Philip Claeys, actual secretario general del grupo fascista Patriotas por Europa en el Parlamento Europeo —liderado oficialmente por Santiago Abascal—, se enfrenta a una posible investigación de la Oficina Europea de Lucha contra el Fraude (OLAF) por el presunto desvío de 4,3 millones de euros. De acuerdo con Euobserver, la organización Transparencia Internacional presentó este fin de semana una denuncia formal ante dicho organismo para esclarecer el destino de estos fondos públicos europeos. Las acusaciones se centran en la etapa de Claeys como responsable presupuestario del antiguo grupo Identidad y Democracia (ID), formación que se disolvió en 2024 para integrarse en la estructura de los Patriotas.

La denuncia se fundamenta en un informe de auditoría que ya detectó el gasto irregular de 4,3 millones de euros bajo la autoridad directa de Claeys. A pesar de que la Fiscalía Europea (EPPO) ya mantiene abierta una investigación penal por estos hechos, el alto cargo belga continúa desempeñando las mismas funciones de supervisión presupuestaria en el grupo de Abascal, manejando ahora un volumen de recursos económicos aún mayor que en su anterior etapa. Aunque Claeys ha negado haber cometido cualquier irregularidad, Transparencia Internacional ha advertido sobre el riesgo de que estas prácticas de abuso del presupuesto comunitario continúen dándose de forma sistémica dentro de la actual formación.

Nick Aiossa, director de Transparencia Internacional, ha calificado de "increíble" la parálisis del Parlamento Europeo ante la gravedad de los hechos. Según Aiossa, la institución ha demostrado una "inacción extraordinaria" al permitir que Claeys mantenga su autoridad sobre el dinero público a pesar de los hallazgos de la auditoría. Desde la organización civil exigen que se retire de inmediato la capacidad de Claeys para gestionar el presupuesto europeo mientras no se resuelva el caso, señalando que la falta de medidas disciplinarias por parte de la Eurocámara resulta "inexplicable".

Este caso de presunta corrupción salpica directamente a la cúpula de los Patriotas por Europa, bloque donde el partido español Vox ostenta la presidencia oficial. La investigación de la OLAF deberá determinar ahora si la conducta de Claeys supone un riesgo persistente para las arcas de la Unión. Mientras tanto, la gestión de los fondos de los grupos parlamentarios de la extrema derecha vuelve a quedar bajo sospecha por el uso discrecional de recursos que deberían estar destinados a la actividad legislativa y no al beneficio de sus estructuras partidistas o intereses privados.