El viceprimer ministro y ministro de Comercio Exterior y la Inversión Extranjera, Oscar Pérez-Oliva Fraga, confirmó este lunes en una entrevista con la cadena estadounidense NBC News que Cuba permitirá a los ciudadanos residentes en el extranjero, incluidos los que viven en Estados Unidos, invertir en el sector privado y ser dueños de negocios en la isla. La medida, ampliada posteriormente en el programa Mesa Redonda de la televisión cubana, forma parte de un paquete de reformas destinadas a crear un "entorno empresarial dinámico" y "reactivar sectores estratégicos", como el turismo, la minería y la red eléctrica, en un contexto de profunda crisis energética y económica.

Las nuevas disposiciones permiten a los emigrados participar como socios o propietarios de empresas privadas, incluidas las Mipymes, y asociarse con cooperativas al amparo de la Ley de Inversión Extranjera. Podrán abrir cuentas bancarias en divisas, obtener licencias para operar con activos virtuales e invertir en fondos administrados por instituciones financieras cubanas. La reforma contempla también la posibilidad de crear empresas mixtas con el Estado y participar en proyectos de infraestructura de mayor escala. Se elimina además el requisito de presentar estudios de factibilidad, sustituidos por "planes de negocio más ágiles", y las empresas con capital extranjero podrán mantener cuentas en el exterior para facilitar sus operaciones internacionales.

El anuncio se produce en medio de una coyuntura crítica para la isla, sometida a un recrudecimiento del bloqueo estadounidense que impide el acceso a financiación, tecnología y combustible. Las autoridades cubanas recuerdan que desde hace tres meses no entran cargamentos de petróleo, lo que ha provocado apagones generalizados que obligan incluso a posponer cirugías en hospitales. La situación se ha visto agravada tras el secuestro del presidente venezolano Nicolás Maduro en enero a manos de EE.UU., que interrumpió los envíos de crudo desde Venezuela, y por la amenaza de Donald Trump de que Cuba "podría enfrentar un destino similar" si no llegaba a un acuerdo con Washington.

En este escenario de presión externa y crisis interna, las autoridades confirmaron que el pasado sábado se produjeron protestas violentas en la ciudad de Morón, algo extremadamente inusual en Cuna, donde un grupo de manifestantes lanzó piedras contra la sede del Comité Municipal del Partido Comunista y prendió fuego en la vía pública. Posteriormente, se han celebrado actos públicos condenando los sucesos.

Mientras Trump sugiere que centrará su atención en Cuba "una vez concluya la guerra contra Irán", el gobierno cubano apuesta por estrechar lazos con su diáspora como válvula de escape, ofreciendo a los emigrados la posibilidad de invertir en negocios privados del país mientras mantiene su estructura política. "Cuba está abierta a tener una relación comercial fluida con empresas estadounidenses y también con cubanos que residen en Estados Unidos y sus descendientes", afirmó Pérez-Oliva Fraga.

Recientemente, Cuba aprobó por primera vez en 60 años crear empresas público-privadas y ha confirmado conversaciones con EE.UU.