La presidenta del Consejo de Ministros de Italia, Giorgia Meloni, ha anunciado este 14 de abril la suspensión de la renovación automática del memorándum de cooperación en materia militar con Israel. La decisión, comunicada dentro de la feria Vinitaly en Verona, se produce en un momento de máxima fricción diplomática entre Roma y Tel Aviv, exacerbada por la ofensiva militar israelí en Líbano. "En consideración de la situación actual, el Gobierno ha decidido suspender el rinnovo automático", declaraba Meloni, confirmando que el ministro de Defensa, Guido Crosetto, ya ha remitido la carta formal de rescisión a su homólogo israelí, Israel Katz, para evitar la prórroga tácita de un acuerdo que expiraba este mismo mes.

El memorándum, firmado originalmente en París en 2003 bajo el mandato de Silvio Berlusconi y en vigor desde el 13 de abril de 2016, constituye la arquitectura legal para el intercambio de materiales bélicos, investigación tecnológica y formación de personal militar entre ambos Estados. El tratado, compuesto por 11 artículos, preveía una prórroga automática cada cinco años por simple omisión de las partes. Sin embargo, la escalada de violencia israelí en la región ha quebrado el consenso institucional; el embajador italiano en Tel Aviv, Luca Ferrari, fue convocado recientemente por el Ministerio de Exteriores israelí tras las críticas del vicepresidente Antonio Tajani a los bombardeos de la IDF en Líbano, que han asesinado a más de 2.000 personas y herido a más de 6.700 desde principios de marzo.

La guerra alcanzó a las propias tropas italianas el pasado 8 de abril, cuando soldados de la IDF dispararon proyectiles de advertencia contra posiciones de los "cascos azules" de la misión UNIFIL en el sur de Líbano, impactando a escasos metros de los militares italianos. Este incidente, unido al asesinato de soldados indonesios y la detención de un militar español, provocó que Tajani convocara al embajador israelí en Roma, precipitando el aparente "fin" de un acuerdo que hasta ahora facilitaba la exportación e importación de armamento, así como la cooperación industrial en licencias y cánones militares. El sindicato de investigadores y más de 350 profesores de la Universidad Sapienza de Roma, al igual que muchos otros movimientos sociales y sindicales italianos, ya habían presionado semanas atrás para la ruptura de estos vínculos académicos y militares, denunciando la implicación del complejo industrial-militar italiano en la agresión a territorio libanés, palestino e iraní.

Aunque el acuerdo marco cesará su vigencia tras un periodo de seis meses para liquidar las operaciones en curso, el diario Il Manifesto recuerda que Italia mantiene compromisos financieros de gran envergadura con Israel. Recientemente, el Ejecutivo aprobó el decreto SMD 19/2024 para adquirir aviones de inteligencia electrónica y misiles Spike por un precio total de 1.600 millones de euros, de los cuales 638 millones ya han sido desembolsados. La suspensión del memorándum supone, por tanto, un gesto de distanciamiento político frente a la estrategia de Benjamín Netanyahu, pero no detiene de forma inmediata los flujos de capital y armamento ya comprometidos en la compra de hardware militar avanzado, cuya tecnología es utilizada activamente por las fuerzas israelíes para la identificación sus operaciones en Gaza y Líbano, donde cientos de personas están siendo asesinadas.

Este giro de 180 grados en la política exterior de Meloni, quien inicialmente se alineó abiertamente con las posiciones de Tel Aviv, muestra el desgaste de los gobiernos de extrema derecha europeos ante la crisis en Oriente Medio. La ruptura del pacto militar se suma a la tensión creciente con el sector MAGA en Estados Unidos, tras los ataques de Donald Trump a la mandataria italiana por su defensa del Vaticano. Mientras el aparato diplomático de Roma intenta buscar un difícil equilibrio entre sus intereses estratégicos en la cuenca del Mediterráneo y la seguridad de sus tropas en el exterior, algunos analistas señalan que la suspensión formal del acuerdo militar podría desestabilizar una alianza iniciada hace dos décadas, priorizando ahora la contención de una guerra que amenaza la estabilidad de las rutas comerciales y el suministro energético en el Estrecho de Hormuz.

Se enfría la relación con Washington

Este distanciamiento de Israel coincide con la hostilidad creciente entre Meloni y Trump, otrora aliados estrechos. El presidente estadounidense ha declarado sentirse "decepcionado y conmocionado" por la actitud de la primera ministra italiana, a quien ha acusado de "falta de coraje" por defender al papa León ante sus reproches. Trump, en declaraciones recogidas por el Corriere della Sera, llegó a afirmar que a Meloni "no le importa si Irán tiene un arma nuclear" y comparó negativamente la política migratoria de Italia con la de Hungría. La respuesta del Ejecutivo italiano ha sido inusualmente firme; el ministro Crosetto subrayó que ser aliados "no significa aceptarlo todo en silencio", mientras que Antonio Tajani reivindicó "el derecho a la franqueza en la unidad de Occidente".

La maniobra de Meloni busca, según analistas internacionales, desvincular su imagen de los perfiles más agresivos de Netanyahu y Trump tras el desgaste político sufrido en recientes consultas internas. Al alejarse, al menos aparentemente, de la tutela de la facción MAGA (Make America Great Again), el Gobierno italiano intenta ganar margen de maniobra ante la Comisión Europea para renegociar las reglas fiscales del Pacto de Estabilidad. Se espera que la mandataria refuerce esta nueva posición de "autonomía estratégica" durante su próximo encuentro con el presidente ucraniano, Volodimir Zelensky, reafirmando el apoyo militar a Kiev como moneda de cambio para obtener flexibilidad presupuestaria en Bruselas.