Un 0,1% de la población mundial acapara tal fortuna escondida en guaridas fiscales para evadir impuestos, que ya supera la "riqueza" total de los 4.100 millones de personas que componen la mitad más pobre de la humanidad. Según un informe publicado por Oxfam Intermón en vísperas del décimo aniversario de los Papeles de Panamá, los milmillonarios y multimillonarios siguen utilizando sus entramados de ingeniería contable para sustraer recursos de las arcas públicas. Las estimaciones de la organización cifran en 3,55 billones de dólares el capital acumulado en cuentas no declaradas durante 2024, una cantidad superior al Producto Interior Bruto (PIB) de Francia.

Dentro de este esquema de acumulación en la sombra, la concentración de capital es extrema: el 0,1 % más rico posee el 80 % de toda esta riqueza offshore no gravada, lo que equivale a unos 2,84 billones de dólares. En la cúspide de esta pirámide de la riqueza, el 0,01 % más rico controla aproximadamente la mitad del botín (1,77 billones de dólares). Christian Hallum, responsable de Justicia Fiscal de Oxfam Internacional, denuncia que estas prácticas permiten a los superricos elegir "situarse al margen del sistema y por encima de las obligaciones que rigen para el resto de la sociedad", lo que provoca que "hospitales y escuelas públicas no cuenten con fondos suficientes" mientras las mayorías trabajadoras a menudo ni siquiera pueden sostener los servicios más básicos para la vida humana, aunque los recursos están disponibles a nivel técnico y material.

El informe destaca que, aunque el intercambio automático de información entre estados ha frenado ligeramente la proporción de capital no declarado, los avances son "muy desiguales". Los países del Sur Global, que sufren con mayor intensidad el drenaje de recursos hacia el centro imperialista, permanecen excluidos de estos mecanismos de control. A marzo de 2025, a pesar de que 126 jurisdicciones se han adherido al Estándar Común de Reporte, muchos países de ingresos bajos siguen sin acceso a la información necesaria para rastrear el dinero que las élites locales y extranjeras saquean de sus territorios hacia los paraísos fiscales.

Ante esta situación de impunidad estructural, Oxfam Intermón urge a los gobiernos a implementar un "registro global de activos" y a garantizar que el 1 % más rico "pague tipos efectivos más altos sobre todas sus rentas", una medida que brilla por su ausencia en la agenda política efectiva. La organización propone introducir impuestos a la riqueza extrema dirigidos específicamente a este sector para intentar reducir la brecha de desigualdad. Estas demandas, ignoradas sistemáticamente, se enmarcan en las "negociaciones" de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cooperación Fiscal Internacional, iniciadas a principios de 2025, donde ONGs piden poner fin al abuso de las guaridas fiscales que despojan a la sociedad de los recursos necesarios para la vida, mientras los líderes de los países implicados fingen que escuchan sus propuestas.