El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, realizó este viernes dos declaraciones incendiarias que han pasado a engrosar la lista de sus controvertidas intervenciones públicas. Por un lado, admitió de forma explícita que la guerra que su administración libra contra Irán desde el pasado 28 de febrero junto a Israel carece de la autorización del Congreso, al haberla calificado deliberadamente como una “operación militar”. “Tenemos una cosa llamada guerra. Es por razones legales. Como operación militar, no necesito ninguna aprobación. Como guerra, se supone que debes obtener la aprobación del Congreso. Algo así. Así que lo llamo operación militar”, declaró Trump, según transcripciones de sus intervenciones difundidas por medios nacionales estadounidenses internacionales.

0:00
/0:25

Elogia a China

En el mismo contexto, el mandatario estadounidense dedicó unas palabras de reconocimiento al sistema chino, en un giro que contrasta con su habitual discurso de confrontación con Pekín. “Tengo que decir que respeto a China, porque es increíble que con un sistema que, en teoría, no debería funcionar –sabes, vamos a la escuela, vamos a las mejores escuelas de negocios, nos va bien en esas escuelas, y leemos sobre libre emprendimiento, y leemos sobre todas esas cosas diferentes–, si miras a China, lo bien que les va, cuánto producen”, afirmó. Trump destacó la capacidad productiva china: “Producen tantos coches que de hecho tienen competiciones para ver quién produce menos coches porque tienen tantos”. Y concluyó: “Tienes que tener gran respeto por China por el trabajo que hacen. Te guste o no, tienes que respetarlos”.

0:00
/1:17

Las declaraciones de Trump muestran dos ejes de su política: por un lado, el desprecio abierto a los mecanismos constitucionales de control del poder ejecutivo. La Constitución de Estados Unidos otorga al Congreso la facultad exclusiva de declarar la guerra, aunque los presidentes han recurrido a menudo a autorizaciones de uso de la fuerza o a argumentos de “acción militar” para sortear esa exigencia. Al reconocer cínicamente que ha etiquetado la guerra contra Irán como “operación militar” para eludir la aprobación legislativa, Trump confirma que la ofensiva contra el país persa se sostiene sobre un vacío legal que vulnera la separación de poderes. Por otro lado, su elogio a China –un país al que su gobierno ha sometido a aranceles y sanciones–, en su característico estilo de comparar modelos económicos para resaltar la capacidad productiva en abstracto.

Las palabras de Trump llegan en un momento de máxima tensión a un mes del inicio de la guerra contra Irán, con bombardeos diarios de EEUU e Israel sobre territorio iraní y ataques de represalia de Teherán, que mantiene bloqueado el estrecho de Ormuz. Gran parte de los países del mundo han condenado verbalmente la escalada, mientras la propia administración Trump se enfrenta a críticas internas por la falta de autorización del Congreso, pero parece ser que no tiene contrapesos de poder incluso admitiendo abiertamente que se salta leyes constitucionales. Al reconocer que ha utilizado una denominación “operación militar” para eludir el control legislativo, Trump deja su política al desnudo: guerras declaradas de facto y centralización de poderes.