Dos trabajadores migrantes se suben a una grúa en Burgos ante el impago de sus salarios y amenazas patronales
Los obreros egipcios que trabajaban sin contrato en el barrio de Fuentecillas se rebelaron tras tres meses de impagos y coacciones con armas de fuego.
Dos trabajadores de origen egipcio protagonizaron este sábado una valerosa protesta en el barrio de Fuentecillas, en Burgos (Castilla y León) al subir a una grúa de construcción a 40 metros de altura para exigir el abono de sus sueldos. Los operarios, a los que ni siquiera les hicieron contratos de trabajo, decidieron paralizar las obras en el Parque de los Ochos tras acumular tres meses de salarios impagados, una situación de vulnerabilidad extrema que les impedía sufragar los gastos de su vivienda, según recogen la Cadena Ser y El Correo de Burgos. La acción, que se prolongó durante casi tres horas a una altura equivalente a quince plantas, finalizó tras una mediación en la que intervinieron efectivos de bomberos y representantes sindicales.
Según ha denunciado Javier Moreno, responsable de Migraciones de CCOO Castilla y León, la falta de pagos no era el único conflicto con la empresa, ya que los trabajadores aseguran haber sido objeto de graves coacciones. Moreno ha señalado que el encargado de la empresa llegó a amenazarles "con una pistola" cuando estos se encararon con él ante la acumulación de sueldos pendientes. Estas declaraciones fueron ofrecidas al Centro de Información para Trabajadores Extranjeros (CITE) de Burgos, un organismo cuya financiación fue eliminada por la formación Vox durante la pasada legislatura autonómica.
La protesta de los obreros obligó a desplegar un amplio dispositivo de la Policía Local, Policía Nacional y dotaciones de bomberos de la capital burgalesa, que utilizaron la escala de mayor alcance para entablar comunicación con los operarios. Los trabajadores depusieron su actitud pasadas las dos de la tarde tras recibir garantías de mediación sindical para atender su realidad de precariedad extrema. Al descender a tierra firme, fueron atendidos por servicios sanitarios y posteriormente trasladados para prestar declaración ante los agentes de la autoridad.
Este suceso evidencia la desprotección de los trabajadores migrantes en el sector de la construcción, utilizados como fuerza de trabajo abaratada mediante la ausencia de contrato para reducir costes salariales y eliminar derechos básicos. La retención de nóminas y el uso de amenazas violentas funcionan aquí como mecanismos de presión patronal contra el eslabón más débil del proletariado. Ambos trabajadores pasaron a custodia policial mientras se instruían las diligencias por las amenazas denunciadas y los incumplimientos de la normativa laboral por parte de la empresa responsable de las obras. La medida de fuerza tomada por los trabajadores, fruto de la desesperación, llega en medio del proceso de regularización migratoria.