Mientras el presidente español Pedro Sánchez proclamaba esta semana desde La Moncloa su "no a la guerra" y el ministro José Manuel Albares negaba "tajantemente" cualquier participación española en el conflicto, decenas de usuarios en redes sociales llevaban días señalando una realidad incómoda: los datos públicos de la plataforma de seguimiento aéreo Flightradar24 mostraban una intensa actividad militar en las bases de Rota y Morón.

Durante casi una semana, mientras los grandes medios de comunicación españoles permanecían en silencio, fueron ciudadanos particulares, aficionados a la aviación y tuiteros quienes rastrearon vuelo por vuelo, compartieron capturas de pantalla y documentaron cómo los aviones militares estadounidenses despegaban de suelo español con destino a la guerra contra Irán. A la par que seguían (y siguen) llegando aviones militares, queda en evidencia una continuidad real en la actividad "indirecta" relacionada con la guerra. Un usuario de X residente en Cádiz incluso documentó en vídeo un aterrizaje de un avión militar estadounidense de transporte en Rota.

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Ahora, cuando la evidencia ya es imposible de ignorar porque contradice directamente las palabras del presidente del Gobierno y el ministro de Exteriores, que negaron categóricamente toda colaboración con la guerra, el diario derechista El Mundo ha publicado un informe que confirma de forma sistemática lo que los rastreadores y observadores locales llevaban días denunciando.

El análisis de los datos públicos de Flightradar24, una plataforma de acceso abierto que permite seguir en tiempo real los vuelos comerciales y militares que emiten su señal, revela al menos 40 movimientos aéreos vinculados a la ofensiva contra Irán entre el 27 de febrero y el 5 de marzo, incluyendo 24 despegues de aviones de combate y de apoyo logístico como los C-17 Globemaster, C-130 Hércules y los aviones cisterna KC-135 Stratotanker, imprescindibles para el reabastecimiento en vuelo de los cazas que bombardean territorio iraní.

La información, que ha sido verificable desde el primer momento para cualquier persona con acceso a internet, ha sido finalmente recogida por los medios y partidos políticos de derechas para su disputa partidista, mientras los medios afines al PSOE ni siquiera lo han investigado. Esto ha sembrado el debate y la desconfianza hacia el Gobierno y algunos medios cuando la presión en redes sociales ha hecho insostenible el silencio informativo sobre el papel logístico del Estado español en la guerra, que sigue siendo significativo.

La maniobra estadounidense para sortear el "veto" español, por su parte, consiste en utilizar las bases andaluzas como plataforma de lanzamiento hacia otros países europeos que sí han autorizado el uso de sus instalaciones para posteriores ataques, principalmente Italia, Alemania y Portugal. Los aviones despegan de Rota y Morón con destino a las bases italianas de Aviano y Sigonella o a las alemanas de Ramstein y Spangdahlem, donde realizan escalas técnicas antes de continuar hacia Oriente Medio. Una fuente del Ejército del Aire explica a El Mundo que "así cumplen un doble objetivo: tratar de llegar antes a la zona, y no tener que dar explicaciones a España, pues en la práctica sólo comunican un plan de vuelo entre bases europeas". De esta forma, Washington respeta la letra del convenio bilateral pero mantiene al Estado español como un nodo logístico imprescindible para la guerra; no sin unas piruetas dialécticas que dejan cierto margen de autojustificación, tanto para Washington de cara al contrato como para Madrid de cara a sus ciudadanos.

Sin embargo, la actividad detectada incluye movimientos especialmente significativos, como los ocho aviones cisterna que el 28 de febrero despegaron hacia Alemania, el mismísimo día en que comenzaban los bombardeos sobre Teherán. El 1 de marzo, ocho Globemaster repitieron misma la ruta hacia las bases germanas, mientras que en los días siguientes se intensificaron los vuelos con destino a Sigonella, el enclave estratégico desde el que los aviones prosiguen hacia Oriente Medio, alguno de ellos incluso apagando sus transpondedores para ocultar su rastro.

Estos datos y la actitud del Gobierno español al respecto revelan que Moncloa no tiene ni capacidad ni voluntad política de cortar la colaboración logística con la guerra. Críticos señalan que si Sánchez realmente quisiera firmemente impedir esa actividad y quedar fuera de la red logística bélica estadounidense, el Gobierno español tendría mecanismos legales para rescindir los contratos sobre las bases, pero ha preferido decir que "no hay colaboración", mientras los aviones militares siguen llegando y saliendo rumbo a Oriente Medio.

A estos movimientos aéreos se suman los dos destructores estadounidenses con base en Rota, que fueron preposicionados cerca de Irán antes del ataque, completando todo un despliegue militar que contradice casi enteramente la narrativa oficial de "neutralidad activa" y "compromiso con la paz" que ha emitido el Gobierno español.

El mismo Gobierno que dice "enfrentarse a las amenazas de Trump" y proclamar "su rechazo a la guerra" omite datos clave o niega que su territorio sirve como la puerta de entrada de la maquinaria bélica estadounidense hacia Oriente Medio: los 3.000 soldados desplegados en Rota continúan sus operaciones, los aviones cisterna que llegan repostan en vuelo a los cazas que lanzan bombas sobre civiles iraníes, y ahora la fragata española más avanzada escolta a sus aliados. El "no a la guerra" de Sánchez suena hueco cuando cualquier ciudadano con acceso a internet puede comprobar en pocos días que los aviones de la muerte siguen despegando de Rota y Morón.