El grupo de piratas informáticos Handala Hack, que se autodefine como “un grupo de hackers vigilantes propalestinos” y que las autoridades estadounidenses tratan de vincular al Gobierno de Irán, comenzó a divulgar este viernes un archivo de documentos e imágenes privadas del director de la Agencia Federal de Investigación (FBI), Kash Patel. La filtración, verificada por fuentes del Departamento de Justicia a la cadena Fox News, incluye correos electrónicos, conversaciones y fotografías personales del funcionario, entre ellas imágenes de Patel fumando puros, paseando en un coche descapotable y haciéndose un selfie con una botella de ron en Cuba. “Los supuestos sistemas ‘impenetrables’ del FBI fueron doblegados en cuestión de horas por nuestro equipo. Toda la información personal y confidencial de Kash Patel está ahora disponible para su descarga pública”, proclama el grupo en su nueva página web.

La operación de Handala se produce una semana después de que el Departamento de Justicia estadounidense confiscara al menos dos dominios web vinculados al grupo como parte de una operación para “desmantelar programas de ciberataques y represión transnacional” atribuidos a la inteligencia iraní. En su comunicado, Handala justificó el pirateo como una respuesta al “ridículo espectáculo” ofrecido por el FBI al apropiarse de sus dominios y anunciar recompensas por sus miembros. “El FBI es solo un nombre, y detrás de este nombre no hay seguridad real. Si su director puede ser vulnerado con tanta facilidad, ¿qué espera de sus empleados de menor rango?”, se pregunta el grupo.

El FBI confirmó que los correos electrónicos de Patel fueron efectivamente objetivo de la intrusión, aunque el portavoz Ben Williamson precisó que “los datos involucrados son de carácter histórico y no contienen información gubernamental”. Reuters, que tuvo acceso a una muestra de más de 300 correos publicados por los hackers, no pudo autenticar de forma independiente los mensajes, pero la dirección de Gmail que Handala afirma haber vulnerado coincide con la vinculada a Patel en filtraciones anteriores documentadas por la firma de inteligencia de la dark web District 4 Labs. Horas después de la filtración, el Departamento de Estado ofreció una recompensa de hasta diez millones de dólares (cerca de nueve millones de euros) por información que conduzca a los responsables de Handala y a otros “ciberdelincuentes iraníes que actúen bajo la dirección de un gobierno extranjero”.

Gil Messing, jefe de gabinete de la empresa israelí de ciberseguridad Check Point, señaló a Reuters que la operación de filtración contra Patel “forma parte de la estrategia de Irán para avergonzar a los funcionarios estadounidenses” y “hacerlos sentir vulnerables”. “Los iraníes están disparando con todo lo que tienen”, añadió. Sin embargo, aún no se ha demostrado la vinculación orgánica ente Handala y Teherán. De hecho, por el momento no se puede descartar que se trate de un grupo de hackers independientes que simpatizan con la causa palestina e iraní, lo que convertiría la filtración mucho más grave desde el punto de vista del FBI.

La intrusión se produce mientras la guerra de EEUU e Israel contra Irán cumple un mes, con ataques aéreos diarios, bombardeos sobre instalaciones nucleares iraníes y el bloqueo efectivo del estrecho de Ormuz. La filtración de documentos personales de altos cargos estadounidenses no es un hecho sin precedentes en la historia de la ciberguerra, pero su aparición en plena escalada militar evidencia que el conflicto se libra también en el terreno digital. Mientras la Casa Blanca ofrece millonarias recompensas, la respuesta de los hackers demuestra que, en la guerra asimétrica, los poderosos no son invulnerables, y que sus puntos débiles también pueden estar en sus propias cuentas de correo.