El Ejército español emplazará sistemas Patriot de última generación frente al Estrecho de Gibraltar
Defensa sitúa una nueva batería de antimisiles junto a Algeciras y a 100 kilómetros de la base de Rota, mientras destina 2.400 millones de euros a la compra de 24 lanzadores para abatir misiles balísticos.
El presidente español Pedro Sánchez dice "no a la guerra", pero se prepara para ella. El Ministerio de Defensa del Gobierno español ha elegido recientemente la localidad de San Roque (Cádiz) como punto de emplazamiento de una nueva batería de misiles antimisil Patriot, según informa El Periódico. La unidad dependerá del Regimiento de Artillería Antiaérea 74, con sedes en Sevilla y Algeciras, y se instalará en el acuartelamiento Cortijo Buenavista, donde además construirán instalaciones de mantenimiento, almacenamiento de material, alojamiento para tropa y locales de mando. El Ejército ya ha realizado informes de viabilidad de infraestructura con cronograma y cálculos presupuestarios, aunque las fuentes consultadas por el diario en Defensa no explicaron las razones del emplazamiento.
La nueva batería forma parte de la compra de cuatro baterías de la versión PAC-3 licitada por Defensa en 2024 por 2.400 millones de euros. Incluirá 24 lanzadores móviles, cuatro centrales energéticas y un radar por cada batería, así como medio centenar de misiles. A diferencia de los actuales Patriot españoles –tres baterías con 18 lanzadores del modelo PAC-2 comprados de segunda mano a Alemania–, la versión PAC-3 cuenta con capacidad para abatir misiles balísticos, con un alcance de caza de hasta 160 kilómetros y una cota de 30 kilómetros de altura. El Ejército no prevé formar a los cerca de 400 militares para las nuevas unidades hasta 2028, y la entrega de lanzadores y misiles está prevista entre 2029 y 2030 debido a la demanda desatada por la guerra de Ucrania, que ha colapsado los plazos de las contratistas Raytheon y Lockheed Martin.
La elección de San Roque sitúa la batería en un enclave estratégico: junto a Algeciras, frente a Ceuta, a 100 kilómetros de la base naval de Rota y cerca de los astilleros de Navantia en Puerto Real. El despliegue refuerza el despliegue de infraestructuras militares en el entorno del Estrecho, un corredor marítimo clave para el tránsito comercial y militar, en medio del aumento del gasto militar impulsado por la OTAN y los conflictos en curso a raíz de la guerra de EE.UU. e Israel en Irán y el conflicto de Ucrania.
El sistema Patriot, considerado insustituible en los actuales planteamientos de defensa antimisil de la OTAN, tiene un coste de operación desorbitado. Según explicó al diario un capitán del Regimiento de Artillería Antiaérea 71, en la guerra de Irak se comprobó que un solo misil no bastaba para eliminar un lanzamiento: “Alcanzaban los cohetes enemigos, pero los restos caían sobre la tropa que había que proteger, causando daños incluso similares a los del ataque”. Desde entonces, la táctica empleada es disparar dos misiles por cada objetivo, lo que eleva el coste de neutralizar cohetes y drones –cuyo precio es generalmente muy inferior– hasta los cinco millones de euros. La adquisición de estos sistemas responde a una tendencia de transferencia de fondos públicos hacia las grandes corporaciones del complejo militar-industrial, mientras el Ejecutivo justifica estas inversiones bajo la retórica de la “seguridad nacional” sin abrir debate sobre su impacto en el gasto social o consideraciones sobre los motivos de la inestabilidad internacional.