El equipo de Trump analiza la propuesta de paz de Irán bajo presión por la crisis de Ormuz
El plan de Teherán prioriza el fin de las hostilidades y reabrir la ruta comercial antes de negociar el programa nuclear, mientras la ONU alerta sobre una emergencia alimentaria global.
El equipo de seguridad nacional del presidente estadounidense, Donald Trump, se encuentra analizando una propuesta de paz remitida por el Gobierno de Irán para detener el actual conflicto bélico iniciado por EEUU e e Israel el pasado 28 de febrero. La iniciativa de Teherán plantea un cese de las hostilidades y reabrir inmediatamente del Estrecho de Ormuz a cambio de garantías de no agresión por parte de Washington y el aplazamiento de las negociaciones sobre su programa nuclear. La secretaria de Prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, confirmó que la propuesta "está siendo discutida", aunque subrayó que las "líneas rojas" de la administración Trump, centradas en "impedir que Irán obtenga armas nucleares", permanecen inalterables.
La presión internacional para alcanzar un acuerdo ha aumentado tras las advertencias del secretario general de la ONU, António Guterres, quien señaló ante el Consejo de Seguridad que el bloqueo en el Estrecho de Ormuz —por donde transita más del 25% del crudo mundial— corre el riesgo de "desencadenar una emergencia alimentaria global". En palabras de Guterres, la interrupción prolongada está provocando el desabastecimiento de combustible y alimentos, afectando especialmente a regiones sensibles en África y el sur de Asia. Al mismo tiempo, el jefe de la Organización Marítima Internacional (OMI), Arsenio Domínguez, denunció que "20.000 marinos inocentes" y cerca de 2.000 embarcaciones permanecen atrapados en el Golfo debido a las hostilidades.
En el plano militar, la Marina de los Estados Unidos ha intensificado el bloqueo de los puertos iraníes. El Comando Central (CENTCOM) informó que el destructor USS Rafael Peralta detuvo el domingo al petrolero de bandera iraní M/T Stream cuando intentaba dirigirse a puerto. Esta acción ha sido calificada por el portavoz del Ministerio de Exteriores de Irán, Esmaeil Baghaei, como "piratería y robo a mano armada en alta mar". Por su parte, el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, anunció la operación "Economic Fury" (Furia Económica), amenazando con sanciones máximas a cualquier empresa o gobierno extranjero que preste servicios a las aerolíneas o petroleras de Irán.
Mientras Trump delibera con sus asesores —entre los que se encuentran su yerno Jared Kushner, el inversor Steve Witkoff y el vicepresidente JD Vance—, Irán busca consolidar apoyos externos. El ministro de Exteriores iraní, Abbas Araghchi, se reunió en San Petersburgo con el presidente ruso, Vladimir Putin, quien elogió la resistencia del pueblo iraní y reafirmó que el conflicto debe resolverse por la vía diplomática. Fuentes diplomáticas iraníes consultadas por Al Jazeera sostienen que la prioridad del país persa es detener los ataques antes de abordar la agenda nuclear, argumentando una profunda falta de confianza tras haber sido objeto de ofensivas estadounidenses en mitad de procesos de diálogo anteriores.
Simultáneamente, la tensión se extiende al Líbano, donde los ataques israelíes han acabado con la vida de al menos 40 personas solo desde el inicio de un supuesto "cese al fuego" el pasado 17 de abril. Hezbollah ha respondido con ataques a posiciones de infantería y blindados israelíes en el sur del país, mientras el jefe del Estado Mayor de Israel, Eyal Zamir, advirtió que el ejército debe prepararse para un 2026 de "combates en múltiples frentes". En este contexto de guerra abierta y asfixia económica, la resolución del estancamiento en el Estrecho de Ormuz se perfila como la clave inmediata para evitar un colapso sistémico de la economía mundial.