El Gobierno y el PNV permiten a pequeños rentistas desahuciar sin ofrecer alternativa habitacional
Un nuevo acuerdo permite a los caseros con una sola vivienda en alquiler dejar en la calle a inquilinos vulnerables.
El Partido Nacionalista Vasco (PNV) anunció este martes un acuerdo con el Gobierno español para modificar la redacción de un decreto sobre alquileres, que exime a los propietarios de una o dos viviendas —siendo una su residencia habitual— de la obligación de ofrecer alternativa habitacional a arrendatarios en situación de vulnerabilidad. Según el comunicado del grupo parlamentario, esta medida “permite recuperar la posibilidad de alquilar sus pisos, evitando que continúen los meses de impagos”.
El PNV subrayó que la medida busca “diferenciar a los pequeños propietarios de los grandes tenedores o fondos de inversión”, para evitar que “se conviertan en nuevos ciudadanos o ciudadanas vulnerables por tener que asumir la carga del impago a la que les obligaba el Estado”. La formación calificó el acuerdo como un “acuerdo de mínimos” y aseguró que continuará negociando “mejoras” en materia de vivienda durante la prórroga del escudo social.
Sin embargo, la decisión supone que un rentista con un solo piso en alquiler puede iniciar un desahucio y el Estado ya no le exige proteger al inquilino vulnerable; el arrendador mantiene así su renta mensual asegurada y el inquilino queda en la calle. Es decir, legaliza que ciertos inquilinos puedan ser expulsados sin protección, protegiendo las ganancias de los pequeños rentistas, la verdadera población vulnerable.
Para entrar en vigor, el decreto aún debe ser aprobado oficialmente por el Gobierno. Sin embargo, podría coincidir en el tiempo con la suspensión del "escudo social" que establecía una reducida moratoria a los desahucios. Aunque estaba lejos de haber suspendido todos los desahucios y tan solo se aplicó efectivamente en uno de cada cuatro casos en los que era posible, tal es la magnitud del drama social de los desahucios que su suspensión amenaza con dejar en la calle a miles de familias vulnerables, mientras los precios del alquiler siguen en máximos históricos y los rentistas —pequeños, medianos y grandes— se llenan los bolsillos a costa del empobrecimiento de la mayoría trabajadora.