La Asamblea Internacionalista de Madrid ha lanzado un llamamiento a movilizarse contra la ofensiva belicista de las potencias imperialistas bajo el lema No a la guerra, según anunció en sus redes sociales. La manifestación está convocada para el próximo sábado 21 de marzo a las 18:00 horas y recorrerá el trayecto entre Atocha y Sol. En el cartel difundido por la plataforma se leen consignas claras: Abajo Trump y el sionismo, Salida de la OTAN, No al rearme, Fin al comercio de armas y a las relaciones con Israel, Fuera bases de Rota y Morón y Fuera EE.UU. de América Latina y Oriente Medio.

El anuncio de la protesta llegó justo después de que la Asamblea anunciara su creación y celebrara su primera reunión abierta el pasado jueves en el Ateneo La Maliciosa, un encuentro que congregó a más de 200 personas, según informó la propia organización en sus redes sociales. En aquella reunión, los participantes debatieron sobre cómo construir un gran movimiento contra la guerra y el imperialismo y acordaron convocar esta movilización como primer paso para articular una respuesta unitaria desde los movimientos sociales. La plataforma se define como un espacio independiente de los gobiernos y los bloques imperialistas, y rechaza apoyarse tanto en Washington como en Bruselas, Pekín o Moscú.

Los convocantes denuncian que Donald Trump, Benjamin Netanyahu y el fascismo internacional están "incendiando el mundo, sometiendo pueblos, saqueando recursos naturales y explotando a las clases trabajadoras", al tiempo que alertan del riesgo de una guerra mundial y una catástrofe nuclear. En su diagnóstico, la Unión Europea y el gobierno de Pedro Sánchez no representan alternativa alguna: "pese a las retóricas, comercian con el Estado genocida de Israel, aumentan el gasto militar y permiten el uso velado de las bases de Rota y Morón para la agresión contra Irán". La asamblea subraya que las clases trabajadoras "solo confían en sus propias fuerzas" y que la solidaridad internacionalista independiente
"es la única herramienta para frenar la barbarie".

Por ello, la manifestación del 21 de marzo pretende ser el pistoletazo de salida de un movimiento que busca plantar cara a la escalada bélica en un momento crítico: la ofensiva estadounidense-israelí sobre Irán acumula más de 1.500 muertos en tres semanas, el genocidio en Gaza supera los 70.000 asesinados confirmados y el bloqueo del estrecho de Ormuz amenaza con desencadenar una crisis energética, económica y alimentaria global. Frente a un gobierno que dice "no a la guerra" mientras permite el tránsito de armas y mantiene la colaboración logística con Washington, la Asamblea Internacionalista de Madrid apuesta por pasar de las palabras a los hechos: ejercer presión organizada desde las calles romper con Israel, disolver la OTAN y expulsar las bases.