El Consejo de Asuntos Exteriores de la Unión Europea alcanzó este 21 de abril un acuerdo político para ampliar el régimen de sanciones contra la República Islámica de Irán, centrando el castigo en los responsables de las "violaciones a la libertad de navegación" en el estrecho de Ormuz. La Alta Representante, Kaja Kallas, calificó de "temerarios" los cambios de postura de Teherán sobre el cierre del paso y exigió que el tránsito sea "gratuito", queriendo invalidar los peajes de guerra que la República Islámica ya ha empezado a cobrar para financiar su economía y responder a los ataques. Según Kallas, el brazo naval de la UE, la misión ASPIDES, intensificará su presencia para proteger el flujo comercial de energía que sostiene el mercado europeo.

Mientras Bruselas se apresura a sancionar a Irán, la Unión Europea ha vuelto a bloquear cualquier medida coercitiva contra Israel, pese a las denuncias de varios Estados miembros por violaciones del derecho internacional en Gaza y Cisjordania. Kallas admitió en rueda de prensa que la propuesta de suspender total o parcialmente el Acuerdo de Asociación UE-Israel —el marco que otorga privilegios comerciales al Estado sionista— fue rechazada por "falta de la unanimidad necesaria". "No hubo el apoyo necesario en la sala", sentenció la diplomática estonia, confirmando que las capitales europeas mantienen el blindaje jurídico y económico sobre Tel Aviv mientras escalan la presión punitiva sobre Irán, sin mencionar si todos los socios están de acuerdo en sancionar al país persa.

La jefa de la diplomacia europea rechazó tajantemente que esta disparidad de criterios suponga una política de "doble rasero", respondiendo a las críticas del ministro de Exteriores español, quien advirtió que "la inacción ante Israel compromete la credibilidad de Europa", mientras su propio gobierno sigue colaborando con Israel en múltiples aspectos, mintiendo y ocultando información clave al respecto. Kallas defendió que la UE es el "mayor donante" de los palestinos, un argumento con el que intentó neutralizar la exigencia de sanciones comerciales por la ocupación ilegal de tierras en Cisjordania y crímenes de guerra en Gaza. Mientras para Irán se preparan nuevas listas de sancionados y restricciones al sector de drones y misiles, para Israel la UE se limita a derivar la discusión sobre el comercio con los asentamientos a la Comisión de Comercio, sin plazos ni compromisos vinculantes.

La estrategia de la UE se alinea así con los intereses de EEUU e Israel y sigue ignorando la fiscalización y la sanción contra los crímenes de guerra de sus aliados. Kallas insistió en que "la libertad de navegación no es negociable", justificando que los drones iraníes incorporan tecnología rusa. Sin embargo, no aplicó la misma lógica de "seguridad colectiva" al ser interrogada sobre si el mantenimiento de los lazos comerciales con Israel financia la expansión de la guerra en el Líbano o la Franja de Gaza.

El paquete de sanciones contra Irán, que se formalizará legalmente en el Consejo de mayo, llega en medio un escenario de presión económica mundial desencadenada por Israel y Estados Unidos. Al mismo tiempo, la UE reafirma su postura hacia la guerra en Ucrania, con un préstamo de 90.000 millones de euros y el anuncio del vigésimo paquete de sanciones contra Rusia.