La reciente apertura de los archivos de la inteligencia de la Haganá, desvelada por el diario Haaretz, ha puesto de manifiesto de forma oficial los vínculos entre una fracción del movimiento sionista y el régimen nazi. Los documentos confirman que la milicia Lehi, dirigida por el futuro primer ministro Yitzhak Shamir, propuso formalmente al Tercer Reich una alianza militar en 1941 para combatir a Gran Bretaña. Según los expedientes, Avraham Stern, líder de la organización, sostenía que los intereses de los nazis —que buscaban "limpiar Europa de judíos"— y los de los sionistas —que requerían población para colonizar Palestina— eran complementarios, llegando a ofrecer la creación de un Estado "sobre bases nacionales y totalitarias" aliado del Reich alemán.

Sin embargo, esta convergencia ideológica y material no fue un hecho aislado de una "milicia radical", se enmarcaba en una política de compromiso que la Federación Sionista de Alemania mantuvo desde 1933. Según investigaciones de autores como Tom Segev y Lucy Dawidowicz citadas en el contexto de la desclasificación, la cúpula sionista estableció el conocido Acuerdo Haavara para romper el boicot internacional contra Hitler a cambio de permitir la salida de capitales hacia Palestina. Mientras la mayoría de la población judía europea combatía al fascismo en las Brigadas Internacionales, en los guetos de las redes clandestinas de la resistencia, una minoría organizada de líderes sionistas, entre ellos David Ben-Gurion y Golda Meir, gestionaba la transferencia de mercancías y activos nazis que fortalecieron el núcleo económico del futuro Estado de Israel.

Los documentos de inteligencia revelan la crudeza con la que se seleccionó a quienes debían ser "salvados". En 1938, tras el pogromo de la Noche de los Cristales Rotos, Ben-Gurion afirmó ante los sionistas "laboristas" que preferiría salvar solo a la mitad de los niños judíos alemanes si el destino era Palestina, antes que salvarlos a todos si eran llevados a Inglaterra. Este enfoque se ratificó en 1943 a través de un memorándum del "Comité de Salvación" de la Agencia Judía, que establecía como prioridad rescatar a los 10.000 individuos que pudieran "contribuir a la construcción de la tierra", abandonando al resto de la población judía europea por ser considerada un "peso muerto" para el proyecto nacionalista sionista.

El historial de colaboración incluyó también al fascismo italiano. Ze'ev Jabotinsky, fundador del revisionismo sionista, estableció vínculos con Benito Mussolini, llegando a crear la Academia Naval de Betar en Civitavecchia bajo supervisión fascista. Según fuentes históricas, los cadetes sionistas apoyaron activamente las guerras coloniales de Italia en África mientras se entrenaban para la futura armada israelí. Esta estrategia llevó a la milicia de Stern a asesinar incluso al mediador de la ONU, el conde Folke Bernadotte, quien tras rescatar a miles de prisioneros de los campos nazis, defendía en 1948 el derecho al retorno de los refugiados palestinos expulsados.

La estrategia de Stern, descrita en los informes de 1941 desclasificados recientemente, no era una mera hipótesis, sino un plan operativo que incluía la creación de un "ejército judío" en Europa que "lucharía para conquistar Palestina de manos de los británicos" con el apoyo de la Alemania nazi. Los documentos revelan que el líder sionista aspiraba a convertirse en un "Quisling judío" —término asociado a la traición por colaboración con el fascismo—, asumiendo que el futuro Estado sionista establecería una alianza con el régimen nazi, un plan que terminó fracasando por diferentes motivos. Stern argumentaba ante sus seguidores que "nos las arreglaremos con los alemanes una vez conquisten la tierra".

El seguimiento de la Haganá, antecesor del ejército israelí, registró el envío de emisarios como Naftali Lubenchik para negociar directamente con funcionarios alemanes. Según un documento de 1951 presente en el archivo desclasificado, Lubenchik intentó convencer a los ideólogos nazis de que el Eje no buscaba la "destrucción física", sino la expulsión, y que designar Palestina como destino les aseguraría la lealtad del movimiento sionista en la guerra contra Inglaterra. Estas gestiones fueron calificadas en foros internos por Eliyahu Golomb, comandante de la Haganá, como la creación de una "quinta columna judía" que ponía en riesgo la seguridad de la comunidad frente a la policía británica.

Incluso después de la muerte de Stern en 1942, otros dirigentes de la milicia mantuvieron esta línea ideológica. Natan Yellin-Mor, quien llegaría a ser miembro del Parlamento israelí (Knesset), escribió en 1943 que "Alemania aún no ha sido derrotada y puede convertirse en nuestro aliado". Por su parte, el ideólogo Israel Eldad defendió en 1949 que Stern "actuó correctamente" al buscar una alianza con los nazis "para no ser abandonados por Gran Bretaña". La desclasificación de estos archivos, solicitada por Haaretz hace tres años, pone de manifiesto que la cúpula de Lehi buscó activamente un pacto con los nazis para asegurarse sus planes de colonización, aunque finalmente lo hicieran con los británicos.

Aunque los contactos no fructificaron en una alianza militar formal, la documentación oficial ratifica que un sector del sionismo pre-estatal estuvo dispuesto a colaborar con el responsable del exterminio de los judíos en Europa. Los archivos muestran que el grupo Lehi planteó una asociación basada en el "interés compartido" de la segregación racial y el traslado forzoso de población. Esto confirma que la fundacion del Estado de Israel no solo se benefició de la coyuntura del nazismo, sino que utilizó a los regímenes fascistas europeos como potenciales aliados para sus fines colonialistas, como muestran diferentes patrones de colaboración que van más allá de Lehi. Otras pruebas de colusión, que incluyen el izado de banderas nazis en barcos sionistas durante los años 30 y la protección de la Gestapo a movimientos como Herzlia (Betar), demuestran que la clase dirigente sionista coincidió en muchas ocasiones con los nazis en sus aspiraciones de la "pureza racial" y la ocupación de territorios.