“Canarias se encuentra asfixiada por la crisis capitalista; una crisis histórica”
Militantes de Encuentros por el Socialismo en Canarias responden sobre la crisis capitalista, la desarticulación del movimiento obrero, el turismo, la precariedad juvenil y la apuesta por una organización socialista independiente en el archipiélago.
¿Cuál es vuestro análisis del momento histórico actual en Canarias?
Canarias se encuentra asfixiada por la crisis capitalista; una crisis histórica. Nuestro archipiélago no ha sido inmune al desplome global de las tasas de ganancia, al que la burguesía ha respondido con medidas que frustran las promesas de la democracia liberal para con la clase trabajadora, así como los consensos del llamado Estado de Bienestar. En Canarias, el detrimento de las condiciones de vida del proletariado es cada vez más patente. Contamos con uno de los salarios medios más bajos del Estado desde hace años y con él tenemos que pagar el alquiler de una vivienda cuyo precio no deja de aumentar, superando ya los máximos de la burbuja de 2007, aparte de una bolsa de la compra que la persigue por el mismo derrotero. Para (quizá) conseguir esto, aceptamos trabajos temporales y precarios, los cuales no eximen a un tercio de la población de encontrarse en riesgo de pobreza y exclusión social. Esta crisis, además, ha sido particularmente agresiva con las jóvenes canarias: de media, nuestros salarios se quedan más de cien euros cortos de pagar el alquiler de un mes, sólo una de cada diez puede emanciparse y la tasa de paro juvenil es de las más altas del Estado. Es por ello que muchas de nosotras nos vemos obligadas a emigrar en busca de mejores oportunidades laborales y salarios.
Pero los capitalistas no sólo se han cebado con nuestra fuerza de trabajo, sino también con la naturaleza, trayendo la catástrofe climática a las islas: sequías cada vez más intensas, disparo de la temperatura de las aguas del océano, macroincendios forestales como el que hubo en Tenerife en el año 2023, etc. A esto se suma la invasión de nuestros espacios naturales llevada a cabo por la construcción de emplazamientos hoteleros destinada a hacer crecer la productividad del sector turístico.
Esta crisis histórica del capital también ha traído la fragmentación del orden mundial en diferentes esferas de influencia. El bloque imperialista occidental ha tomado especial interés en el archipiélago canario, que, por ser la frontera sur de la OTAN y la UE, es considerado un punto imprescindible para la proyección en el continente africano y en el Océano Atlántico. Por ello, y como el resto de territorios, Canarias es víctima de una tendencia a militarizar la vida pública; por ejemplo, con el incremento de presencia militar en bases como la de Pájara o Gando, o las patrullas en La Gomera, El Hierro y Lanzarote. Para normalizar esta transición hacia un estado de guerra, la propaganda burguesa ha elegido al inmigrante africano como un Otro amenazante del que debemos defendernos, alimentando a la reacción cuando no está sembrando su semilla. Las muertes y atrocidades en la ruta canaria (¡la más letal del mundo!) y las costas de África se minimizan.
"Un tercio de la población se encuentra en riesgo de pobreza y exclusión social".
La reacción, además, se expande y ataca a sectores cada vez más amplios del proletariado, dando lugar en Canarias a una especie de fascismo callejero. Los incendios que destruyeron el local del Sindicato de Inquilinas de Tenerife y la patera de la Universidad de La Laguna, que era un monumento conmemorativo a los fallecidos en la ruta canaria, son testimonio del auge reaccionario en las islas.
Todo esto está ocurriendo en un momento de desarticulación histórica del movimiento obrero y de su tejido organizativo, en el que la mayoría de colectivos se dividen en asambleas con jerarquías informales y sin capacidad de hegemonizar sus posturas. Es por ello que, pese a que la población canaria comparte un descontento generalizado y la intuición creciente de que Canarias no es ni ha sido nunca un paraíso, ante la ausencia de un polo proletario organizado que canalice este sentimiento, ha sido el discurso de unas clases medias en descomposición el que se ha colocado como representante del interés general en las demandas callejeras espontáneas de la última década. El caso del movimiento Canarias Tiene un Límite es paradigmático de ello, pues la problemática que presentaba ha sido reducida a una crisis de representación de las clases medias surgida de la mala gestión del modelo turístico, ignorando deliberadamente los defectos estructurales del capitalismo.
Canarias no queda exenta de las consecuencias globales de la crisis capitalista. La situación ha llevado a encontrarnos con un territorio en el que gran parte de la población se encuentra en riesgo de exclusión social, las tasas de paro son altísimas, especialmente entre la población joven, los trabajos son precarios y temporales, los precios de los alquileres siguen subiendo y comprar una casa es impensable para la mayoría. La posibilidad de una vida digna sigue disminuyendo y cada vez son más los y las jóvenes que se ven obligados a emigrar.
Partís de un diagnóstico de desierto organizativo. ¿Cuáles son las causas de este colapso del tejido militante en las islas?
Gran parte de la desarticulación del movimiento obrero en Canarias viene de la integración del nacionalismo popular en las instituciones a manos de los partidos (de izquierda y derecha) en el Parlamento Canario a finales del siglo pasado. Las bases militantes de los distintos agentes políticos en Canarias fueron vaciadas y dejaron el escenario en que nos encontramos hoy día. Sin embargo, frente a cada problema causado por el modelo de acumulación capitalista ha habido una respuesta por parte de la clase trabajadora. Nos encontramos con luchas en defensa del territorio, por la vivienda, por derechos laborales, etc. Pero éstas, a pesar de su alcance, sufren el mismo destino de integración institucional. La organización detrás de estas luchas siempre acaba por agotarse y continúa el desesperanzador ciclo de desarticulación y rearticulación organizativa.
Nosotras achacamos este problema al modelo organizativo activista de estas movilizaciones, que confía tanto en la suma de luchas parciales para un cambio social mayor y conjunto, así como en que, de forma espontánea, el próximo ciclo movilizatorio consiga desbordar los límites del sistema. Esto provoca una visión de la totalidad social como dividida en ámbitos autónomos que deben ser abordados y comprendidos independientemente unos de otros. Bajo este modelo priman el consenso como vía para la toma de decisiones y la desconfianza hacia una dirección consciente. Con ello se busca la eliminación de jerarquías y relaciones de poder, pero en realidad sólo se invisibilizan. Quien cuente con más popularidad, labia y mejor retórica será quien decida. No es, en realidad, un modelo democrático.
"La organización detrás de estas luchas siempre acaba por agotarse y continúa el desesperanzador ciclo de desarticulación y rearticulación organizativa".
Las consecuencias de esto son una dependencia en el voluntarismo individual y una incapacidad para perdurar en el tiempo. Parte de estos sectores terminan abogando también por la acción directa individual por partir de esta concepción en la que "cualquier gesto cuenta". Se suceden unos tras otros ciclos de movilización que no parten de una base formada a partir del aprendizaje de las experiencias pasadas que la organización consciente de una forma política duradera podría proporcionar. Su fugacidad e informalidad son las que facilitan la integración institucional de estas luchas.
Ante este vacío, ¿qué modelo de militancia y organización planteáis para evitar los errores del pasado y construir un movimiento consistente?
En primer lugar, la militancia que planteamos es una que debe organizarse con agencia propia, es decir, con independencia política. Esto requiere la construcción de una estrategia, un programa y unas formas organizativas propias.
Por otro lado, esta debe sustentarse en un trabajo consciente, sostenido y organizado. Esto significa dejar atrás todas las concepciones activistas, voluntarias y asamblearias y reemplazarlas por una estructura organizativa que las supere.
Pero para esto hace falta una militancia comprometida, disciplinada y capaz. Una militancia que comprenda que las luchas en las que participamos como clase tienen su causa en el sistema capitalista y que la destrucción de la sociedad de clases debe ser el objetivo final, para lo que hay que organizar todas estas luchas en una estrategia política general que permita sentar las bases para la construcción del socialismo.
Renunciar a la política independiente y de clase supone estar a merced de los intereses de la política burguesa. Debemos ser capaces de analizar la realidad social, de extraer de ese análisis las formas concretas de explotación capitalista en el archipiélago, y de hacer hegemónica la conciencia socialista. Queremos crear las condiciones necesarias para tener una organización que articule políticamente a la juventud trabajadora, y que permita la acumulación de fuerzas y la continuidad de la lucha. Es decir, debemos estudiar, educar y organizar.
"La única alternativa real pasa por el abandono de la dirección caótica de los ciclos de movilización anteriores en el archipiélago a cambio de una dirección consciente, colectiva y democrática".
El palpable fracaso del reformismo socialdemócrata es también causa del auge reaccionario, que se presenta falsamente como la "alternativa real". Es por esto que no sólo consideramos la organización independiente como la única respuesta frente al reformismo, sino también frente al fascismo. La única alternativa real pasa por el abandono de la dirección caótica de los ciclos de movilización anteriores en el archipiélago a cambio de una dirección consciente, colectiva y democrática.
¿Cómo afectan las particularidades de Canarias a la lucha de clases y a la estrategia socialista en particular?
La insularidad dificulta la articulación de un tejido organizativo unificado a nivel geográfico, en este sentido es un reto al que intentamos dar respuesta. Además, fuera de Gran Canaria y Tenerife se hace patente la ausencia de una escena política fuera de las instituciones. También debemos tener presente el interés geoestratégico militar del archipiélago, que hace que la lucha de clases deba darse en un contexto de mayor vigilancia y control.
El turismo de masas es un factor que afecta a la mayoría de problemáticas particulares de Canarias, las cuales a veces, como hemos dicho, son abordadas como autónomas e inconexas. Estás pueden ser las luchas ecologistas, por la vivienda o contra el propio modelo turístico. La estrategia socialista debe canalizarlas en una lucha contra el modo de producción capitalista que entienda esas problemáticas como manifestaciones concretas de su crisis global, con un especial foco en el turismo de masas. También hay que tener en cuenta que, debido a la inestabilidad y la falta de opciones laborales generadas por el propio modelo económico (trabajos precarios, explotación y horarios inhumanos), parte de la juventud de las Islas termina por emigrar.
Este modelo turístico sólo es entendible con respecto a la posición de Canarias dentro de la división internacional del trabajo y la economía europea y mundial. Por ello, las soluciones propuestas no pueden ser formuladas atendiendo únicamente a la nación. Así, la liberación de la clase trabajadora canaria requiere de una organización política internacional y contra nuestro bloque imperialista.
Canarias representa una de las rutas migratorias más importantes del Estado español. ¿Cuál es la situación de los jóvenes migrantes en el archipiélago? ¿Qué forma concreta ha adoptado el auge reaccionario al respecto?
Los jóvenes migrantes en Canarias están sometidos a condiciones precarias y de explotación, trabajando con contratos abusivos cuando no sin contrato, y teniendo mayores dificultades para acceder a la vivienda o a servicios educativos y sanitarios. Las mujeres, que normalmente trabajan como mano de obra barata en hostelería y cuidados, son especialmente susceptibles a humillaciones, vejaciones y acoso sexual, además de ser las principales víctimas de trata y explotación.
La llegada por la sangrienta ruta canaria y el endurecimiento de las políticas de vigilancia y control de fronteras llevada a cabo por el Gobierno estatal hacen de la violencia y la discriminación institucionales prácticas comunes. Al llegar a las islas, los jóvenes migrantes encuentran que las condiciones de los Centros de Atención Temporal de Extranjeros son insalubres, a menudo se los separa de sus familias y no se les facilita asistencia jurídica.
Los centros de menores son especialmente señalados por los grupúsculos fascistas existentes en las islas. Estos centros a menudo esconden circunstancias macabras, como las del centro que fue desalojado después de que se acusase al responsable de la patronal de agricultores y ganaderos de Canarias (COAG) de haber explotado laboralmente a menores migrantes en sus fincas o los varios casos de abusos sistemáticos en su interior. Y a medida que se acumulan los cadáveres del proletariado migrante en las fronteras de nuestro Estado, su agenda autoritaria permite la proliferación de un discurso reaccionario que pone en su foco a la inmigración. La quema de la patera en la Universidad de La Laguna es consecuencia de ello.
"A medida que se acumulan los cadáveres del proletariado migrante en las fronteras de nuestro Estado, su agenda autoritaria permite la proliferación de un discurso reaccionario que pone en su foco a la inmigración".
Además, cuando cumplen la mayoría de edad, salen de los hogares y se encuentran desamparados. Entran al mercado laboral y las condiciones de vida son inhumanas: el acceso a la vivienda es casi imposible, los salarios exiguos y las condiciones que les ofrecen son pésimas. Todo esto desemboca en la necesidad de “buscarse la vida” como puedan.
Por otro lado, la situación de las niñas y mujeres migrantes es incluso peor, ya que se añade el riesgo añadido de caer víctimas de trata y prostitución, algo que, por desgracia, es mucho más común de lo que se cree.
Ante todo esto, el auge reaccionario ha encontrado en este sector de la población un objetivo indefenso al que atribuirle todos los problemas socioeconómicos ya nombrados, generando un ambiente de discriminación, odio y exclusión hacia la clase trabajadora migrante.
La juventud trabajadora es el sujeto al que interpeláis. ¿Cómo puede revertir la situación ante la precariedad y la diáspora?
La juventud trabajadora ha crecido siendo defraudada constantemente por un mundo en el que el neoliberalismo ya había tumbado los consensos del Estado de bienestar. Es uno de los sectores sociales en los que las contradicciones del capitalismo se manifiestan de forma más aguda y evidente, y no cuenta con los mecanismos de integración y sujeción al Estado y al pacto social capitalista que encontraron otras generaciones. Por ello, su disposición a romper con el estado de cosas existente es mayor que el de otros grupos. En el caso de la juventud canaria, hemos visto cómo ésta solo encuentra remedio en aceptar contratos temporales de condiciones miserables o en la emigración; cómo la inmensa mayoría no puede independizarse; o cómo tiene que enfrentarse a la expectativa del desastre ecológico y militar. Además, el 44% de la juventud se encuentra en riesgo de pobreza y exclusión social.
Como no existe vía reformista que haya sido capaz (o parezca que puede serlo en el futuro) de solucionar esta situación, se da una ruptura generacional con la socialdemocracia. Nuestro objetivo es que esta ruptura se materialice en una organización política revolucionaria y no degenere en un nihilismo dirigido por la reacción y el autoritarismo de Estado hacia la derechización del sentido común.
¿En qué consisten los Encuentros por el Socialismo en Canarias y cuál es su objetivo concreto a medio plazo?
Los Encuentros por el Socialismo en Canarias (ESC) nacen con el objetivo de crear las condiciones necesarias para la construcción de una organización juvenil socialista. Queremos presentar una orientación estratégica para llevar a cabo una tarea histórica: la recomposición del socialismo como proyecto político de masas. Es decir, la de una alternativa política real a la miseria capitalista. Para ello no solo partimos de las condiciones particulares del archipiélago, sino también de la experiencia del proletariado organizado a nivel internacional, pues, al fin y al cabo, Canarias está inserta en la división internacional del trabajo y las soluciones a nuestros problemas deberán elaborarse desde una óptica que abarque mucho más que nuestro marco nacional y estatal.
"No solo partimos de las condiciones particulares del archipiélago, sino también de la experiencia del proletariado organizado a nivel internacional".
Para la rearticulación del tejido militante en Canarias es necesario un trabajo político consciente, organizado y que perdure en el tiempo, y también pasa por ello llevar a cabo transformaciones sociales significativas. Buscamos, por tanto, el crecimiento proporcional de nuestro tejido organizativo en torno a una estrategia unitaria pero múltiple; esto es, que sea capaz de desplegarse en cada ámbito de la realidad social. Tenemos como objetivo a corto darle un espacio a la población joven trabajadora en el que desarrollar sus ideas políticas y organizarse para sentar las bases de una organización juvenil socialista. Para ello, nos encontramos en una fase de presentación de nuestra lectura y propuesta, que se configura como un espacio de encuentro, formación y clarificación estratégica para el socialismo en Canarias. Necesitamos crecer cualitativa y cuantitativamente para poder ser una organización con fuerza política real, capaz de tomar partido y dar respuesta a los problemas a los que se enfrenta la clase.
¿Qué lecciones extraéis de movilizaciones sociales y sindicales recientes para la reconstrucción organizativa?
Hablamos de las luchas en defensa del territorio, como el movimiento contra las prospecciones petrolíferas; las luchas por la vivienda, organizadas en torno a los Sindicatos de Inquilinas de Tenerife, Gran Canaria y Fuerteventura o Derecho al Techo; las huelgas y conflictos laborales o aquellas en defensa de las libertades nacionales de Canarias. La más reciente de nuestro ciclo político actual es el movimiento Canarias tiene un Límite, con sus dos grandes manifestaciones en abril y octubre de 2024. El caso de Canarias tiene un Límite es paradigmático de la necesidad de la independencia política del proletariado. La mayoría de manifestantes eran de clase trabajadora, salieron a la calle miles de personas que, pese a no tener, en general, una dirección o conciencias claras, demostraron la necesidad de nuestra clase por un cambio "a mejor" de nuestras condiciones de vida. Pese a esto, las demandas que realizó el movimiento fueron cooptadas por las clases medias, y la solución acabó siendo una mesa de renegociación del reparto de los beneficios, favoreciendo a las clases medias nacionales frente al capital extranjero. Además, por su modelo organizativo, a lo que el movimiento podía llegar era tan solo al demandismo y a dejar a las instituciones a cargo de resolver los problemas que ellas mismas han creado.
¿Qué frentes de lucha ideológica y política creéis que tienen potencial para organizar y movilizar a la juventud trabajadora canaria?
La lucha por la vivienda es de especial interés para la juventud trabajadora canaria, que es mayormente incapaz de acceder a ella. Al aumento de precios de los últimos años se le suman la segregación clasista del espacio y una renovada ofensiva contra los salarios y los derechos políticos de los jóvenes trabajadores, que tampoco ha podido proteger la socialdemocracia, siendo este un vector más de su pérdida de legitimidad. La lucha contra la precariedad estructural del trabajo asalariado, especialmente en el sector servicios, se constituye como necesaria para la subsistencia.
También afecta a la lucha la creciente turistificación de nuestras islas. El modelo de turismo de masas fue, es y seguirá siendo fuente de gran malestar social. El modelo sigue en crisis, el pacto social está roto por la incapacidad de cumplir con las expectativas que él mismo promete (y que en un pasado sí fue capaz de cumplir en cierta medida). En este contexto, la ofensiva cultural permanente que sostiene la clase capitalista en Canarias en torno a lo paradisíaco del archipiélago y la suerte que tenemos de vivir aquí se percibe como lo que es: una mentira insultante.
"La ofensiva cultural sobre lo paradisíaco del archipiélago es una mentira insultante".
La lucha antimperialista cobra importancia a la luz de la situación geoestratégica del archipiélago. Canarias es para la OTAN una macrobase militar, y para utilizarla deberá disciplinar y dominar a la disidencia. Este giro autoritario, acompañado de la señalización del inmigrante africano, le sirve a la reacción para normalizar el discurso y la actividad fascistas con la complacencia del Estado y sus fuerzas de seguridad. Ante este declive y el del Estado de bienestar, la juventud proletaria puede reconocer que estamos en una encrucijada y tenemos que elegir entre el estado autoritario y el estado socialista.
En este punto es importante hacer un pequeño inciso en otra necesidad para poder organizarnos la juventud trabajadora canaria: la falta de espacios en los que poder organizar la respuesta ante las expresiones cotidianas de injusticia, que individualmente solo quedan en lamentos e impotencia.
Por último, ¿qué le diríais a una persona joven con inquietudes combativas en Canarias pero que solo encuentra desesperación y derrota?
En Canarias existe un círculo vicioso de destrucción y rearticulación organizativa que ha imposibilitado la efectuación real de las demandas de la sociedad y que nunca ha podido alterar los fundamentos y las causas de los problemas que las provocan. Nosotras buscamos romper con él manteniendo un trabajo político consciente y organizado a lo largo del tiempo, que dé sentido a las consignas sociales y sea capaz de transformar esa desolación y preocupación por el presente y el futuro, ya sean los del archipiélago o los del mundo entero, en una disposición por la reconstrucción de la alternativa política revolucionaria capaz de atacar a la raíz de la miseria.
"La organización no es una opción, es una necesidad".
Compartimos esa sensación de desesperación, sabemos lo que es sentirse derrotado, todas hemos pasado por eso. Son síntomas de un sistema que margina, que ignora a propósito nuestras necesidades y que silencia nuestras voces. Pero pese a su insistencia en que no hay alternativa a su miseria, no todo está perdido, hay muchas militantes dispuestas a hacer frente a la barbarie y poner los intereses de nuestra clase en el centro de su actividad política. Tenemos la potencialidad de demostrar superioridad política, estratégica y organizativa frente a los ataques del Estado capitalista en todas sus formas. Y debemos hacerlo, porque nadie nos va a salvar, nadie va a luchar por nosotros. La organización no es una opción, es una necesidad. Aquí estamos, listos para tomar las riendas, organizarnos, luchar y tratar de avanzar posiciones. Sirviéndonos de la estrategia socialista, asumimos la responsabilidad política que supone la lucha de clases. Frente a las derrotas pasadas y el pesimismo que provocan, presentamos un análisis de la realidad social de Canarias y un modelo de organización consistente que nos recuerdan que tenemos todo un mundo por ganar.