Niegan las visitas de amigos a un preso político comunista con Alzheimer a un mes de salir
Lucio García Blanco, de 75 años, suma 30 años de cárcel repartidos en seis detenciones y 23 huelgas de hambre; los carceleros lo aislan de sus redes de apoyo por "problemas de drogas" de otros presos.
La prisión de Villabona (Asturies) ha vuelto a denegar comunicaciones al preso político comunista Lucio García Blanco, de 75 años, diagnosticado con Alzheimer, impidiéndole este domingo la visita de amigos sin previo aviso y con una excusa que sus compañeros califican de “criminal”. Según ha denunciado el Socorro Rojo Internacional (SRI) en un comunicado, la dirección del centro penitenciario esgrimió una circular interna que, por “problemas de drogas en el CIS”, limita las visitas a familiares directos, dejando fuera a quienes constituyen la red de apoyo social del preso político anciano sin que este estuviera involucrado en los problemas que se señalan. Además, la medida se produce a menos de un mes de que García Blanco cumpla su condena completa, el próximo 26 de abril, después de casi 30 años de cárcel repartidos en seis detenciones y 23 huelgas de hambre a lo largo de su militancia en el Partido Comunista de España (reconstituido), el PCE(r).
Lucio García Blanco padece desde hace años demencia senil con trastorno adaptativo, además de lesiones de espalda como consecuencia de las torturas sufridas en comisarías durante sus anteriores detenciones. A pesar de su delicado estado de salud, las autoridades penitenciarias le han denegado sistemáticamente la libertad condicional, condicionando su excarcelación a que acuda a firmar a la cárcel una vez al mes —un trámite que su abogada califica de “totalmente innecesario” y que la familia considera insuperable dadas sus condiciones médicas—.
El pasado 12 de noviembre, el Juzgado Central de Vigilancia Penitenciaria de la Audiencia Nacional española archivó el expediente de libertad condicional tras un escrito remitido, aparentemente por el propio interno, en el que “renunciaba” a la tramitación. La abogada de Lucio recurrió la decisión, denunciando que el documento fue obtenido sin presencia letrada y que la enfermedad neurodegenerativa del interno afecta gravemente su capacidad de comprensión y toma de decisiones. “No solo debe excluirse todo tipo de validez jurídica al documento firmado en estas condiciones, sino que sería necesario tomar las medidas oportunas contra los funcionarios que han intervenido en dicho acto”, señala el recurso, al que tuvo acceso el SRI.
“Jamás ha renunciado a su condición de preso político, jamás ha renegado de sus ideas y jamás se va a arrepentir”
La historia de Lucio es la de un obrero y militante comunista con una carrera política de más de 49 años. Ha pasado gran parte de este tiempo entre rejas sin que su edad ni su grave estado de salud hayan servido para que las autoridades penitenciarias apliquen sus propias leyes. En 2007 fue detenido por última vez y condenado a 20 años de prisión por su militancia comunista bajo la aplicación de la Ley de Partidos. Como denuncia el SRI, “es un claro ejemplo de resistencia” que “jamás ha renunciado a su condición de preso político, jamás ha renegado de sus ideas y jamás se va a arrepentir”.
Denuncian el “chantaje contra presos enfermos”
La libertad condicional, cuando se le ha ofrecido, ha venido siempre acompañada de condiciones humillantes que buscan quebrantar su militancia y su identidad política. Ahora, a un mes de cumplir su condena, la prisión de Villabona le impide además el contacto con quienes le sostienen, en un nuevo episodio de ensañamiento con un preso enfermo. “Es deber de todos conseguir que esta cruel e inhumana situación sea conocida hasta en el último rincón de la tierra”, concluye el comunicado del SRI, que exige su libertad inmediata por razones humanitarias y la amnistía total para todos los presos políticos, con especial urgencia de aquellos que están enfermos, como su compañera de lucha María José Baños.
Las organizaciones de solidaridad han denunciado en múltiples ocasiones que el Estado español utiliza la salud de los presos políticos como moneda de cambio para forzar el arrepentimiento ideológico, una práctica que con Lucio García Blanco alcanza una de las expresiones más crueles debido a su enfermedad neurodegenerativa y su avanzada edad. Mientras los tribunales resuelven el recurso de apelación, el veterano militante comunista sigue en su celda, esperando un 26 de abril que le devuelva la libertad. La circular que le ha impedido ver a sus amigos es solo la última de las vejaciones que ha soportado.