La Generalitat introduce agentes de los Mossos en los institutos
El despliegue permanente de agentes de paisano y con oficinas en 13 institutos bajo el pretexto de la "convivencia escolar" desata el rechazo del profesorado.
El Departamento de Educación de la Generalitat de Catalunya ha iniciado este 23 de abril una medida de control social sin precedentes en el Estado español: meter agentes de los Mossos d’Esquadra con presencia estable y diaria dentro de los institutos de secundaria. Bajo el Plan Eduseg, estos agentes de paisano del cuerpo policial autonómico catalán operarán de forma constante durante toda la jornada lectiva en trece centros seleccionados por su "alta conflictividad" en comarcas como el Baix Llobregat y el Vallès Occidental. Según datos de la propia administración recogidos por El País, los policías dispondrán incluso de despachos propios dentro de los centros escolares, una integración orgánica del aparato represivo del Estado en el ecosistema educativo que va un paso más allá del modelo de intervención externa vigente hasta ahora.
Esta maniobra de vigilancia extrema se justifica oficialmente por el "repunte de la violencia" en las aulas, con un Registro de Violencias contra el Alumnado (Reva) que ya supera las 5.300 incidencias este curso. No obstante, el despliegue obvia las causas materiales de esta degradación —como ratios saturadas, falta de psicólogos y empobrecimiento de las familias— para priorizar una respuesta policial. Tal como detalla La Vanguardia, la función de los agentes incluye la "mediación" y el "acompañamiento" a las direcciones, términos que los sindicatos docentes consideran eufemismos para camuflar la infiltración de la lógica policial en la gestión de conflictos adolescentes y la monitorización constante de la adolescencia y la infancia.
La respuesta de los sindicatos mayoritarios (Ustec·Stes, Aspepc-sps, CGT e Intersindical) ha sido de hostilidad absoluta ante lo que consideran una imposición autoritaria por parte de la consellera Esther Niubó. Las organizaciones, que ni siquiera fueron consultadas sobre el plan, denuncian que la Generalitat pretende resolver problemas estructurales mediante la criminalización de la convivencia escolar. Según declaraciones recogidas por elDiario.es, el profesorado advierte que la presencia de agentes de paisano —difíciles de identificar para los estudiantes— transforma el instituto en un entorno de vigilancia masiva, erosionando la confianza pedagógica y delegando la autoridad docente en el aparato represivo del Estado.
Además, el momento elegido para este despliegue no es casual, puesto que coincide con una etapa de fuerte agitación laboral en el sector. Tras la firma de un acuerdo educativo con UGT y CCOO, que el grueso del profesorado tildó de traición, la administración opta ahora por blindar los centros más "sensibles" con presencia policial. Esta "prueba piloto" se produce mientras miles de docentes continúan movilizados contra los recortes y la pérdida de soberanía en sus propios centros, interpretando el Plan "Eduseg" como un mecanismo disuasorio frente a cualquier forma de conflicto, ya sea convivencial o de protesta organizada de estudiantes o trabajadores de la educación.
En la práctica, Catalunya se convierte en el laboratorio de un modelo de control policial la lógica punitiva y policial se ensaya desde edades tempranas. Además, el hecho de que agentes realicen labores que corresponden a orientadores y mediadores sociales supone, según denuncian los colectivos afectados, un paso hacia la "policialización" de la vida cotidiana y educativa. Mientras la Generalitat evalúa ampliar el programa para el curso 2026-2027, el sistema educativo público catalán afronta una transformación hacia los institutos-comisaría, priorizando el control de la conducta sobre la inversión en las condiciones materiales que garantizarían un bienestar real en las aulas.