endurecimiento del código penal y las leyes migratorias hacen palidecer la retórica progresista; y el aumento del gasto militar y la complicidad con el genocidio ensombrecen los actos simbólicos. El resultado era el que todos podíamos esperar. La gestión de la miseria en un capitalismo en crisis alimenta a una extrema derecha envalentonada.

Ante esta situación, ni si quiera son capaces de presentar una candidatura unitaria entre quienes no tienen diferencias estratégicas sustanciales. Tras el experimento unitario en Extremadura, que no les salió del todo mal, pero que dejó fuera a Sumar, van a echar un pulso concurriendo por separado. Aquí de nuevo lo que prevalecen son los intereses y rencillas de los partidos, que son exportadas desde Madrid. Veremos qué pasa. Por ahora lo que podemos afirmar es que el nivel de oportunismo y ridículo es difícil de igualar, sumado a unas dosis de confusionismo por parte de sus portavoces, que hacen difícil entender qué ha sucedido realmente entre bastidores.

"El problema no es sólo la ausencia o no de unidad. El problema es unidad para qué".

P: El problema no es sólo la ausencia o no de unidad. El problema es unidad para qué. Ellos hacen sus cálculos para presentarse juntos o separados en base a su capacidad para acumular poltronas, desde donde saben que hay poco a ningún margen. Su proyecto es un proyecto al que le sobran las bases militantes, pues todo se juega en intrigas palaciegas en los pasillos de las Cortes o en los platós de televisión. Un proyecto para el que los programas políticos son un papel mojado que nada vale ante el pragmatismo y la realpolitik de las instituciones. Un proyecto que, además, es incapaz de plantar cara a la ofensiva reaccionaria que vivimos y mucho menos de superar el régimen del 78.

¿Cuál creéis que es entonces la tarea de la juventud comunista en Aragón en este momento?

N: Ante esta situación, la clase trabajadora debe volver a confiar en sus propias fuerzas. Debemos construir una fuerza política capaz de vincular cada situación de opresión, cada lucha y cada victoria a un horizonte de superación del capitalismo. Una fuerza política sostenida sobre una militancia activa y consciente, enraizada en las luchas cotidianas. Una fuerza política con principios firmes, flexibilidad táctica y claridad programática. Y, por último, una fuerza política que no sea sólo capaz de plantar cara a la oleada reaccionaria y el militarismo, sino que sea capaz de acabar con el sistema que las sostiene. En definitiva, una fuerza política que merezca el nombre de partido comunista de masas.

Aún estamos lejos de tener esta fuerza política, sin embargo, somos cada vez más quienes ponemos nuestro tiempo, nuestras ganas y nuestras capacidades para construir esta alternativa. No obstante, no vale con ser muchas. Nuestras energías tienen que estar bien dirigidas.

¿Cuál es nuestro planteamiento para reconstruir esta fuerza política?

P: En primer lugar, debemos promover que las luchas, sean sindicales o contra opresiones específicas, se desarrollen desde una perspectiva de independencia de clase. Esto significa oponerse al Estado y todos partidos leales al mismo. También implica fomentar unos métodos de organización y acción alejados del corporativismo y la conciliación a la que nos tienen acostumbrados las burocracias sindicales y los políticos profesionales. Pero, además, debemos aprovechar estas luchas para apuntar a las causas últimas de la explotación y la opresión, así como a los medios para superarlas. Vaya, que necesitamos organizaciones fuertes, estables, independientes a los políticos profesionales y los empresarios, y con claridad sobre sus objetivos.

En segundo lugar, debemos hacer que el socialismo vuelva a ser un horizonte comprensible y deseable. Para ello es necesario recuperar la racionalidad política que permitió a la clase trabajadora ser un actor relevante a nivel global durante el siglo pasado, pero también actualizarla para dar una respuesta a los nuevos problemas que enfrentamos. Construir organizaciones efectivas y útiles para la clase trabajadora, generar todo un ecosistema de medios de comunicación que nos permitan clarificar y extender nuestras ideas, criticar todos los discursos, desde los más simples a los más complejos, que presentan este como el mejor y único de los mundos posibles, y ofrecer una visión alternativa, que muestre la posibilidad y la necesidad del socialismo.

Por último, es necesario abrir una discusión amplia y abierta orientada a avanzar en la claridad estratégica y táctica. Una discusión sobre cuáles son los mejores medios, qué vías están ya muertas, con qué sectores es prioritario trabajar, etc. Sin poner diferencias doctrinarias por delante, abandonando todo patrimonialismo de siglas y viejos identitarismos.

En resumen, en este circo sólo podemos perder más o menos. Fuera tenemos, en cambio, mucho por construir. Organizarnos es nuestra única opción para construir una alternativa y frenar la barbarie. Y para ello esperamos no contar solo con nuestros brazos.