Un sector del PCE denuncia la subordinación al PSOE y pide recuperar el objetivo de “acabar con el sistema capitalista”
Decenas militantes, entre ellos varios miembros del Comité Central y secretarios generales de federaciones, firman un artículo en el que critican la línea oficial de cara al XXII Congreso.
Una veintena de militantes del Partido Comunista de España (PCE), entre ellos varios miembros del Comité Central y secretarios generales de federaciones territoriales, han firmado un artículo de opinión en el diario Público en el que realizan una "autocrítica" de la línea política de la formación y reclaman una reorientación de cara al XXII Congreso, que se celebrará en los próximos meses. Bajo el título Hay Partido, afirman que “el PCE es más necesario que nunca para poner en pie una izquierda coherente y consecuente, que aspire a acabar con el sistema capitalista”. Los firmantes reconocen que “en los últimos años hemos hecho política pensando demasiado en los estrechos márgenes del Consejo de Ministros” y que el gobierno de coalición con el PSOE “ha condicionado toda la actividad y la imagen pública del PCE”.
La corriente interna señala que la formación ha pasado “de apoyar a este gobierno a cambio de medidas concretas a un papel de subordinación al Partido Socialista”. En el texto, aluden a la capacidad del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, de “absorber las ideas y propuestas de la izquierda, para acabar o bien desechándolas, o bien capitalizando su realización”. “Ir a rebufo del PSOE no permite ni condicionar sus decisiones, ni trasladar de forma clara y coherente a la sociedad que la izquierda no es una mera comparsa del Partido Socialista”, afirman, y recuerdan que el PSOE ha sido caracterizado históricamente por los comunistas como “principal pilar político del régimen actual”.
“Conectar con los jóvenes que quieren dar la batalla desde las ideas comunistas”
El artículo denuncia además que la subordinación al PSOE ha provocado desmovilización en las bases: “Todos estos elementos han llevado a que algunos camaradas del PCE hayan tirado la toalla. A veces rompiendo el carné, otras retirándose silenciosamente fuera de la militancia activa”. Los firmantes sostienen que “nuestro mayor activo ha sido, y es, nuestra militancia incombustible, que no ha sido tenida en cuenta por la dirección y ha sido relegada”. Frente a ello, reclaman recuperar “la cultura del debate honesto, con mirada larga y tono sosegado” y conectar con los jóvenes “que quieren dar la batalla desde las ideas comunistas, y a los que se ha excluido en el Partido”.
En el plano internacional, los críticos reprochan a la dirección del PCE haber “comulgado con ruedas de molino” en asuntos como “el apoyo total a la continuación de la guerra en Ucrania a cualquier precio humano”, mientras “el imperialismo yanki campa a sus anchas por el globo, con la complicidad sumisa de la Unión Europea”. Los firmantes llaman a “dar un paso al frente para dar una respuesta colectiva, combativa y esperanzadora a los desafíos actuales” y advierten de que “nos jugamos la pervivencia misma de un proyecto revolucionario que atraviesa horas difíciles en los países de nuestro entorno”. El texto concluye con un mensaje de cara al próximo congreso: “Ante el XXII Congreso del PCE, hay Partido, en todas las acepciones”.
Debate y escepticismo sobre los "críticos"
Las críticas vertidas en el artículo han generado reacciones encontradas en el ámbito del movimiento comunista. Algunas voces han señalado que este tipo de pronunciamientos responden a un ciclo recurrente dentro del PCE. La observación alude a un patrón histórico en la formación: aparecen de corrientes críticas antes de los congresos —como ocurrió justamente en la anterior ocasión— que denuncian la deriva de la dirección, pero que tras los mismos no logran traducir su peso en las bases en una mayoría en los órganos de dirección, manteniéndose la misma línea política y los "críticos" dentro de la organización. Los firmantes del artículo, muchos de ellos con cargos orgánicos en sus respectivas federaciones, han participado en procesos congresuales previos sin que sus planteamientos hayan revertido la orientación mayoritaria hasta la fecha.
Disputas internas en el XXI Congreso en 2022
En el XXI Congreso del PCE en julio de 2022 hubo un conflicto similar: la corriente liderada por Alberto Cubero —con apoyo de federaciones como Aragón, València y la UJCE— se opuso a la dirección encabezada por Enrique Santiago. Entonces también publicaron una carta abierta a la militancia criticando la falta de estrategia propia, la subordinación al PSOE y la disolución del PCE en el marco del Gobierno de coalición y Sumar. El congreso estuvo marcado por tensiones extremas: acusaciones de fraude en acreditaciones, gritos de "¡tongo!", abandonos temporales de delegados y votaciones reñidas. Finalmente, Santiago fue reelegido secretario general con el 54,16% (267 votos) frente al 45,84% (226 votos) de Cubero, en una votación de 493-498 delegados; el Comité Central quedó fracturado (49 seguidores de Santiago vs. 41 críticos).
Sin embargo, tras la derrota ajustada, la corriente interna asumió la disciplina sin escisión masiva en el partido, aunque mantuvo disidencias internas. Desde entonces, Cubero ha seguido activo en críticas puntuales, como con el aumento del gasto en militar en 2025. Con esta nueva carta, donde también figura como firmante, reclama un "debate profundo" de cara al próximo XXII Congreso, que dirimirá si esta postura logra modificar esa tendencia o si, como apuntan los escépticos, se repetirá el mismo ciclo hasta el siguiente Congreso.