Catorce años desde que la Ertzaintza asesinó a Iñigo Cabacas de un pelotazo
La Policía lo hirió gravemente el 5 de abril de 2012 al golpearle con una pelota de goma, y falleció en el hospital cuatro días después. El aniversario reabre el debate sobre la violencia policial en Euskal Herria.
Ya han pasado catorce años desde que la Ertzaintza asesinó a Iñigo Cabacas, cuando solo tenía 28 años. El 5 de abril de 2012, tras el partido entre el Athletic Club y el Schalke 04 en San Mamés (Bilbo, Bizkaia), la Ertzaintza cargó violentamente contra la gente que estaba en la calle celebrando en el barrio de Indautxu. Iñigo se encontraba allí, cerca de la Herriko Taberna Kirruli, y un agente de la Ertzaintza le golpeó en la cabeza con una pelota de goma. Fue hospitalizado a medianoche con el cráneo roto y graves lesiones cerebrales. Cuatro días después falleció en el hospital, el 9 de abril de 2012.
Más tarde se hizo pública la grabación de audio de las órdenes que un mando de la Ertzaintza dio a los agentes aquella noche: "Te repito las órdenes para que queden bien claras [...] Entrad en el callejón con todo lo que tenemos, entrad a lo bruto". Además, las autopsias posteriores demostraron claramente que Iñigo fue asesinado por el impacto de una pelota de goma. Sin embargo, el juicio por el homicidio no comenzó hasta 2016.
Solo un agente de la Ertzaintza fue condenado y no tuvo que ir a prisión
Aunque fueron juzgados seis agentes (el oficial, los suboficiales de dos furgonetas y otros tres agentes), cinco fueron absueltos y solo el oficial fue condenado por el asesinato de Iñigo, según se informó en 2018. Al condenado (Juan José de Pablo), ya jubilado, la Audiencia de Bizkaia le impuso solo dos años de prisión y cuatro de inhabilitación; y el Tribunal Supremo rechazó posteriormente los recursos presentados por la familia de Cabacas. Además, la Audiencia de Bizkaia suspendió inmediatamente la pena de prisión impuesta a De Pablo, y no tuvo que cumplir la condena en la cárcel.
Tanto el Tribunal Supremo como la Audiencia de Bizkaia reconocieron que la investigación para esclarecer el asesinato de Iñigo fue insuficiente. Tras los disparos del 5 de abril, los agentes escondieron rápidamente las armas utilizadas: A pesar de saber que había una persona herida, "no identificaron" quién había usado esas armas, señaló la Audiencia de Bizkaia. El tribunal también afirmó que las armas fueron "limpiadas de inmediato".
El Gobierno Vasco, en defensa de la Ertzaintza
Como es habitual, el Gobierno Vasco defendió a los asesinos uniformados: el consejero Rodolfo Ares declaró que el asesinato de Iñigo "fue quizá un accidente", pero que eso "no podía poner en duda la actuación de la Ertzaintza". El Gobierno de Lakua, en su versión oficial, subrayó que los agentes intervinieron la noche del 5 de abril "a consecuencia de unos disturbios en los alrededores de Kirruli", pero los testigos desmintieron esac versión, explicando que cuando la Policía cargó no había ningún altercado en la calle.
Además del proceso judicial contra los seis agentes, hubo otra investigación en marcha sobre aquella intervención policial: la "investigación interna" de la Ertzaintza. Se informó en abril de 2021, pero dicha investigación fue archivada casi por completo. El consejero Josu Erkoreka dijo que al mando de la Ertzaintza condenado por los tribunales "no se le podía exigir responsabilidad disciplinaria porque ya no era agente", y lo mismo ocurría con los otros cuatro agentes, ya que para entonces estaban inhabilitados. Por lo tanto, mantuvo la investigación sobre un solo agente, pero exculpándolo de algún modo: según Erkoreka, ese agente "cumplió las órdenes de las autoridades que estaban por encima de él", "nada más".
El debate sobre la violencia de la Ertzaintza
El recuerdo del asesinato de Iñigo llega, precisamente, en un momento en que está muy vivo el debate sobre la violencia de la Ertzaintza: recientemente han archivado la causa contra los ertzainas que golpearon con un pelotazo y pateron en el suelo a la aficionada de la Real Amaia Zabarte, y lo mismo con el caso de los jóvenes heridos con pelotas de foam de la Ertzaintza en los carnavales de Tolosa (Gipuzkoa), el caso de los heridos durante las cargas conjuntas entre la Falange y la Ertzaintza contra los antifascistas el pasado 12 de octubre en Gasteiz (Araba), o el de Iker Arana en Bilbo (Bizkaia), que perdió un testículo por otro pelotazo de foam de los agentes. Todos estos casos recientes muestran que aunque después del asesinato de Iñigo se restringió el uso de pelotas de goma, los proyectiles de espuma siguen hiriendo y mutilando con impunidad.