El diputado de Vox en la Asamblea de Murcia, Antonio Martínez, ha provocado una grave polémica parlamentaria al realizar un llamamiento explícito al uso de la violencia contra derechos civiles consolidados. Durante el debate de una moción del PP para exigir al Gobierno central una ley de cuidados paliativos, Martínez afirmó desde el estrado: "Y tenemos el deber de combatir, incluso con violencia, la aberración moral del aborto y la eutanasia". Estas declaraciones se producen en un contexto de creciente agresividad de la formación fascista en los aparatos legislativos del Estado.

En su intervención, Martínez cargó contra las dos fuerzas mayoritarias, el PP y el PSOE, a quienes acusó de fomentar "la cultura de la muerte". El diputado cuestionó la estrategia del Partido Popular al dudar de que el Gobierno central "vaya a regular los cuidados paliativos a su gusto" mientras, según sus palabras, pretende "meter la cultura de la muerte en la Constitución". El discurso de Martínez ha sido recibido con rechazo en el hemiciclo regional.

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Este llamamiento explícito al uso de la violencia desde sede parlamentaria, claramente contemplado como delito en la legislación española, coincide con un momento de descomposición interna de Vox en la Región de Murcia. Apenas veinticuatro horas antes de estas declaraciones, la diputada Virginia Martínez abandonó la formación para integrarse en el Grupo Mixto, citando su "profunda decepción" con el rumbo de la dirección estatal. Con esta marcha, Vox pierde su condición de "llave" para el Gobierno de Fernando López Miras (PP), agravando una crisis interna que ya supuso hace semanas la expulsión de su antiguo líder regional, José Ángel Antelo. Antelo, junto con otros líderes disidentes del partido, lidera una campaña por un congreso extraordinario en Vox.

La violencia verbal y ya casi física de Vox en las instituciones no se limita a Murcia. En el Congreso de los Diputados, el ministro Óscar López ha exigido este miércoles una "sanción contundente" para el diputado José María Sánchez, quien el pasado martes se encaró físicamente con el vicepresidente de la Cámara, Alfonso Rodríguez Gómez de Celis. El ministro comparó el incidente con el asalto de Tejero, señalando que "solo ha pasado dos veces en la historia reciente". Por su parte, Gómez de Celis confesó haber temido una agresión física inminente: "Pensaba por dónde me iba a terminar agrediendo físicamente". Por el momento, se desconoce si será sancionado.

Pese a la gravedad de los hechos, la portavoz de Vox en el Congreso, Pepa Rodríguez de Millán, ha justificado las acciones de sus diputados culpando a las mesas de las cámaras de "no ejercer su función de control". Mientras la dirección de la formación mantiene su estrategia de confrontación y agitación directa en las instituciones que va desplazando la Ventana de Overton, diversos sectores políticos alertan sobre la normalización de la violencia fascista, especialmente tras detectarse recientemente más vínculos de la cantera juvenil de Vox con grupos neonazis.