Cientos de jamaicanos hacen cola para una última consulta con los médicos cubanos
Kingston expulsa a 277 médicos cubanos tras cesar la cooperación sanitaria por el chantaje de EE.UU.; en 30 años han realizado 74.000 cirugías y han devuelto la visión a 25.000 pacientes.
En Jamaica ha habido alguien que durante décadas ha curado a los enfermos, ha asistido partos, ha salvado decenas de miles de vidas y ha devuelto la visión a quienes habían perdido la esperanza de volver a ver. No era Jesús de Nazaret. Eran los 277 médicos y médicas de la brigada cubana que ahora el gobierno de Kingston ha decidido expulsar, cediendo a las presiones de los imperialistas de Estados Unidos. Por ello, decenas de jamaicanos acuden apresuradamente a consultas oftalmológicas en los últimos días ante la inminente salida de los sanitarios prevista para el 20 de marzo, después de que el gobierno de Kingston comunicara el día 4 de este mismo mes a la Embajada de Cuba su decisión unilateral de rescindir el acuerdo de cooperación sanitaria que ha vinculado a ambos países durante décadas, según informa la Cancillería cubana. Las colas en los centros de salud reflejan la preocupación de la población por perder unos servicios que durante generaciones han sido garantizados por la brigada médica cubana.
El comunicado del Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba detalla los resultados de una cooperación que califica de "ejemplo elocuente de colaboración genuina". En los últimos 30 años, más de 4.700 colaboradores cubanos han prestado asistencia en la empobrecida Jamaica, atendiendo a más de 8.176.000 pacientes, realizando 74.302 intervenciones quirúrgicas y asistiendo 7.170 partos, con más de 90.000 vidas salvadas. A través del programa Operación Milagro, presente en Jamaica desde 2010, cerca de 25.000 jamaicanos pudieron recuperar o mejoraron su visión gracias a la intervención de médicos formados en un país vecino pequeño y bloqueado, pero con unos firmes principios. La nota destaca además que tras el paso del huracán Melissa, la brigada permaneció en sus puestos durante más de 72 horas consecutivas, participando en la recuperación de hospitales y comunidades, un compromiso que ahora los pacientes ven truncado por decisiones de Washington.
La Cancillería cubana lamenta "profundamente que se menosprecie de esta manera una historia de colaboración fructífera y sostenida que ha reportado innumerables beneficios al pueblo jamaicano, al cual ahora se le priva de recibir los servicios básicos y especializados de salud que brindaban los colaboradores cubanos". Según La Habana, "con esta acción, el gobierno de Jamaica cede a las presiones del gobierno de Estados Unidos, al que no le preocupan las necesidades de salud de los hermanos caribeños". Por su parte, fuentes oficiales jamaicanas citadas por DW argumentaron que la decisión responde a "la imposibilidad de alcanzar un acuerdo sobre el futuro de la cooperación técnica tras la expiración del pacto anterior en febrero de 2023", aunque las imágenes de ciudadanos haciendo cola para ser atendidos desmienten cualquier falta de necesidad de estos servicios.
El cierre de la misión en Jamaica se suma a una tendencia regional impulsada por EE.UU. También regresó a Cuba una brigada de 172 sanitarios que prestaba servicios en Honduras desde 2024, tras la decisión del gobierno de ese país de no renovar el contrato. A inicios de febrero lo hizo la brigada destinada en Guatemala. Una decena de países caribeños y centroamericanos han cerrado o reducido en el último año sus acuerdos con Cuba para recibir médicos, en respuesta a la insistencia de Estados Unidos de que no colaboren en prácticas que tacha de "trabajo forzado". Mientras tanto, los pacientes jamaicanos, especialmente aquellos que dependían de las consultas oftalmológicas y los tratamientos continuados, observan con incertidumbre cómo la solidaridad médica cubana, hija predilecta de su Revolución, que ha llegado a proporcionar más médicos a países de bajos ingresos que todos los países del G7 juntos, es sacrificada en el altar de las presiones imperialistas.
Sin embargo, la necesidad en la región es tan acuciante que algunos países han optado por resistir: líderes de Trinidad y Tobago y San Vicente y las Granadinas han declarado que aceptarán perder sus propios visados antes que prescindir de los médicos cubanos, en un desafío directo a las presiones estadounidenses.
