El coste diario de la guerra de EEUU contra Irán bastaría para financiar un plan humanitario para salvar 87 millones de vidas
El Gobierno de Donald Trump destina 2.000 millones de dólares diarios a la guerra mientras la ONU denuncia un recorte del 50% en la ayuda humanitaria básica.
El Secretario General Adjunto de Asuntos Humanitarios de la ONU, Tom Fletcher, denunció este lunes en la Chatham House de Londres que el gasto bélico de la administración Trump en Irán es "temerario" y asfixia los recursos globales de supervivencia. Según los datos aportados por Fletcher recogidos por The Guardian, los 2.000 millones de dólares que el Gobierno estadounidense quema cada jornada su guerra contra Irán habrían bastado para financiar la totalidad del plan de emergencia de la ONU, valorado en 23.000 millones de dólares, en apenas doce días. Esta ingente transferencia de recursos públicos hacia la maquinaria de guerra coincide con un déficit de 10.000 millones de dólares en los fondos para asistencia, lo que Fletcher calificó como una crisis "cataclísmica".
La normalización de la violencia retórica por parte de la Casa Blanca, que ha incluido amenazas de "bombardear a Irán hasta devolverlo a la Edad de Piedra", ha sido señalada por el representante de la ONU como un incentivo para otros "aspirantes a autócrata" en el uso de tácticas que destruyen infraestructuras y población civil. Fletcher —que a principios de abril se reunió y estrechó su mano con el exlíder de la rama Siria de Al Qaeda reconvertido en presidente del país, Muhammad Al Jolani— advirtió que estas acciones suponen una "ruptura total del derecho internacional". "Caminar con una bandera de la ONU no te ayuda" ante unos interlocutores que, según el diplomático, "prefieren el desorden y la imprevisibilidad" para descolocar a oponentes y aliados.
El impacto material de la guerra y el desvío de fondos hacia los presupuestos militares ya se traduce en una inflación de alimentos y combustible cercana al 20%. Fletcher reconoció que este encarecimiento, derivado de las prioridades bélicas de las potencias, empujará a millones de personas a la pobreza, especialmente en el África subsahariana y oriental. Además, el responsable de la ONU reveló la presión ideológica de Washington, al verse obligado a considerar si acepta fondos estadounidenses condicionados a la eliminación de derechos reproductivos o de las personas trans, una imposición que rechaza aplicar, de momento.
Finalmente, Fletcher denunció la impunidad en el asesinato de trabajadores humanitarios, sin señalar a ningún actor en particular, simplemente recordando que hay más de 1.000 víctimas en los últimos tres años, muchas de ellas por ataques de drones. El representante de la ONU exigió a los miembros del Consejo de Seguridad que dejen de emitir "declaraciones genéricas" y tomen medidas directas: "Hagan la llamada, denuncien a quienes nos matan y dejen de armar a quienes lo hacen". La crisis de financiación, que ha reducido el presupuesto de las agencias de 50.000 a apenas 20.000 millones de dólares, muestra un escenario donde las necesidades humanas aumentan mientras los recursos son devorados por el complejo industrial-militar y los intereses estratégicos de las potencias imperialistas.