Las sanciones de EEUU provocan un aumento del 148% en la tasa de mortalidad infantil de Cuba desde 2018
Un informe del CEPR vincula la asfixia financiera y el bloqueo de combustibles con el fallecimiento de 1.800 lactantes que se habrían evitado sin la escalada de medidas coercitivas.
La tasa de mortalidad infantil en Cuba ha pasado de 4,0 defunciones por cada 1.000 nacidos vivos en 2018 a una proyección de 9,9 en 2025. Según los datos publicados por el Center for Economic and Policy Research (CEPR), este incremento del 148 % coincide con un periodo de endurecimiento sin precedentes del bloqueo comercial y financiero por parte de las administraciones de Donald Trump y Joe Biden. El informe concluye que la hostilidad de Washington ha provocado una crisis humanitaria que rompe con décadas de indicadores de salud pública que situaban a la isla por encima de la media regional y de los propios Estados Unidos.
El estudio detalla cómo el entramado de sanciones ha cercenado las fuentes de divisas del Estado cubano, provocando una caída del 59% en los ingresos por turismo y del 42% en las remesas. La inclusión de Cuba en la lista de Estados Patrocinadores del Terrorismo en 2021 ha sido determinante al forzar a "un total de 100 bancos extranjeros" a cancelar contratos y cerrar cuentas con entidades cubanas. Esta exclusión forzosa del sistema financiero internacional, sumada a la reducción del umbral de minimis al 10%, impide a los hospitales adquirir suministros básicos. Según el CEPR, los centros médicos carecen hoy de jeringuillas, inhaladores e incluso soluciones salinas debido a la prohibición de importar productos con componentes estadounidenses.
En el plano operativo, el informe denuncia que el bloqueo de combustible ejecutado por EEUU mediante la interceptación de petroleros es la medida más dañina hasta la fecha. Esta táctica, que provocaría un rápido colapso de cualquier economía de pequeño o mediano tamaño, ha traído apagones prolongados que afectan directamente a las unidades de cuidados intensivos. "Los proveedores médicos en clínicas pediátricas han tenido que retirar a niños pequeños de los ventiladores durante los cortes de energía y bombear aire manualmente a sus pulmones", recoge el texto. Además, el desabastecimiento de carburante mantiene a 300 ambulancias inactivas, dejando apenas 25 vehículos eléctricos para dar servicio a toda la población del país.
El CEPR apoya su tesis en investigaciones de The Lancet Global Health, que estiman que las sanciones unilaterales causan unas 564.000 muertes anuales en el mundo, afectando de manera desproporcionada a los menores de cinco años. El informe subraya que, mientras el resto de América Latina creció un 3,2% tras la pandemia, la economía cubana quedó estancada en un 0,4% debido a la imposibilidad de acceder a mercados y créditos. Esta "violencia económica", recuerda el CEPR, ha derivado en una crisis de suministros que el organismo califica como "la peor en la historia contemporánea de la isla", impactando directamente en la capacidad de supervivencia de los recién nacidos.
Finalmente, el documento señala que la persecución de las misiones médicas internacionales por parte del Departamento de Estado de EEUU ha erosionado la principal fuente de ingresos externos de Cuba. La presión diplomática sobre países aliados para expulsar a los profesionales cubanos redujo los ingresos del sector de 6.400 millones de dólares en 2018 a menos de 4.900 millones en 2022. Esta transferencia de recursos públicos al sector privado y la asfixia de la infraestructura estatal han configurado, según el CEPR, un escenario de "pauperización" donde la carencia de repuestos para equipos de radioterapia o la falta de catéteres básicos impiden tratamientos quirúrgicos que antes eran rutinarios en el sistema sanitario cubano.