El gasto militar mundial aumentó un 2,9% en términos reales durante el año 2025, alcanzando la cifra récord de 2.887.000 millones de dólares, según los datos publicados este lunes por el Instituto Internacional de Investigación para la Paz de Estocolmo (SIPRI). Esta tendencia alcista se consolida con incrementos en 12 de los 15 países con mayores presupuestos militares del planeta. Mientras las necesidades sociales enfrentan restricciones presupuestarias, la transferencia de recursos públicos hacia el complejo militar-industrial se acelera, especialmente en Europa, donde el gasto conjunto escaló un 14% en el último año.

El Estado español ha entrado por primera vez en el grupo de los 15 mayores compradores de armamento del mundo tras registrar un aumento del 50% en su gasto militar respecto a 2024. Este incremento es el más elevado entre las principales potencias militares globales, situando a España como el segundo estado europeo que más ha crecido en este ámbito, solo por detrás de Bélgica, que aumentó su partida un 59%. Según el informe del SIPRI, esta prioridad presupuestaria del Gobierno español desplaza fondos hacia el sector bélico en un contexto de tensiones geopolíticas regionales y mundiales.

La estructura de la OTAN reafirma su hegemonía en la acumulación de capacidades de destrucción, sumando entre sus 32 miembros un gasto de 1,58 billones de dólares, lo que representa el 55% de toda la inversión militar mundial. Los países europeos de la alianza destinaron 559.000 millones de dólares a sus ejércitos, asumiendo el 35% del gasto total de la organización transatlántica. Destacan los fuertes aumentos en países como Alemania, que elevó su gasto un 24% hasta los 114.000 millones, y Polonia, con un incremento del 23%.

Estados Unidos se mantiene como el mayor ejecutor de gasto militar absoluto del mundo con 954.000 millones de dólares, lo que supone el 33% del total global, a pesar de haber registrado un descenso del 7,5% en sus cuentas anuales. Por su parte, China incrementó su presupuesto por trigésimo primer año consecutivo, alcanzando los 336.000 millones de dólares (un 7,4% más), consolidándose como el segundo mayor inversor. Rusia y Ucrania también aumentaron sus partidas un 5,9% y un 20% respectivamente, lo que muestra la persistencia de la guerra en el este de Europa como motor de la industria armamentística.

En el resto de regiones, la movilización de capital hacia el armamento también presenta cifras ascendentes. En África el gasto subió un 8,5%, con Nigeria (+55%) y Argelia a la cabeza, mientras que en Asia y Oceanía el incremento fue del 8,1%. Por el contrario, en las Américas se registró una caída general del 6,6%, lastrada principalmente por la reducción del presupuesto estadounidense y el descenso del 33% en México. Estos datos del SIPRI confirman un escenario de rearme global donde los Estados priorizan la inversión militar para sus intereses estratégicos por encima de la protección de los servicios públicos y las prestaciones sociales.