La coalición europea Stop ReArm Europe, en colaboración con la plataforma belga Stop Militarisation, ha convocado una manifestación internacional en Bruselas (Bélgica) para el próximo domingo 14 de junio bajo la consigna Welfare, not Warfare (Bienestar, no guerra). La movilización, que partirá a las 14:00 horas de la estación de Bruselas Norte, surge como respuesta directa a la escalada bélica internacional y a los planes de la Unión Europea de destinar 800.000 millones de euros adicionales al gasto militar. Según los convocantes, entre los que se encuentra el Centre Delàs de Estudios por la Paz del Estado español, estos fondos representan un "robo" a las partidas presupuestarias de salud, educación, trabajo y transición ecológica para beneficiar exclusivamente a la industria armamentística.

El manifiesto de la campaña denuncia una situación internacional que se agrava por momentos, citando la impunidad de Israel ante el genocidio en Palestina, la amenaza nuclear y el colapso del orden internacional. Los organizadores señalan el "doble rasero" de la dirigencia europea y advierten de que la militarización social no solo aumenta el riesgo de guerra, sino que genera más deuda, austeridad y profundiza el racismo a través del reforzamiento de fronteras. Frente a esto, exigen una "seguridad real, social y ecológica" que priorice la protección de la vida y el planeta sobre los beneficios de las empresas de la muerte en Europa y Estados Unidos.

La protesta en la capital de la UE marcará el inicio de una Semana de Acción descentralizada que se extenderá del 14 al 21 de junio por todo el continente. Durante estos días, colectivos de diversos países realizarán actos de resistencia para exigir "el respeto al derecho internacional y a la Carta de las Naciones Unidas", cuya credibilidad se encuentra bajo mínimos. Las demandas centrales de la movilización incluyen el desarme nuclear, el control estricto de armas y la sustitución de la retórica belicista por el "diálogo y la diplomacia" para prevenir conflictos futuros. Los convocantes instan también a adherirse a las Jornadas Globales de Acción sobre el Gasto Militar (GDAMS) —del 10 de abril al 9 de mayo—, haciendo un llamamiento a organizaciones para firmar el Apelo GDAMS 2025 antes del 27 de abril, con el objetivo de detener la inversión bélica de la UE y exigir el trasvase de fondos hacia gasto social.

Desde el Centre Delàs subrayan que "la inversión en solidaridad y cooperación internacional es la única garantía de una sociedad estable". La campaña incide en que cada euro destinado a la modernización de los ejércitos es un euro detraído de la lucha contra el cambio climático y de la protección de los derechos laborales. Por ello, los convocantes rechazan la idea de que la preparación para la guerra sea la única respuesta política posible y llaman a construir un "bloque europeo de paz" que detenga la deriva belicosa del aparato institucional de la UE.

"Sus guerras, sus beneficios; nuestros muertos"

La movilización del 14 de junio buscará aglutinar a una mayoría social que, según los impulsores de Stop ReArm, se opone a ser arrastrada a una espiral de violencia que solo favorece a una minoría económica. "Sus guerras, sus beneficios; nuestros muertos", sentencia el llamamiento, apelando a la responsabilidad colectiva para romper el consenso burocrático de la UE sobre el gasto militar. La campaña invita a todas las organizaciones y a la población europea a participar en las acciones locales para demostrar que existe una alternativa basada en la justicia social donde la seguridad de unos no se logra a expensas de la de otros.

2.000 organizaciones firmantes

La campaña aglutina a una extensa coalición de más de 2.000 firmantes que conforman un frente común de carácter progresista y ecologista contra el rearme, con una fuerte base en Italia y el resto de Europa, que abarca desde redes pacifistas históricas (como el Centre Delàs y la CND) y grandes centrales sindicales (como la CGIL italiana), hasta partidos de la izquierda, organizaciones comunistas, feministas, estudiantiles, entidades de derechos humanos (como EMERGENCY y ARCI), asociaciones vecinales y de vivienda, movimientos ecologistas, redes de "banca ética", asociaciones de juristas, médicos, colectivos memorialistas antifascistas como la red de partisanos italiana ANPI, etc.