La primera ministra danesa, Mette Frederiksen, consiguió este martes una ajustada victoria en las elecciones generales al obtener su Partido Socialdemócrata (PS) 38 escaños y el 21,9% de los votos, según los resultados oficiales difundidos por las autoridades electorales danesas. Se trata del peor resultado para los socialdemócratas desde 1903, pese a lo cual el bloque del PS y su bloque de investidura suman 84 escaños frente a los 77 del bloque rival. Al no alcanzar ninguno de los dos la mayoría absoluta en el Folketing, el parlamento de 179 miembros, el rey Federico X encargó este miércoles a Frederiksen que lidere las negociaciones para formar un nuevo gobierno, en lo que se prevén semanas de conversaciones.

La campaña estuvo marcada por la amenaza del presidente estadounidense Donald Trump de anexionarse Groenlandia, territorio autónomo danés en el Ártico. Frederiksen aprovechó ese repunte de nacionalismo para convocar elecciones anticipadas con la esperanza de capitalizar el respaldo ciudadano. Sin embargo, los resultados muestran un desgaste significativo de su formación, que vio cómo su principal rival conservador, el Partido Liberal (Venstre) de Troels Lund Poulsen, se desplomaba hasta el 10,1%, mientras la izquierda verde y los partidos de la izquierda del PS mejoraban sus resultados respecto a 2022.

La gran incógnita recae ahora en el ministro de Exteriores y líder de los Moderados, Lars Løkke Rasmussen, cuya formación obtuvo 14 escaños y se convierte en la pieza clave para alcanzar mayorías. Rasmussen, que ya fue primer ministro en dos ocasiones, se ha ofrecido explícitamente como “mediador real” para las negociaciones. Frederiksen ha anunciado su intención de formar un gobierno de "centro-izquierda", pero sus antiguos socios liberales han rechazado continuar en un ejecutivo liderado por el PS, mientras que los Moderados de Rasmussen mantienen abiertas las dos opciones: pactar con el PS o con los liberales-conservadores del Venstre.

Con 12 partidos representados en el parlamento y un avance de la extrema derecha: el Partido Popular Danés triplicó sus escaños hasta el 9,1%, y los tres grupos antiinmigración (sin contar el propio PS que mantiene estas posturas) sumaron en conjunto el 17%, una cifra estable en las últimas dos décadas. Mientras Frederiksen intenta repetir la fórmula de coalición transversal que gobernó desde 2022 –una alianza inédita entre socialdemócratas, liberales y moderados–, los analistas citados por Euronews señalan que si las negociaciones derivan hacia un pacto con la derecha, el control migratorio seguirá siendo el eje de las políticas internas, mientras que una coalición con la izquierda priorizaría cuestiones ambientales. El rey ha dado el pistoletazo de salida a unas conversaciones que se prevén largas –en 2022 se prolongaron seis semanas– y que determinarán si Dinamarca mantiene el giro restrictivo en materia de asilo impuesto por los anteriores gobiernos socialdemócratas o si, por el contrario, se profundiza el viraje hacia políticas incluso más duras exigido por la extrema derecha.