Dos jurados en Estados Unidos han declarado a Meta (propietaria de Facebook, Instagram y WhatsApp) y a YouTube responsables por los daños causados a menores mediante el diseño deliberadamente adictivo de sus plataformas, según informan varios medios estadounidenses e internacionales. En un juicio pionero celebrado en Los Ángeles, un jurado dictaminó que ambas compañías fueron “negligentes” y utilizaron su diseño a conciencia para generar dependencia en niños y adolescentes. La demandante, Kaley G. M., que empezó a usar redes con seis años y llegó a pasar hasta 16 horas diarias en aplicaciones, recibirá una indemnización de tres millones de dólares. “Creo que las redes han cambiado el modo en que funciona su cerebro”, declaró su madre durante el juicio. “No tiene memoria a largo plazo. No sabe vivir sin un teléfono”.

Paralelamente, en Nuevo México un jurado condenó a Meta a pagar 375 millones de dólares tras constatar que la empresa “priorizó los beneficios económicos por encima de la seguridad de los menores” y ocultó información sobre la explotación sexual infantil en sus plataformas. La demanda, presentada por el fiscal general Raúl Torrez, se basó en una investigación encubierta donde agentes crearon cuentas haciéndose pasar por menores para documentar casos de acoso sexual y la respuesta de Meta. El jurado concluyó que se produjeron miles de infracciones y que la compañía incurrió en prácticas comerciales “inadmisibles” que se aprovecharon de la vulnerabilidad de los niños. El abogado de Meta, Kevin Huff, argumentó que la empresa invierte en seguridad “porque es beneficioso para el negocio”, pero los fiscales demostraron que sus algoritmos priorizan la interacción y el tiempo de engagement, aunque ello implique difundir material perjudicial.

Los veredictos han supuesto un antes y después en la responsabilidad judicial de las gigantes tecnológicas. En California, el jurado tuvo que escuchar el testimonio de Mark Zuckerberg, que declaró por primera vez en un juicio, donde el creador de Facebook afirmó que “hay un grupo de personas, potencialmente un número significativo, que mienten sobre su edad para usar nuestros servicios”. La madre de Kaley relató cómo su hija sufría ataques de pánico si le restringían el móvil y llegó a desarrollar depresión, ansiedad y dismorfia corporal. En Nuevo México, los fiscales presentaron correos internos y testimonios de exempleados que actuaron como denunciantes, así como el relato de educadores que tuvieron que lidiar con esquemas de extorsión sexual dirigidos a menores en las aulas.

El caso se considera pionero dentro de más de 1.600 demandas consolidadas contra las grandes tecnológicas por adicción y daños a la salud mental de menores. Más de 40 fiscales generales estatales en EEUU han presentado ya litigios contra Meta alegando que la empresa contribuye a un problema de salud pública de primer orden para la juventud. En California se abrirá una segunda fase para determinar si las compañías cometieron delitos como fraude o malicia, lo que podría aumentar las multas. En Nuevo México, un juez decidirá en mayo si Meta debe asumir medidas correctivas y financiar programas públicos para “reparar los daños”.

Los casos se comparan a menudo con los juicios contra la industria tabacalera de los años noventa, porque las empresas han sido declaradas responsables por diseñar productos adictivos y priorizar sus beneficios sobre la salud, mientras sus portavoces adelantaron que recurrirán las sentencias. Meta afirmó en un comunicado que “respeta el veredicto pero no está de acuerdo con él” y que seguirá defendiéndose. La Sección 230 de la Ley de Decencia en las Comunicaciones, que protegía a las plataformas por el contenido publicado por terceros, no ha impedido que los jurados consideren a las empresas responsables por sus propios algoritmos y decisiones de diseño.